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ABC MIÉRCOLES, 22 DE MARZO DE 2017 abc. es conocer SOCIEDAD 43 Factores de riesgo El tamaño es la clave para que un gadget pueda ser peligroso J. M. SÁNCHEZ MADRID Volar conectado es un hábito cada vez más recurrente ABC ¿Los móviles están prohibidos en vuelo? No, de momento. Pero sí cualquier otro dispositivo electrónico de mayor tamaño: ordenadores portátiles, tabletas y juegos electrónicos. Los dispositivos electrónicos de tipo médico deberán ser revisados antes de entrar en la cabina, pero las autoridades estadounidenses han afirmado que sí podrán ser trasladados a bordo. 9,3 cm de anchura y 1,5 cm de grosor. Un portátil o una tableta podría esconder en su interior una bomba. Por eso, a veces se pide conectar el ordenador para demostrar que funciona antes de meterlo en el avión. Los dispositivos más grandes también podrían tener potencia suficiente para generar ruido electrónico e interferir en los sistemas electrónicos de la aeronave o se podrían hackear o introducir virus. Los Cuerpos de Seguridad de todos los países han estado preocupados por descubrir los lugares más improbables donde los terroristas instalen explosivos. En 2001, Richard Reid, un ciudadano británico, intentó volar un avión que completaba la ruta París- Miami. Se le conoció como el terrorista del zapato porque fue ahí donde, para perpetrar sus aviesas intenciones, introdujo un pequeño artefacto oculto y disimulado que pasó los controles de seguridad. Pero aquel intento de atentado cambió las medidas de seguridad de los aeropuertos. La prohibición del Gobierno de EE. UU. de portar dispositivos electrónicos más grandes que un móvil inteligente, en vuelos procedentes de ocho países de mayoría musulmana, responde a ese miedo de que estos aparatos, aparentemente inocentes, puedan ser utilizados para introducir artefactos explosivos. Esta restricción incluye aparatos tan extendidos en la sociedad como tabletas y ordenadores portátiles, pero quedan excluidos móviles y dispositivos médicos. Prohibido en la UE Objetos punzantes Esta prohibición incluye cuchillas de afeitar, tijeras o pequeños cuchillos. Armas No están permitidas pistolas, rifles. ni siquiera de juguete. Tampoco tirachinas ni aerosoles de sustancias picantes Sí se lleva en cabina Líquidos y medicinas Se pueden llevar si no exceden los 100 ml. y van en bolsa. Las medicinas no se limitan pero con receta. Comida La prohibición no afecta a la comida, siempre que sean alimentos sólidos o de bebés. Pequeña bomba Las dimensiones son, por tanto, el límite, dado el temor a que una tableta pueda ocultar una pequeña bomba disimulada bajo su pantalla. Y se trata, pues, de una medida potencialmente real. Se han dado casos de usos de un dispositivo móvil como detonador remoto de un artefacto explosivo. Técnicamente, no existen diferencias entre el uso de un reloj como temporizador y un móvil actual. Sin ir más lejos, el pasado año se detuvo a un hombre de 64 años en Colorado por un intento de accionar una pequeña bomba a través de su smartphone Uno de los terroristas más perseguidos por los servicios de inteligencia occidentales fue Ibrahim Hassan alAsiri, saudí considerado responsable de la fabricación de bombas y miembro de Al Qaida en la Península Arábiga (AQPA) Hasta hace varios años se temía que los terroristas fuesen capaces de desarrollar un explosivo que pudiera evadir controles de seguridad. El uso en vuelo de gadgets es una realidad a la que las aerolíneas han tenido que hacer frente. Desde hace un año se pueden llevar, siempre con el modo avión activado para que no interfiera en las comunicaciones. El sobrecalentamiento e incendio del dispositivo es una posibilidad dadas las configuraciones técnicas de los móviles, que utilizan baterías de iones de litio. ¿Por qué no es peligroso un smartphone Es una cuestión de tamaño y de potencia. La medida es aplicable al gadget mayor de 16 cm de longitud, ¿Cuándo entra en vigor la medida? EE. UU. da un plazo de 96 horas para cumplirlo. El próximo sábado entran en vigor las prohibiciones. mite volar con los aparatos electrónicos en cabina. Ests prohibición representa el último paso en la multiplicación de medidas de seguridad que han cambiado los viajes en avión. A comienzos de los años 70, en EE. UU. ni siquiera se pedía un documento de identidad para volar y los agentes solo paraban a quienes tenían comportamiento sospechoso para pasar un control electromagnético, al que solo se sometía el 0,5 de los viajeros. Eso, a pesar de que en esa época el secuestro de aviones era el pan de cada día: solo en 1969, se in- tentaron secuestrar 40 aviones en Estados Unidos. Los detectores de metales se impusieron de forma generalizada en el año 1973, pero las medidas de seguridad todavía eran laxas: se permitía a los acompañantes llegar hasta la puerta de embarque, no se vigilaba el equipaje facturado y solo se pasaba por un detector de metales. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 lo cambiaron todo y convirtieron el hecho de llegar al avión en una auténtica odisea. En función del tipo de maquinaria que disponen los aeropuertos, hay que qui- tarse los zapatos, la chaqueta y cualquier objeto metálico. Los líquidos y geles están limitados y objetos punzantes, como unas tijeras, están desterrados para el pasaje del vuelo. El detector de metales ha dado paso a escáneres mucho más agresivos. Dentro de esta nueva era en la seguridad aeroportuaria y aérea, nada parece suficiente. Hace justo dos semanas, las autoridades de Estados Unidos impusieron cacheos más invasivos para los pasajeros que se niegan a pasar por los escáneres, y también se aplican de forma aleatoria. Con el Gobierno de Donald Trump y su política migratoria, la preocupación renovada de las autoridades estadounidenses puede tener que ver más con la debilidad intrínseca y ligada a sus propias lagunas de vigilancia. Un estudio del año 2015, acuñado por el Departamento de Seguridad Interior de la Casa Blanca, determinó que fue posible colar armas y meter explosivos falsos dentro de los aviones en el 95 de las tentativas que se llevaron a cabo. Eran solo intentos, pero el agujero a la seguridad aérea quedó de manifiesto.