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14 OPINIÓN HORIZONTE MARTES, 28 DE FEBRERO DE 2017 abc. es opinion ABC RAMÓN PÉREZ- MAURA A los cuatro vientos Ruedas de prensa al anochecer LAS PRIMARIAS CLANDESTINAS DE CRISTINA CIFUENTES Los 94.000 afiliados que dice tener el PP en la Comunidad no han sido informados OSTIENE Bieito Rubido que las primarias vienen siendo un sistema de elección erróneo desde que Pilatos preguntó a los judíos a quién escogían crucificar, si a Cristo o a Barrabás. Pues nada. Seguimos en las mismas. Y esta vez a instancias de ese faro de la progresía de Occidente que preside la Comunidad de Madrid: Cristina Cifuentes. Desde que asumió la Presidencia de la comisión gestora del PP madrileño ha reiterado una y otra vez que ella iba a organizar las primeras primarias en la historia del PP. Y a fe que lo ha hecho. Con una eficacia digna de la que demostraba Todor Yivkov durante sus 35 años como secretario general del comité central del Partido Comunista Búlgaro. Cifuentes ha arreglado unas primarias en las que los afiliados del PP madrileño no tienen derecho a votar si no se inscriben antes. Es decir: no basta con ser afiliado al PP madrileño para poder votar. A partir de ahí, lo normal sería que los 94.000 afiliados que dice tener el PP en la Comunidad recibieran una carta informándoles del proceso. Pero, por supuesto, esa carta no se ha enviado. O al menos hasta ayer no se había recibido. Y ese dato es relevante porque el plazo para inscribirse como elector terminó ayer a las 20.00 horas. Finalmente, los inscritos no han llegado ni al 12 por ciento del censo, poco más de 11.000. Y esto por varias razones. La primera, sin duda favorecedora para la presidenta de la Comunidad, es que como no se ha comunicado a los afiliados la necesidad de inscribirse se habrán apuntado todos los que tienen cargos públicos porque esos sí conocen la necesidad de registrarse para cumplir con quien les mantiene en el cargo. Todos ellos y sus familiares afiliados pueden ser cualquier número entorno a las 3.000 personas. El resto hasta 11.000 serían afiliados que se sienten motivados. La segunda cosa para la que van a servir estas primarias clandestinas es para mostrar que hay un 90 por ciento del partido que no participa ni para elegir a su presidente. Lo que probablemente demostrará que el supuesto número de afiliados es una ficción derivada del hecho de que desafiliarte del PP es tan difícil como darte de baja de una compañía de telefonía móvil. No te dejan abandonar nunca. Esta genial estrategia de Cifuentes va a servir para mostrarnos la verdadera salud interna del PP. Una salud que no pasa sólo porque no haya luchas internas. Porque en los partidos muertos tampoco se discute. Y créanme que en el Partido Comunista Búlgaro, que estaba muy vivo, tampoco abría la boca nadie. Cifuentes ha montado unas falsas primarias para imitar al PSOE sin darse cuenta de cómo les ha ido a todos los que han ganado primarias en el PSOE. Los más afortunados son muertos vivientes. Los demás están bien enterrados. La conciliación, según Podemos Desde que Carolina Bescansa decidió llevarse a su bebé hasta la bancada del Congreso de los Diputados parecía clara la voluntad de Podemos de hacer de la conciliación algo más que un gesto. Sin embargo, una cosa es predicar y otra, bien distinta, dar trigo. El partido morado ha cambiado el horario de la rueda de prensa que sigue a sus consejos ciudadanos, una comparecencia ante los medios que se retrasa hasta las siete y media de la tarde y con la que Podemos, muy conciliador, pone trabas a la cobertura informativa de su agenda interna, obligando a la prensa a hacer horas extras. Los de Pablo Iglesias reinventan el prime time en una franja en la que no van a tener competencia. S Estibadores en el puerto de Sevilla RAÚL DOBLADO Reforma de la estiba Al oído El PSOE se confunde de clase obrera A través de su portavoz, la Comisión Gestora del PSOE anunció ayer su plante ante el real decreto de la estiba aprobado el pasado viernes por el Gobierno, un texto cuya convalidación en el Congreso va a contar con los votos en contra de sus diputados. Obligado a competir con la izquierda radical en la defensa de los trabajadores, el PSOE se confunde de clase obrera y se alinea con un gremio cuyos privilegios resultan inaceptables en la Europa del siglo XXI. La excusa es la falta de diálogo, muy socorrida en cualquier debate de altura, pero sin posibilidades de éxito con quienes se han conjurado para perpetuar su estatus. UNA PURGA MUY EXTRAÑA Aunque a estas alturas va a ser difícil que la izquierda política y judicial se apeen de la teoría de la purga en la Fiscalía, igual a algún conspiranoico no demasiado radical le vale el dato de que el ministro de Justicia no conoció personalmente hasta ayer mismo al nuevo fiscal jefe de Murcia. No parece probable, por tanto, que si es así se haya producido un contubernio a varias bandas para sustituir al locuaz López Bernal. CARTAS AL DIRECTOR Artur Mas, el despistado La investigación sobre el 3 por ciento parece apuntar ahora hacia el entorno de Artur Mas, quien, por lo visto, ha sido citado por algunos empresarios. Por supuesto, el expresidente se ha apresurado a negar tener conocimiento alguno de actividades ilícitas. Es sorprendente: Artur Mas parece que nunca sabe nada sobre la multitud de casos de corrupción que pululan alrededor de un partido del que ha sido el máximo dirigente. Fue el hijo político de Jordi Pujol e íntimo amigo de toda la familia, pero dice que nunca se enteró de sus numerosos cambalaches; fue ni más ni menos que consejero de Obras Públicas de la Generalitat, pero nunca supo nada del famoso 3 por ciento que pagaban las constructoras, e incluso fue consejero de Economía, pero asegura que no vio nada raro en los movimientos de finanzas en los tiempos dorados de Pujol. Me preocupa que tengamos en Cataluña a líderes políticos tan despistados CARMEN BLANCO HOSPITALET DE LLOBREGAT (BARCELONA) Contradicciones insalvables de Mas La declaración de Artur Mas y sus dos exconsejeras como acusados tuvo hace unos días dos partes bien diferenciadas. La primera, el acto previo, la manifestación ante el Tribunal Superior de Justicia. La segunda, el momento en el que se sentaron en el banquillo. La manifestación, con las claras pretensiones de condicionar la actuación de los jueces y tranquilizar a los acusados, seguramente volverá a convencer a los ya muy convencidos. Otra cosa diferente es qué pensará ese sector cada vez más amplio de la sociedad catalana que ve con preocupación el desorden institucional que genera el independentismo. Ante los jueces, Mas incurrió en contradicciones insalvables. En un momento dio a entender que el Tribunal Constitucional no le advirtió del modo adecuado en que tenía que frenar la