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26 INTERNACIONAL MARTES, 28 DE FEBRERO DE 2017 abc. es internacional ABC Informe de Unicef La mitad de los niños y las mujeres atrapados en Libia han sido violados Hay más de 256.000 emigrantes en el país, llegados de Nigeria, Eritrea o Somalia ALICIA ALAMILLOS CORRESPONSAL EN EL CAIRO N os escondíamos en una escuela abandonada para dormir. Durante el día tenía que buscar un trabajo. Evitábamos las calles donde sabíamos que había puestos de control (militares) Saben que no tienes papeles, no puedes denunciar. A mí me violaron más de una vez La keniana Hope nombre ficticio relata a ABC los meses que pasó en Trípoli. Su hijo corretea no muy lejos. Hope es solo una de los miles de inmigrantes y refugiados subsaharianos que, en su intento de alcanzar un futuro mejor en Europa, han quedado atrapados en Libia, donde las mujeres y los niños son las víctimas más vulnerables. Envuelta en el caos y la violencia, con porosas fronteras y corrupción rampante fruto del vacío de poder, Libia es el lugar ideal para la proliferación de mafias de trata de personas: se calcula que más de 256.000 emigrantes permanecen en el país, la mayoría nacionales de Nigeria, Somalia, Eritrea, Senegal o Egipto. En manos de milicias y dejados a su suerte en centros de detención, emigrantes y refugiados son sometidos a un sinnúmero de vejaciones, desde abusos sexuales a extorsiones, torturas y secuestros, Emigrantes intentan sacar a un bebé del agua, mientras esperan a ser rescatados en el Mediterráneo AFP según un demoledor informe de Unicef publicado hoy. Casi la mitad de las mujeres y los niños han sido violados en algún momento de su travesía. A menudo, varias veces y de manera sistemática. La ruta del Mediterráneo central es una empresa criminal por la que los niños y las mujeres pagan el precio. Los contrabandistas y traficantes están ganando. Es lo que sucede cuan- do no hay alternativas seguras y legales. Niños y mujeres desaparecen en un agujero infernal, están siendo sometidos a ataques sexuales, maltratados, explotados y asesinados asevera el director adjunto de la organización, Justin Forsyth. De las 181.436 personas que llegaron a Italia en 2016 a través de la ruta del Mediterráneo central, cerca del 16 eran niños, y nueve de cada diez no estaban acompañados. Más del 40 de los que llegan a las costas italianas desde Libia cumplen con los estándares europeos para considerarse refugiados, según Acnur. Su viaje comienza con un pago de entre 200 y 1.200 dólares por persona. Pero ese es solo el primer monto. Una vez en Libia, a la que llegan en camión, carro o incluso an- Testimonios JON. NIGERIA. 14 AÑOS KAMIS. NIGERIA. 9 AÑOS Solo Dios me salvó en el desierto, sin comida, ni agua, ni nada Jon tiene 14 años. Nacido en Nigeria, es un niño no acompañado detenido en Libia cuando viajaba intentando llegar a Europa. En Nigeria está Boko Haram, está la muerte. Yo no quiero morir. Tenía miedo. Mi viaje desde Nigeria a Libia fue horrible y peligroso. Solo Dios me salvó en el desierto, sin comida, ni agua, ni nada. El hombre que estaba sentado junto a mí murió en el viaje. Y una vez que uno muere en el desierto, tiran tu cuerpo y eso es todo. He estado aquí (en el centro de detención) durante siete meses. Aquí nos tratan como pollos. Nos pegan, no nos dan agua de buena calidad ni buena comida. Nos acosan. Así que aquí mueren muchas personas, se mueren de enfermedad, se mueren de frío. En Nigeria mi madre me dijo: Cuando lleguemos a Italia, serás una doctora Kamis llegó a Libia acompañada de su madre, que no tenía trabajo en Nigeria. Los hombres que nos empujaron hacia la barca nos dijeron que miráramos a las estrellas. La barca estaba en medio del mar y todo el mundo estaba llorando. El viento movía nuestra barca, así que todos gritaban y lloraban. Cuando vimos una pequeña nave, gritamos: Por favor, vengan a rescatarnos. Nos rescataron y nos llevaron a tierra firme. Entonces, nos llevaron al centro de detención de Sabratha, donde estuvimos cinco meses. No había comida ni agua Kamis explica que antes de salir de Nigeria le dijo a su madre que quería ser doctora. Mi madre respondió: No te preocupes. Cuando lleguemos a Italia, serás una doctora.