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ABC SÁBADO, 29 DE ABRIL DE 2017 abc. es estilo GENTESTILO TV 81 Recuerdo Jorge era un hombre fantástico cuenta Syliane a ABC sobre el pintor mallorquín Una mujer libre Pidió el divorcio a Michel Pastor cuando conoció a Vilallonga. El magnate galo creyó que volvería con él Fue modelo, decoradora y dirigió la revista Vogue en sus inicios en España. Incluso realizó un cameo para Patrimonio Nacional de Luis García Berlanga. Todo terminó cuando se cruzó con Jorge Bascones, un artista mallorquín al que considera el amor de su vida. Álbum de familia UNA ARISTOCRACIA CONYUGAL ÁNGEL ANTONIO HERRERA A Despedidas Ahora no tengo un duro, pero soy feliz apuntó en 2003, dos años antes de darle el sí, quiero a Bascones. Los que le conocieron cuentan que era un hombre muy carismático, cercano y atractivo que se enamoró perdidamente de ella Vilallonga murió en 2007, cinco años después de su divorcio con Begoña Aranguren (también estuvo casado, entre 1945 y 1972, con EssyltPriscilla Scott- Ellis) Sus últimos años los pasó en Mallorca, donde Syliane le buscó una casa de alquiler cercana a la suya. El escritor y el pintor se llevaban muy bien, por eso Syliane y Jorge acompañaron a Vilallonga hasta el final de sus días. No ocurrió lo mismo con Michel Pastor, que falleció en 2014 y al que Syliane prefirió recordar con vida. Syliane Stella, un día, la titularon la mujer más elegante de Francia, y luego José Luis de Vilallonga la adornó de estupenda señora en unos artículos donde la glosaba siempre de tema o eje, entre la oda reverencial y la lírica nupcial. Fueron, Syliane y José Luis, un matrimonio alegre, literario y mundano donde la biografía era una coctelería. Fundaron una aristocracia conyugal que duró 25 años. José Luis de Vilallonga era hijo del marqués de Castelvell, que usaba monóculo de artesanía y elegancia astrohúngara, y ese título, con Grandeza de España, lo heredó nuestro protagonista, que fue aristócrata con cinismo de playboy y una estatura de gigante al óleo. Repercutió de escritor, y de calavera. Syliane era una esbeltísima con morbo que llegó a desempeñarse como primera directora de la edición española de Vogue pero que, sobre todo, se ocupó de señora de cine de Vilallonga, con el que hizo varias películas sin papel mayor que parecerse a ella misma. A Vilallonga lo conoció cuando ella era una belleza de 27 años, y cayó deslumbrada ante aquel dandi. Se casaron en París, y ahí vivieron, y en Nueva York, y en Barcelona. Pero el domicilio era el mundo abierto del lujo máximo, que igual les pillaba desayunando en SaintTropez que en una cena con baile en Syliane y José Luis de Vilallonga en Mallorca, en 1983 Venecia. Pertenecieron al éxtasis del glamour, nutrieron y prestigiaron una raza de gentes guapas y perfumadas que trabajaban mucho para no hacer nada. Vilallonga, en sus memorias, reinsistió en que la mujer de su vida fue Syliane, y hay que creerle. Tuvieron residencia en Madrid, a principios de los 80, y él ya vino con libro resonante bajo el brazo, Gold Gotha donde reunía el relato de sus encuentros con celebridades deslumbradoras. Ella le asistía de musa exótica y dulce consorte listísima y extranjerizante. Berlanga les sacaba de pareja en sus películas. José Luis había cumplido cameos de sí mismo en películas de Louis Malle, o Fellini. Juntos, y por separado, conocieron a quien había que conocer, en el mundo, y acaso también a quien no había que conocer nunca. Las mujeres siempre sostuvieron unanimidad a propósito de Vilallonga, a quien aludían como tipazo Gastaba un ropero de Brummel, y lucía unos abrigos que eran un marqués en sí mismos. A mí me lo presentó un día Francisco Umbral, y era, en efecto, José Luis un dandi apabullante, con el aire indolente de los ricos, aunque no lo fuera, y las manos áureas de pecas de los que toman el sol del trasnoche. Con Syliane se acabó divorciando, y tuvo hacia ella duras rachas de inclemencia incluso por escrito, pero ella resume la convivencia como maravillosa, porque el escritor resultó amigo, amante, padre. En los años últimos, y penosos, de José Luis, Syliane le dio casa y cuidados en Mallorca, cuando ella ya vivía en matrimonio feliz con el pintor Jorge Bascones. Vilallonga el ex marido, la nombró heredera universal en su testamento. Antes de morir, pidió a Syliane que acudiera al sepelio elegante como Jacqueline Kennedy.