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ABC MARTES, 7 DE MARZO DE 2017 abc. es espana ESPAÑA 27 Sigue la ambigüedad El PSC señala que no pierde autonomía el pacto no aclara qué se decide si no hay consenso mente renuncien por carta a participar quedarán excluidos del censo de la elección entre Pedro Sánchez, Patxi López y Susana Díaz, si termina presentándose. Si bien es cierto que el texto defiende que corresponde al Consejo Nacional del PSC la definición de su posición política, en la práctica todo deberá ser consensuado; y lo que para los barones socialistas era más importante: ya nunca más ese Consejo podrá saltarse los pactos que acuerde el Comité Federal, como ocurrió el 23 de octubre cuando ignoró el mandato de abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy. El portavoz de la gestora del PSOE, Mario Jiménez, ayer en rueda de prensa en Ferraz ÓSCAR DEL POZO Evitar conflictos El acuerdo alcanzado ha sido acogido con cierto alivio en el seno del socialismo catalán, donde se temía una solución drástica. En este sentido, y pese a la literalidad de lo pactado, en el PSC se niega que el partido pierda peso o autonomía en palabras ayer del secretario de organización del PSC, Salvador Illa. El acuerdo fortalece, complementa, desarrolla y actualiza el protocolo de 1978, insistió Illa, para quien el acuerdo sirve para prevenir, evitar y resolver posibles conflictos que puedan surgir en el futuro. Otras voces en el partido, las más escoradas al catalanismo, hacen una valoración ambivalente de lo acordado. Por un lado, asumen que el PSC pierde autonomía, aunque por otro señalan que la apelación a que cualquier decisión importante debe ser consensuada en la comisión de coordinación sigue dejando la relación en el campo de lo indefinido. No se hace explícito qué opinión prevalece en caso de que PSOE y PSC no lleguen a un acuerdo sobre estos asuntos. El PSC acepta consensuar con Ferraz para zanjar la crisis Las coaliciones, pactos y alianzas en Cataluña serán competencia de una comisión bilateral G. SANZ À. GUBERN MADRID BARCELONA La celebración de acuerdos de gobernabilidad, política de coaliciones, pactos y alianzas electorales será analizada y consensuada en la Comisión de coordinación política PSOE- PSC Con esa breve frase de apenas tres líneas, dentro de un acuerdo de cinco folios, la gestora socialista y la dirección del socialismo catalán han salvado una crisis que amenazaba con 39 años de coexistencia. Nada queda de la soberanía orgánica que consiguió Joan Raventos de Felipe González y Alfonso Guerra en el protocolo de 1978. En él todavía se puede leer: El PSC tendrá plena soberanía en aquellos ambitos de competencia que los socialistas de Cataluña propugnamos para la organización política de nuestro país La fuerte crisis en que anda sumido el PSOE y especialmente el PSC, que pasó de gobernar Barcelona durante 30 años, el cinturón metropolitano, y de ser alternativa al nacionalismo de CiU, a abrazar el derecho a decidir sin duda ha abonado el acuer- do. Hoy, en Ferraz, el presidente de la gestora, el asturiano Javier Fernández, y el primer sectretario del PSC, Miquel Iceta, rubricarán un texto que ha costado negociar dos meses y que salva la participación de los entre 13.500 y 14.000 militantes del PSC en las primarias que elegirán al próximo secretario general del PSOE. Los 14.000 afiliados votarán Después de que Susana Díaz y los barones afines amenazaran con excluirles de la votación, al final lo único que hará el PSC es enviar a todos sus afiliados al corriente de pago una carta en la cual les comunica oficialmente las primarias; y solo los que expresa- ANÁLISIS MANUEL MARÍN YA NADIE COSE EN EL PSOE E l PSOE ya no es un barrizal de discrepantes en busca de líder para regenerar el socialismo. Sus costuras reventaron en otoño, y hoy nadie cose para recomponerlas. Lo han dejado por imposible. Han germinado tal odio interno, tal rencor personal y tal rechazo visceral, que la corriente de Pedro Sánchez respeta más a Pablo Iglesias como compañero de un futurible viaje hacia una moción de censura que a otros muchos militantes socialistas, con quienes están en una guerra civil con principio pero sin fin. El intento de grotesca ridiculización de Susana Díaz en boca de un anónimo pedrista del Ayuntamiento madrileño queremo un PZOE ganadó ha dicho imitándola para mofarse de ella es indiciario del mal que realmente aqueja a los socialistas: de la discrepancia razonable sobre cómo edificar la socialdemocracia de futuro, se ha pasado a reírse a la cara de quien representa a uno de cada cuatro militantes del partido. El nuevo PSOE es despectivo consigo mismo, neutralizador de aspirantes a base de puñetazos, evocador de rencores y aversión, y generador de una inquina inédita o de fobias internas irreversibles. Resulta que la obra emprendida por Pablo Iglesias desde Podemos contra el PSOE no estaba concluida, y que el fervor cainita de los socialistas por su propia autodestrucción no era solo una moda pasajera. Caminan directos hacia el cisma porque, venza quien venza, no podrá reconducir el odio del oponente. Pedro Sánchez era un cadáver sin autopsia que ha despertado de un enterramiento en vida con un soplo de internet. Patxi López solo se afana en demostrar que no será muleta más que de sí mismo, pero las buenas palabras no bastan para construir un liderazgo solvente y alternativo; como mucho, un hilo musical de acompañamiento. Y Susana Díaz tarda. Tarda demasiado generando una desasosegante inquietud entre sus propios partidarios, contagiados de su inseguridad, o convertidos en víctimas de una estrategia ciudadosamente planificada contra el desgaste de la andaluza, sin ser consciente de que paradójicamente puede llegar a la fiesta cuando estén apagando las luces y los músicos hayan enfundado sus instrumentos. A todos se les ha olvidado coser. Usan las agujas para clavárselas en el cuerpo a cuerpo, en una absurda práctica sadomasoquista de deleitación en el daño propio para satisfacción ajena, de la que solo puede obtener réditos Podemos. Si gana Pedro Sánchez, la alianza con Podemos estará asegurada. Y si ganan López o Díaz, habrá un éxodo aún no cuantificable hacia Podemos de militantes, simpatizantes y votantes. Mala costura tiene el enganchón.