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18 ESPAÑA Juicio del 9- N en el Tribunal Supremo ANÁLISIS MARTES, 28 DE FEBRERO DE 2017 abc. es espana ABC MANUEL MARÍN CHULERÍAS Todo es desprecio y arrogancia en este independentismo hasta que un juez manda callar L ejos queda ya aquella figura de Francesc Homs, Quico para los aduladores, que en 2005 llegó al Congreso desde el Parlamento catalán como el mediador ecuánime y ponderado de CiU para poner orden en una reforma del Estatut varada en un bloqueo interminable. Homs llegó a Madrid de la mano de otro enviado especial, Joan Ridao (ERC) asimilado también por algunas corrientes periodísticas a una irresistible mesura y a un envidiable equilibrio político comparado con Carod- Rovira. Lograron un asombroso enamoramiento mediático del Estatut, pero ya es de sobra conocido en qué quedó aquel pastiche jurídico promovido por Rodríguez Zapatero, y cómo Artur Mas le obligó a aprobarlo con nocturnidad, ocultándoselo al entonces presidente de la Generalitat, el socialista José Montilla. Homs fue elevado a la categoría de reputado estadista, a quien el Tribunal Constitucional no se atrevería a corregir una coma, de tanta precisión jurídica y perfección estatutaria como destilaba. El de ayer sentado en el banquillo del Tribunal Supremo era otro Homs. Era el verdadero Homs, ya resignado a su estatus de corderillo sacrificado, capaz de inmolarse por la causa del separatismo más victimista y chulesco. Con una soberbia innecesaria, se encaró sin motivo con el fiscal, al que afeó una interrupción porque eso no es lo que me enseñaron en mi casa Pero Manuel Marchena, presidente del Tribunal y con más millas de toga que Artur Mas y Homs juntos en sus cadenas humanas por la secesión, le recordó algo tan evidente como que no estaba en su casa, sino en el banquillo de los acusados del Supremo. Todo es desprecio acomplejado y arrogancia sobreactuada en este independentismo delirante... hasta que un juez manda callar. Esa es la alegoría del abuso separatista: el silencio sumiso cuando la voz de la autoridad se hace oír. ¿Chulerías? Para Homs, la farsa del 9- N no era una consulta sino un proceso participativo imputable a 40.000 voluntarios. Para Homs, una providencia no es una resolución judicial. Y para Homs, la decisión del TC no tenía carácter prohibitivo. Homs sonreía la noche del 9- N. Ayer, no tanto. Con semejantes argumentos... Mas, con Ortega y Rigau, el primer día de su juicio POOL Francesc Homs, ayer durante su declaración POOL Homs adopta la misma defensa: proclama política y resquicio legal Incurre ante el TS en las mismas contradicciones que Artur Mas ÀLEX GUBERN BARCELONA Los países vecinos de Puigdemont La demanda del Rey Don Felipe a las administraciones pidiendo el domingo una colaboración leal y generosa fue reinterpretada ayer por el presidente Carles Puigdemont, que pidió al Gobierno tomar buena nota de ello Tras coincidir con el Rey en la primera jornada del Congreso de Móviles, Puigdemont apeló al Gobierno: Los países, los territorios vecinos, tienen que cooperar en su doble condición de abogado y consejero de Presidencia así lo transmitió al Ejecutivo catalán en los días previos a la votación. Pidieron una aclaración y no se produjo Como Mas ante el TSJC, alegó ignorancia a la vez que alardeaba de determinación y desobediencia política. Aunque en distintos tribunales, la estrategia está siendo la misma. El juicio que comenzó ayer en el Tribunal Supremo al exconsejero de la Generalitat Francesc Homs por impulsar la consulta del 9- N de 2014 está reproduciendo por parte del encausado una línea de defensa idéntica a la que adoptaron Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau hace tres semanas. Entonces ante el TSJC, los tres combinaron la proclama política equivalente al lo volvería hacer que Homs apuntó ayer con una defensa estrictamente técnica, buscando el resquicio legal apelando a la inconcreción de la advertencia del TC de suspender la consulta. También, y como es costumbre en el independentismo, un indisimulado intento de presionar a los magistrados. Empresas y voluntarios De su puño y letra pañaron. Una liturgia similar, en Madrid y a menor escala, a la que siguieron el primer día del jucio en el TSJC las entidades soberanistas, algo que las asociaciones judiciales denunciaron como una presión intolerable. En el juicio en el TSJC se acumularon los testigos de empresas contratistas demostrando que por orden de la Generalitat siguieron trabajando después de la prohibición del TC. Ayer en el TS se fue más allá, al reconocer que, de su puño y letra, Homs garantizó a una contratista, en este caso T- Systems, que la prohibición del TC no afectaba a los trabajos que realizaban: registro web de los voluntarios y registro de los resultados. También como en el TSJC, Homs descargó responsabilidad en los voluntarios. La ignorancia Interpretar al TC con intencionalidad Pactar con el Gobierno Tono bajo La presión a los jueces En la calle Fueron varios los autocares llegados desde Cataluña para arropar a Homs fletados por la ANC. Del mismo modo, decenas de cargos, entre ellos cuatro consejeros de la Generalitat, le acom- Es el principal argumento de la defensa para negar que se produjese un delito de desobediencia: alegar que la providencia del Tribunal Constitucional, prohibiendo el proceso participativo no era suficientemente explícito. Homs en el TSJC, entonces en calidad de testigo, explicó que él mismo A diferencia de Mas ante el TSJC, Homs sí pudo explayarse ayer en la versión propagada desde la Generalitat de que había un pacto tácito con el Gobierno por el que si el Ejecutivo catalán mantenía el día 9 un tono bajo no habría querella. Sacando pecho, como Mas, presumieron de incumplir lo pactado.