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ABC SÁBADO, 1 DE ABRIL DE 2017 abc. es estilo GENTESTILO TV 81 Al pie del cañón Son unos currantes que han transmitido su saber durante generaciones dicen en su entorno Sacrificio Livinio se deslomaba en la fábrica. No es cierto que viviera como un señor y despilfarrase cuentan propusieron explotar la fábrica de forma privada, aunque se ubicase en un edificio de la Corona. Fue el primer contrato de estas características en España. La Real Fábrica de Tapices se mantuvo en Santa Bárbara hasta 1891, cuando el viejo edificio amenazó con desplomarse y Patrimonio Nacional decidió instalar la empresa y la residencia de los Vandergoten en el Olivar de Atocha, concretamente en el número 2 de la calle Fuenterrabía, donde se encuentra en la actualidad. Con la venta del primer solar se hizo frente a la construcción del edificio (ubicado entre el Parque del Buen Retiro y la estación de tren) el dinero sobrante se invirtió en la construcción de un ala del Palacio Real, donde ahora se encuentra el Museo de la Armería. FOTOS: E. AGUDO, J. L. ÁLVAREZ Y ABC Grave crisis goten en la prisión del castillo de Amberes cuando comunicó su intención de instalarse en España con su mujer y sus seis hijos, conocedores de todos los secretos para elaborar los mejores tapices de Europa. El 20 de junio de 1720, los Vandergoten llegaron a España y se instalaron al final de la madrileña calle de Hortaleza, en la zona de Santa Bárbara en la Casa del Abreviador. Siete años después, Jacobo Vandergoten El Viejo fallecía y sus seis hijos le sucedieron al frente de la fábrica. La época más gris de la Real Fábrica de Tapices llegó en 1931, con la Segunda República. Sin la intervención de la Corona, los encargos disminuyeron de forma drástica. Al no encontrar forma de hacer frente a los gastos ni mantener a los empleados, Livinio Stuyck Millenet le comunicó al presidente Niceto Alcalá- Zamora su intención de cerrar la empresa. Mire usted, yo no quisiera que la historia cargue sobre mis espaldas la desaparición de una institución como la Real Fábrica de Tapices le aseguró. Con el director de Bellas Artes encontraron una fórmula que permitiera sacar adelante la Fábrica: mandaron restaurar una serie de tapices del siglo XV que se encontraba en los depósitos del Museo del Prado. Terminaron en 1947, después de quince años de trabajo. Gabino III, el padre del actual Livinio, tuvo un sobrino al que la ciudad de Madrid le debe la Feria de San Isidro. Livinio Stuyck Candela era un asesor jurídico que en 1946 tomó las riendas de la empresa Jardón, encargada de organizar los festejos taurinos en Madrid y creó una feria taurina en torno a San Isidro. Grandes figuras del momento como Manolete o Luis Miguel Dominguín no vieron claro el proyecto y Candela formó el primer cartel con cuatro corridas y una novillada. En la cuarta edición colgaron el primer no hay billetes En la plaza de toros de Las Ventas se alza un busto en su honor. Ahora, los Stuyck podrían perder una de sus joyas más preciadas, pero ellos están tranquilos creen que podrán conservar lo único que les queda desde que llegaron a España. Primera mujer empresaria Fue con ellos cuando la fábrica sufrió los cambios más revolucionarios: importaron de Amberes un telar de alto lizo, cuya estructura era vertical y no horizontal; y, además, consiguieron que Francisco de Goya, José del Castillo o Francisco Bayeu comenzaran a pintar cartones para tapices. Durante esta época de esplendor, Livinio, un sobrino nieto de Cornelio Vandergoten, llegó desde Amberes e inició la saga de los Stuyck. Este primer Livinio Stuyck murió muy joven, cuando su hijo Gabino era un niño, y su mujer Nieves Álvarez, se hizo cargo de la empresa familiar, siendo la primera mujer empresaria en España en el siglo XVIII, abanderando así la causa femenina. Desde entonces y durante siete generaciones, cada Livinio llama Gabino a su primogénito y viceversa. Así la fábrica siempre ha estado dirigida por un Livinio o un Gabino. En 1774, la Corona atravesaba un momento muy complicado y las Reales Fábricas comenzaron a cerrar. Los Stuyck, para evitar que la suya no cerrase, Aquel ático palaciego del que ya no queda nada El 10 de octubre de 1992, Blanco y Negro publicaba un reportaje gráfico del dúplex de casi 700 metros cuadrados ubicado en la actual Real Fábrica de Tapices. Eran los tiempos de esplendor cuentan fuentes cercanas a la familia, aunque ya entonces gran parte de sus salas y habitaciones se encontraban en un pésimo estado de conservación, tal y como se aseguraba en el reportaje. Ahora ya no queda nada de eso. Livinio cedió todo lo que había en esa casa a la Fundación Real Fábrica de Tapices. El piso está muy deteriorado, los techos se caen añaden. El salón lo presidía un tapiz francés del siglo XVIII y una alfombra estilo Carlos IV. Los cuadros eran copias de cartones para tapices de Goya.