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ABC SÁBADO, 1 DE ABRIL DE 2017 abc. es ENFOQUE 7 Una columna de fuego y humo sale de la fachada del Pentágono contra la que impactó el vuelo 77 de American Airlines EFE A la izquierda, vista aérea de los daños materiales en el edificio. Arriba, restos del avión. Bajo estas líneas, agentes del FBI examinan el interior del Pentágono EFE EFE Secuencia del horror El nombre de cada víctima JOSÉ LUIS RESTÁN EFE El horror no es una idea; es ante todo un hecho. La galería de fotos publicada ahora por el FBI, mostrando los destrozos provocados en el edificio del Pentágono por el impacto de un avión, secuestrado por cinco yihadistas en aquel funesto 11- S de 2001, nos deja casi sin aliento. El tiempo transcurrido y la propia selección de las imágenes ofrecen una pátina de frialdad sólo aparente. Todas ellas están tomadas algún tiempo después del instante terrible, en muchos casos cuando los equipos de socorro habían desarrollado ya un tramo importante de su extenuante trabajo. Al fijar la mirada, uno siente la ferocidad del golpe, y al tiempo parece que se extiende alrededor un silencio denso y oscuro. Esto es lo que buscaban, y pensarlo provoca más espanto aún que la propia demolición conseguida. Las fotos nos muestran el colapso de estructuras que antes parecían inatacables; montañas de escombros mezclados con chatarra, archivos calcinados... Las únicas personas que podemos identificar son bomberos, policías y forenses. Sin embargo, sabemos que en medio de ese detritus amontonado estuvieron los restos de 184 víctimas y de sus cinco asesinos. En el Pentagon Memorial, un parque anejo a la sede del Departamento de Defensa, se ha colocado un banco por cada uno de los inocentes que fueron asesinados allí, cada uno con su nombre. La tradición bíblica siempre ha entendido que el nombre de un ser humano es indeleble porque expresa el fondo último de cada persona, una raíz que ningún poder malvado de este mundo puede arrebatar. Estas fotografías nos llenan de silencio y nos invitan a hacer memoria: frente al abismo de mal que refleja la destrucción de aquel 11- S, cada nombre y cada rostro de las víctimas nos hablan del bien que es la vida, nos invitan a protegerla hasta el final.