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36 INTERNACIONAL MARTES, 7 DE MARZO DE 2017 abc. es internacional ABC Trump excluye a Irak y a los residentes legales en su veto migratorio La nueva orden, que firmó ayer, se aplicará en dos semanas para evitar el caos anterior MANUEL TRILLO WASHINGTON Las modificaciones Iraquíes, admitidos Se deja fuera a Irak en la lista de países para cuyos ciudadanos se suspende 90 días la entrada: Irán, Libia, Siria, Somalia y Sudán y Yemen. Refugiados sirios Donald Trump vuelve a la carga con las restricciones a la entrada en Estados Unidos de ciudadanos de países de mayoría musulmana, aunque con algunos cambios para evitar el caos del primer intento y que los jueces la echen de nuevo abajo. El presidente firmó ayer una nueva versión de la orden ejecutiva que había rubricado el pasado 27 de enero, en la que, con el objetivo de proteger al país del terrorismo, suspendía el ingreso de ciudadanos de una serie de países y que a la semana siguiente fue tumbada por el juez federal de Seattle James L. Robart. Posteriormente, el Tribunal Federal de Apelaciones del Noveno Circuito, con sede en San Francisco, no accedió a restablecerla, como pedía Trump. Esta vez ha suprimido a Irak de la lista, tras comprobar que la orden afectaba a ciudadanos que habían colaborado como traductores u otras funciones en operaciones de EE. UU. y cuyas vidas corren ahora peligro. Desde los departamentos de Estado y de Defensa se había advertido de que se podría perjudicar a la estabilidad de un gobierno aliado de los Estados Unidos. En la nueva orden se mantiene la congelación de 90 días para el ingreso de ciudadanos de los otros seis países que figuran en el decreto original: Siria, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen. La Administración seguirá analizando cómo mejorar los mecanismos de control, indicó ayer el Departamento de Seguridad Interior. Se mantiene la suspensión de entrada por 120 días para todos los refugiados, y no será indefinida para Siria. Con green card Los extranjeros con residencia permanente legal (la green card no estarán afectados. Plazo de dos semanas La orden se empezará a aplicar el 16 de marzo, para evitar el caos anterior. Sin motivos religiosos El decreto busca proteger a EE. UU. del terrorismo y no va contra los musulmanes. Trump, con el vicepresidente, Mike Pence, tras firmar ayer la nueva orden confusión en torno a la situación de los residentes con nacionalidad de alguno de los países afectados fue una de las razones de los desórdenes en numerosos aeropuertos de EE. UU. y de otros países tras la sorpresiva puesta en marcha de las medidas presiden- ciales. Si tienes los documentos para viajar, si realmente tienes una visa, si eres un residente permanente legal, no estás afectado por esta acción ejecutiva subrayó la consejera de la Casa Blanca, Kellyanne Conway, a la cadena Fox News antes de la rúbrica de la orden por Trump. En esta ocasión se ha diferido un par de semanas la entrada en vigor del decreto, para que su implementación sea más sosegada. Se comenzará a aplicar el 16 de marzo a las 00.01 horas de la costa este de EE. UU. (5.01 en la España peninsular) DE LEJOS PEDRO RODRÍGUEZ Siria, las mismas medidas También se mantiene la suspensión de 120 días fijada en la orden de enero para el acceso de refugiados de cualquier nacionalidad. No obstante, otra novedad es que se elimina la suspensión por indefinida que se establecía para los procedentes de Siria, para los que se aplicará ahora el mismo plazo de 120 días que para el resto. Esta segunda orden, al contrario que la primera, aclara que los ciudadanos con residencia permanente legal, esto es, que cuenten con la llamada green card (tarjeta verde) no estarán afectados por la suspensión. La ANATOMÍA DE UN ESCÁNDALO P or lo menos desde Watergate, los escándalos que de forma tan periódica como inevitable genera la política de Estados Unidos presentan una característica común: lo peor, con diferencia, no es la trasgresión inicial sino los intentos de cover up Es decir, lo que no se perdona tan fácilmente es todo lo relacionado con la mentira encubridora, el utilizar el embuste para tapar incursiones fuera de la legalidad, el per- jurio para eludir responsabilidades... Por supuesto, este empeño tan típico de Washington contrasta con otros países donde el engaño se presupone por todas las partes implicadas, como si tratara de algo casi endémico a la vida pública. En latitudes más continentales, la falsedad es como una especie de punto de partida para empezar a entenderse. Culturalmente, es verdad que el sistema americano tiene una tradicional predisposición hacia las segundas oportunidades, empezando por la bancarrota. El problema es que el punto de partida tiene que ser la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Como mucho, se puede tolerar el camelo (I did not have sexual relations with that woman) para ocultar pecadillos como ocurrió con el presidente Clinton. En el caso de Donald Trump y sus vínculos con la Rusia de Putin, esta- mos asistiendo a una sospechosa paradoja: cover up sin crimen aparente. Ya van tres personajes muy cercanos al presidente (el fiscal general, Jeff Sessions; el consejero de seguridad nacional durante 25 días, Michael Flynn; y el efímero manager de campaña, Paul Manafort) que se han pillado los dedos por ocultar algo que, en principio, no es un delito: contactos con representantes del Kremlin. Por supuesto, ahora es demasiado tarde para rectificar. Los demócratas huelen sangre. El victimismo y la conspiranoia de Trump se multiplican. Y mientras tanto, todo el mundo en Washington investiga el humo convertido en fuego: el FBI, los servicios de inteligencia, el Senado y la Cámara Baja. Con la inestimable ayuda de la Administración Obama que en su recta final hizo todo lo posible para dejar en evidencia cualquier intento de cover up