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ABC VIERNES, 19 DE MAYO DE 2017 abc. es opinion OPINIÓN 13 EL BURLADERO UNA RAYA EN EL AGUA CARLOS HERRERA LA PLUSVALÍA CULPABLE Toda plusvalía es un delito. Hasta la que no existe L A plusvalía como paradigma, como ejemplo, como señal. Plus Valía, o sea, más valor. La diferencia entre la cantidad en la que compró la casa y la cantidad en la que la vendió, siempre que sea positiva, está sujeta a tributación. Ha ocurrido que, a lo largo de estos años de crisis, cuando se han vendido casas por debajo del precio al que fueron adquiridas, los ayuntamientos también han cobrado plusvalías. ¿Pero de qué plusvalías hablan estos cleptómanos? No les ha importado que la diferencia fuera lesiva para los intereses del vendedor: hay que sacar pasta de donde sea, aunque sea con argumentos vergonzosos. Afortunadamente, el Tribunal Constitucional ha puesto las cosas en su sitio y obliga a devolver el dinero usurpado ilegalmente a los ciudadanos. Conociendo a esta chusma recaudatoria no hay ni un momento que perder: todos a por lo que es nuestro. Al Ayuntamiento ahora mismo. A que nos devuelvan lo que nos han robado. Y luego, si quieren, nos vamos a tomar unos vasos. Digo que este asunto de las plusvalías es paradigmático ya que sintetiza el apetito voraz de la mediocre clase política española por quitarle el dinero a la gente o, cuando menos, por intentar que se sientan culpables por haberlo ganado. Para la socialdemocracia reinante en el gobierno y en la oposición un triunfador es una persona objeto de un merecido rapapolvo. Esa cosa que se llama derecho a la prosperidad o al enriquecimiento merced al éxito del trabajo de cada cual, siempre será sospechoso y, cuando menos, merecedor de un correctivo en forma de impuesto. Debe usted pedir perdón por ganar más que los demás, y la forma de hacerlo es recriminarle su progreso mediante impuestos especiales y justicieros. Eso han venido a decir los tres candidatos a la canonjía socialista: hay que subirle los impuestos a los que más tienen. Eso quiere decir: vamos a acabar de freír a los insolidarios poseedores de una nómina. Temblad malditos. Ayer publicaba ABC un cálculo bastante modesto sobre el platal que nuestro país deja de ingresar gracias al aluvión de Podemos, Ganemos y Seamos Estupendos que convenientemente ha colocado el PSOE en el poder local. Cualquiera de estos tres turistas pugnantes compartirá una suerte de acuerdo con los mentados acerca de la culpabilización social del triunfador en redes y foros. A Amancio Ortega, sin ir más lejos, no le perdonan que gane lo que gana y que haya creado un imperio de difícil comparación en el mundo. De hecho, presos de obsesiones recurrentes, acaban insultando a quien dona millones y millones de su patrimonio para mejorar la sanidad pública. Es la izquierda enemiga de lo privado, que existir existe y de qué manera. El último ejemplo ha estado en el sainete que han obligado a protagonizar a Antonio Banderas. Tres tipos que en su vida han dado un palo al agua han encabezado desde el Ayuntamiento de Málaga diversas iniciativas para poner a caldo a un tipo que ha hecho por su ciudad mucho más de lo que podrían hacer estos simples en veinte vidas que vivieran. En Zaragoza los majaderos munícipes que desgobiernan la ciudad no han querido siquiera recibir a los inversores de Quirón que ofrecían construir un importante centro hospitalario en la capital. En Madrid se han llevado por delante la Operación Chamartín, en Barcelona han paralizado la expansión turística y en Valencia, entre otras cosas, están ahora volcados en retirar calles a asesinados y rotularlas con el nombre de los asesinos en virtud de la miserable ley de Memoria Histórica que escribió el zapaterismo y que este gobierno de lilas no se ha atrevido a derogar. Odian la iniciativa privada, la libertad y el derecho indudable al progreso y bonanza privados. Toda plusvalía es un delito. Hasta la que no existe. IGNACIO CAMACHO LA PISTOLA HUMEANTE Nunca se puede descartar el fuego amigo en una ciudad cuya primera industria es la manufactura de bulos conspirativos T JM NIETO Fe de ratas ENDRÍA que producirse una explosión nuclear en el PP, que se llevase por delante a Rajoy y a toda su nomenclatura, para que Cristina Cifuentes pudiese contar con alguna posibilidad de acceder al liderazgo. Antes están como poco el cauto Feijóo y las dos damas de hierro del Gabinete luchando en silencio por la eventual primogenitura del delfinato; incluso no sería descartable que, llegada la hipótesis del reventón, el partido acudiese a un salto generacional para reconstruir los daños. Lo más verosímil, empero, es que el presidente se suceda a sí mismo y acabe aburriendo a todos los aspirantes por edad o por cansancio. Tantas veces lo han querido jubilar que resulta un pasatiempo estéril teorizar con el final del marianato. Sin embargo Cifuentes señala hacia sus propias filas como origen de las espurias acusaciones que tratan de involucrarla en el lodazal del aguirrismo. Nunca se puede descartar una hipótesis de esta índole en una ciudad como Madrid, cuya principal industria es la manufactura de episodios conspirativos. Cualquier político con ambiciones ha de cuidarse en primer lugar del llamado fuego amigo, el que procede de los compañeros de partido. Pero en esta ocasión la pistola humeante la tiene en la mano la Guardia Civil, cuya unidad anticorrupción, la UCO, se viene especializando en acompañar sus pesquisas con calificaciones penales que rebasan su ámbito profesional para adentrarse en el terreno especulativo. Sólo a fiscales y magistrados corresponde, en un Estado de Derecho no policial, atribuir a cualquier conducta indicios de delito. Sí es cierto que en la dirección del PP ha habido quien opina que la presidenta madrileña ha caído víctima de su propio rigor ético, del alto listón que fijó en su pacto con Ciudadanos. Que es básicamente el mismo que suscribió Rajoy aunque éste parece poco dispuesto a darle cumplimiento práctico. También se ha producido un curioso efecto de rumor retroalimentado, esa clase de conjeturas de poco fundamento que adquieren credibilidad a medida que van divulgándose por el ambiente político y mediático. Los bulos circulares crecen a base de autoprocurarse pábulo; no sería la primera vez que una hipótesis falsa o inventada sobre alguien se la acaba creyendo el propio interesado. Con este sistema se pueden eliminar incluso candidaturas que no contemplaba el presunto candidato. El fuego amigo, como las meigas, haberlo haylo; otra cosa es que su víctima esté en condiciones de identificar los disparos. En la acera de enfrente, la del PSOE, el tiroteo interno ha sido tan flagrante que se ha convertido ya en espectáculo televisado; sus líderes hacen campaña de primarias con chaleco antibalas y casco. En el marianismo los pulsos son más sutiles y además suceden a cencerros tapados porque todo el mundo sabe que el líder apunta con silenciador y mirando para otra parte a todo el que pretenda amortizarlo.