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MARTES 28.2.2017 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.951 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO Seis generaciones bajo el mismo techo Emanuela Ranieri, de 93 años, es la trastatarabuela de un bebé que acaba de nacer en el seno de una familia numerosa de Sicilia IGNACIO RUIZ- QUINTANO LOCOS En las revoluciones democráticas los locos desempeñan el principal papel político E De izqda. a dcha. en orden ascendente, las seis generaciones de una familia, con la recién nacida en el centro ÁNGEL GÓMEZ FUENTES CORRESPONSAL EN ROMA ABC C asi un siglo de historia contempla a seis mujeres de seis generaciones bajo un mismo techo. La última acaba de venir al mundo. Nicole, hija de Nadia Di Bella, de 16 años, y Mario Scalia, de 21, nació en un clima festivo en el hospital de Acireale, ciudad de 51.000 habitantes de la provincia de Catania (Sicilia) En ese centro médico trabajó durante 28 años su tatarabuela María Privitera, de 74. La madre de esta, Emanuela Ranieri, la trastatarabuela o cuarta abuela de Nicole Scalia, la fundadora de esta dinastía de seis generaciones, nació en 1923 y cumplirá 94 años el próximo octubre: Me casé a los 18. Un año después nació María. Mi marido, Francesco Privitera, murió en la Segunda Guerra Mundial. Oficialmente desapareció en el frente ruso en 1942 cuenta al diario La Sicilia Emanuela, quien se volvió a casar y trajo al mundo a otros diez hijos. Casi 80 son sus descendientes, entre nietos, bisnietos y tataranietos. María Privitera es la memoria histórica de la familia: Por ser hija de un desaparecido en guerra me dieron trabajo en el hospital de Acireale, donde estuve casi 30 años en el servicio de maternidad y de niños. Allí vi nacer a todos mis nietos, bisnietos y tataranietos Cuando su tataranieta Nadia le comunicó que estaba embarazada perdió un poco la paciencia hasta el punto de recriminarle con afecto: Pero, ¿cómo es posible? ¿Es que no sabéis esperar? Nadia Di Bella tuvo fácil la respuesta, con una media sonrisa: Abuela, ¿por qué te lamentas? He hecho exactamente lo mismo que tú En realidad todas las mujeres de la dinastía han sido precoces: tuvieron a su primer hijo entre los 16 y 20 años. Una media que constituye un récord, del que hoy disfrutan sentadas en un sofá para la foto de recuerdo de familia en la casa de la superabuela Emanuela: a su derecha en orden descendiente de edad se sientan la tatarabuela María Privitera, madre a los 16 años, teniendo en total seis hijos; la bisabuela Emanuela Cavallaro, 54 años, madre de cinco hijos, el primero a los 18; la abuela Mariella Pavone, 36 años, con dos hijas, una de ellas la madre del bebé. ¿Dónde está el secreto o las razones de esta maternidad precoz? Las mujeres de la dinastía se encogen de hombros y responden con una sonrisa casi al unísono: Estamos hechas así. Solo sabemos que nuestra familia ha sido siempre feliz y llena de alegría Pero también hubo tiempo para la tristeza: Un nieto murió por accidente a los 10 años. Puedes tener mil hijos y nietos, pero no olvidas uno jamás cuenta la tatarabuela María. ¿Seguirá la tradición de precocidad? El padre de la criatura, Mario Scalia, confiesa sonriente: Espero no batir otros récords Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Compasión, f. Pena por uno mismo que uno deposita en otro hasta mejor uso. s aguda observación Tocqueville que en las revoluciones democráticas los locos desempeñan el principal papel político. ¿Está loco Donald Trump? se pregunta un charlatán que fue ejecutivo del Banco Mundial y que va de estudioso del poder, como si fuera Bertrand de Jouvenel. Cita la carta que unos psiquiatras han publicado en el NYT de Slim y que ven en el tupé de Trump la protuberancia de la locura como Lombroso veía en el entrecejo de sus contemporáneos la protuberancia del crimen. El resumen es que Trump está loco porque es narcisista (pasando por alto que Obama sólo hablaba a los espejos) ¡y no cena con periodistas! esas modestas criaturas que doña Emilia Pardo Bazán no recibía sino los días en que tomaba píldoras del Dr. Ross. En España, el Académico Más Joven de la Historia, que también ha estado en Nueva York y cree saber de locos más que Felipe Alfau, añade otro síntoma: ¡el acento! Usted habla como la Reina Victoria le dijeron en Londres a Santayana, que hablaba un inglés de Boston, y la Reina Victoria tenía acento alemán. A nuestro Académico Más Joven de la Historia el Régimen del 78 lo apuntó a una vida en Nueva York para predicar a Cervantes, y, una vez allí, lo que hizo fue atribuir ¿por el acento? al Oso Yogui (Yogui Bear) las citas (malapropismos) del beisbolista Yogi Berra, lo cual le permite ahora denunciar, con prosodia de Úbeda, la incultura de los votantes de Trump (Stanley Payne, James Woods, y así) Narcisismo, acento y, de tercera pata para el impeachment un infantilismo como el de Little Lord Fauntleroy sentado en su sillita alta, golpeando la bandeja con la cuchara y gritando para que su madre le dé comida y mimos. ¡El Tirano de la Trona! Es la imagen de su visita a la Torre que vende Slim a los felipondios que están en la pomada Psicoanálisis de La nueva masculinidad de Moore y Gillette, que tantas mañanas de resaca resolvió a los columnistas en los 90. España es un pospunkismo franquista.