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14 OPINIÓN POSTALES VIERNES, 19 DE MAYO DE 2017 abc. es opinion ABC JOSÉ MARÍA CARRASCAL A los cuatro vientos Pataleta del PSOE IMPEACHEMENT A SÍ MISMO Si Trump sigue haciendo lo que hace, no les extrañe que cualquier día firme su propio despido Antonio Hernando: hay que saber perder El portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando, amenazó ayer con acudir al TC después de que PP y Ciudadanos unieran fuerzas para rechazar el debate de todas las enmiendas a los Presupuestos que incluyen un aumento de los gastos o una disminución de los ingresos previstos. En total, unas 4.000 de distintos grupos parlamentarios. Pataleta de patio de colegio, porque el PSOE que aprobó el techo de gasto es consciente de que incluir enmiendas por 46.000 millones de euros, cuando solo se dispone de un margen de 15 millones, es un ejercicio de mera retórica contable, el clásico toreo de salón o el habitual postureo al que nos tiene acostumbrados. María Dolores de Cospedal C ON esa tendencia que tenemos los periodistas de buscar precedentes a todo, empieza a hablarse de impeachment a Donald Trump a los cuatro meses de ocupar la Casa Blanca, con el de Richard Nixon como referencia. No niego que haya motivos, pero quisiera advertir de las diferencias. El impeach es un instrumento judicial típicamente norteamericano para procesar a los altos funcionarios del Estado que escapan a la jurisdicción ordinaria, empezando por el Presidente. Ya que no pueden juzgarlos los tribunales, les juzgan las Cámaras, la de Representantes, o baja, y el Senado, la alta, que eligen un comité conjunto para tan delicada tarea. Naturalmente, tiene que haber un delito de extrema gravedad para ello, como el de traición. Pero hay algún otro, como haber obstruido la acción de la justicia o mentido al pueblo norteamericano. Fuera de eso, por ejemplo, haber profanado el Despacho Oval con actos impúdicos, como hizo Clinton con Mónica Lewinski, no cuentan. Fue lo que le salvó. También Nixon se hubiera salvado de haber admitido que algún ayudante había dispuesto robar en las oficinas del partido demócrata en el edificio Watergate los planes de su campaña electoral. Con despedirlo y ponerlo en manos de los tribunales para que lo sentenciase por aquel robo de tercera clase como se le definió en un principio, el asunto hubiese quedado despachado. Pero no lo hizo. Lo negó una y otra vez. Hasta que se descubrió que tenía un sistema de grabación de cuanto se decía en su despacho. Esas cintas se convirtieron en caballo de batalla. El fiscal se las pidió, él se negó a entregarlas. La obstrucción de la justicia era evidente. Una delegación de legisladores, encabezada por el senador Goldwater, republicano como él, se acercó a decirle que o dimitía o sería juzgado por las Cámaras. Nixon prefirió dimitir. Lo de Trump es parecido, pero con diferencias. ¿Ha mentido a su pueblo con sus exageraciones infantiles? ¿Ha cometido traición al informar a los rusos de sus planes para combatir el ISIS? ¿Intentó obstaculizar las investigaciones de su contacto con el Kremlin? Lo único claro es que se enfrenta cada vez con más gente, que da muestras a diario de no tener idea de la complejidad del mundo y que su figura aumenta sus rasgos grotescos, yendo camino de convertirse en hazmerreír del planeta. Putin ya lo ha hecho. Pero ¿es eso suficiente para su empeachment? De momento, no. Piensen que el de Nixon se prolongó más de un año hasta alcanzar su climax, que la situación nacional e internacional es muy distinta, que Trump mantiene la popularidad entre sus seguidores y que la economía se mantiene. Pero si continúa haciendo lo que hace, creándose enemigos, cambiado de objetivos, llevando la presidencia como si fuera un programa de televisión y despidiendo a colaboradores tan estrechos como el consejero de Seguridad Nacional y el director del FBI, no les extrañe que cualquier día firme su propio despido y se largue a su torre en la Quinta Avenida neoyorquina. EFE Al oído Ejército español EL ROMANTICISMO DE LOS DIPUTADOS Una semana al mes, los eurodiputados se mudan de Bruselas a Estrasburgo para celebrar el Pleno y la ciudad francesa se pone de gente hasta arriba. Como los precios de los hoteles se disparan, los parlamentarios buscan lugares donde dormir alejados del centro. A unos doce kilómetros los eurodiputados españoles han encontrado su refugio: el hotel Romántico. Allí duermen sus señorías del PP y del PSOE, en alegre convivencia. Misión secreta en Túnez El Ejército español puso el miércoles punto final a una de sus misiones en el exterior más secreta de las que ha llevado a cabo en los últimos años: asesorar a las Fuerzas Armadas de Túnez en su lucha contra el yihadismo. Una operación militar que movilizó a 91 efectivos en abril y a una veintena en el presente mes de mayo, el grueso de ellos pertenecientes al Mando de Operaciones Especiales y de la Legión. Lo que demuestra el grado de preparación y profesionalidad de nuestro Ejército y el papel que nuestras Fuerzas Armadas están desempeñando en la guerra global contra el terrorismo. CARTAS AL DIRECTOR Señales de Fátima Desde que se produjeron las apariciones de la Virgen en Fátima hasta la fecha en que acaba de cumplirse el centenario, ese pequeño punto geográfico portugués no ha dejado de emitir señales portentosas que han sido motivo de reflexión para muchos, creyentes o no, aunque solo fuera para algunos como puro comentario en torno a los tan traídos y llevados secretos de los que la Señora hizo depositarios a sus confidentes pastores. Una vez desvelados los misterios sobre la visión del infierno por los niños y las profecías relacionadas con la Nacionalismo, una idea del pasado La pugna por las primarias socialistas ha puesto de manifiesto la pervivencia del fenómeno nacionalista como fondo de la discusión ideológica entre los contendientes. Parecía que la igualdad pregonada por la Revolución Francesa, y el centralismo que engendró, era el antídoto de las peculiaridades territoriales, fundamento de las tradiciones de gobierno en buena parte de Europa. Sin embargo, el Romanticismo vino a sembrar la discordia en ese paraíso igualitario, y surgieron importantes brotes regionalistas y nacionalistas. El ideólogo del nacionalismo fue Mancini, que introdujo en la definición de nación sentimientos de comunidad de origen, de lengua, de tradiciones, costumbres y cultura, sin necesidad de que este organizada por un poder soberano, si bien la aspiración de la nación es lograr la soberanía. Pero ese elemento de origen, ¿se puede enarbolar como bandera en un mundo globalizado, en el que el mestizaje ha enriquecido la idiosincrasia de nacimiento por la ciudadanía del mundo? Más bien parece que el nacionalismo es una idea del pasado, sin vigencia en el presente y menos en el futuro. PABLO NATANJO MAJADAHONDA