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30 INTERNACIONAL MIÉRCOLES, 22 DE MARZO DE 2017 abc. es internacional ABC La líder del Sinn Féin en Irlanda del Norte, Michelle O Neill, y el presidente del partido, Gerry Adams, (al fondo) portaron el ataúd por Londonderry REUTERS La muerte de McGuinness reabre la duda: ¿terrorista u hombre de paz? Fallecido a los 66 años, había dimitido en enero como vice primer ministro norirlandés LUIS VENTOSO CORRESPONSAL EN LONDRES ¿Adiós a un terrorista implacable o a un hombre de paz? Esa pregunta dominó ayer el debate público británico. La extraordinaria pirueta vital de Martin McGuinness, fallecido en la madrugada del lunes a los 66 años en su Derry Natal, puede resumirse recordando que en 1973 fue detenido en un coche con munición del IRA y 36 años después daba la mano a Isabel II entre sonrisas. Fue un dirigente duro del IRA, que más tarde resultó clave en los Acuerdos de paz de Viernes Santo de 1998. Mi guerra se ha acabado. Mi trabajo como líder político es evitar esa guerra solía decir, reconvertido en vice primer ministro de Irlanda del Norte, cargo que ocupó desde 2007 hasta el pasado enero. McGuinness abandonó el Gobierno de coalición con el partido unionista DUP solo dos meses antes de morir, al no aceptar la primera ministra Arlene Foster una investigación sobre las supuestas irregularidades cometidas por ella en las ayudas a las renovables, escándalo conocido como cash for ash (dinero por ceniza) La dimisión provocó elecciones anticipadas, en las que el Sinn Féin creció y se quedó a solo un escaño de DUP. McGuinness sufría una dolencia rara, amiloidosis, que le afectaba al corazón. Deja mujer, Berdardette, con la que se había casado en 1974, y cuatro hijos. Theresa May lo ha despedido con un mensaje ambivalente. Recuerda su significativa contribución al frágil y precioso Gobierno compartido de Irlanda del Norte, pero también su pasado violento: Aunque yo nunca podré condonar el camino que tomó en la parte temprana de su vida, finalmente jugó un papel definitivo en sacar al movimiento republicano de la violencia La Reina Isabel envió un mensaje privado a su viuda, que ha causado malestar entre las víctimas del IRA. En sus últimos años cultivaba la imagen de un abuelo amable, creyente católico, aficionado al ajedrez, la pesca y a jugar con sus nietos. Un hombre frugal, que nunca bebió ni fumó (en parte porque formaba parte de una asociación católica pro temperancia, Pioneer, pero también porque de joven llegó a la conclusión de que esos hábitos podían debilitarlo en los interrogatorios policiales) Pero su perfil no se agota ahí, se da por probado que fue uno de los cinco jefes del IRA en los días tempranos de un conflicto que entre 1969 y 1998 costó 3.592 vidas. McGuinness, que en su juventud lucía un llamativo pelo rubio rizado, fue detenido dos veces a comienzos de los setenta, ambas con cortas condenas. Pronto mostró que tenía cabeza para algo más. Con solo 22 años formó par- La Reina estrecha la mano de McGuinness en Belfast en 2012 ABC Un cobarde que no expió sus crímenes Norman Tebbit, hoy de 85 años y miembro de la Cámara de los Lores, era ministro de Industria de Thatcher cuando el IRA voló el hotel de la convención tory en Brighton, el 12 de octubre de 1984. El atentado mató a cinco personas y dejó 31 heridos. La mujer de Tebbit y madre de sus dos hijos se quedó paralítica por la bomba. Siempre se sospechó que McGuinnes pudo haber dado luz verde al ataque del Grand Hotel. No solo era un asesino múltiple, era también un cobarde que nunca confesó sus pecados ni expió sus crímenes acusa Lord Nebbit. En su opinión, McGuinness solo se orientó a la paz después de que el IRA fuese derrotado por la infiltración de la Inteligencia británica. Se hizo pacifista para salvar su piel Buckingham confirmó ayer que la Reina ha enviado un mensaje privado a la viuda de McGuinness,