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58 ABCdelOCIO VIERNES, 19 DE MAYO DE 2017 abc. es ABC E n portada Chris rodeado de los amigos de sus suegros Déjame salir El color (del dinero) importa El filme, un éxito inesperado costó cinco millones y ya gana más de 200 ha abierto un nuevo camino para reventar la taquilla: mezclar el cine de terror con crítica social ANTONIO WEINRICHTER P ara ser una película de terror relativamente modesta y sin profusión de efectos digitales, Déjame salir ha tenido una repercusión más que notable además de unas críticas llamativamente positivas. Muchas de ellas añaden que se trata de una película muy oportuna, cuando no necesaria como algunos gustan de decir por aquí, por abordar la ecuación racial. Una ecuación que cada vez parece más difícil de despejar, cuando el actual presidente norteamericano parece poco amigo de aliviar las viejas brechas del melting pot así lo revelan esas fotos de unos cuantos hombres viejos blancos reunidos a su alrededor celebrando alguna victoria en el Congreso. Esto no nació con Trump, empero; la presidencia de Obama, que prefería presentarse Jordan Peele ha creado el fenómeno del año en EE. UU. como negro en vez de birracial exacerbó los ánimos, haciendo que ciertos miembros de una renacida derecha alternativa alt right sacaran las antorchas en defensa de símbolos confederados que el tiempo debió convertir en herrumbrosas lanzas. Déjame salir se aprovecha de su forma de cine de terror para hacer, en su fondo, denuncia social. Ya decía hace años Roger Corman, el rey de la serie B, que en un filme de género se pueden expresar cierto tipo de metáforas o de imágenes que en una película realista quizá no entrarían: él produjo La cárcel caliente dirigida por el recién desaparecido Jonathan Demme, que podía tener una lectura de incitación feminista a la resistencia armada (al mismo tiempo que explotaba el cuerpo de sus actrices sin pudor) Las figuras de alteridad, que expresan el miedo al otro, a lo Otro, han sido un recurso (un subtexto, si se quiere) clá- sico del cine de género: los aliens de La invasión de los ladrones de cuerpos rodada en plena Guerra Fría, expresaban el pavor ante una sociedad colectivista que amenazaba el sagrado individualismo yanqui. Y los zombis de George Romero, cuya primera entrega se rueda en plena guerra de Vietnam (casi el mismo año que ese western de subtexto transparente que era Grupo salvaje han servido como contenedor de diversas metáforas, llegando a representar a los excluidos de la presunta sociedad de la opulencia que se parapeta de la invasión de esos bad hombres que dice Trump. Las Terror social para hacer saltar la taquilla MARÍA ESTÉVEZ Jordan Peele no es el nuevo Spike Lee, pero es lo que más se le parece en el nuevo Hollywood. Seis semanas como estrella de la taquilla en EE. UU. donde ha recaudado cerca de 200 millones con una cinta que costó menos de cinco, le han convertido en el cineasta del momento. Lo que no consiguieron héroes y superhéroes, secuelas y precuelas, escisiones y remakes, lo ha logrado Peele con Déjame salir Hollywood ha encontrado un filón para los futuros éxitos: el thriller psicológico con denuncia social. No es nada nuevo, pero sí lo es que el mainstream lo adopte en una industria falta de ideas. Déjame salir será la primera de las películas que han encargado al director y que abordarán, desde el terror, temas como los roles de género, la orientación sexual... y por supuesto, el racismo. Peele, con valor y poco dinero, ha conseguido, según los expertos y el público, ganarse el título de dirigir la mejor película del año hasta el momento. Un filme que triunfa gracias al boca oreja porque aborda el tema de forma sutil y aguda. Existía un vacío en el género de terror dedicado al racismo. He hecho lo mismo que hizo con el feminismo en los 70 Las mujeres de Stepford explicó a ABC el director.