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ABC VIERNES, 17 DE FEBRERO DE 2017 abc. es ABCdelOCIO 61 Claire Cunningham No bailo desde la ira o la alegría tender su trabajo, y esa búsqueda de razones para vivir también tiene que ver con una pregunta que se me hace a mí, en el sentido de que la sociedad parece demandar a las personas con discapacidad si merecen o no vivir sentencia. Merecer el cielo o el infierno Todos los colectivos marginados, a su juicio, se encuentran en una posición en la que de alguna forma tienen que probar que tienen una razón para existir, una razón para vivir, como le sucede a los discapacitados pero también a las minorías étnicas, a los desempleados o a los refugiados Esa cruz con la que cargan, según Cunningham, determinados grupos de la sociedad, es la que enlaza su trabajo con el del Bosco, cuyos pinceles plasman de forma casi obsesiva la dualidad: cielo- infierno. De alguna manera, también me pongo a prueba para saber si merezco pertenecer al cielo o al infierno explica. El contacto con la obra del Bosco, reconoce Cunningham, no fue directo. Me acerqué a él a través de Salvador Dalí, tenía otra edad y me gustaba mucho. Llegué al Bosco por él Además de que su trabajo supone una prueba constante, Cunningham asegura que el baile también le despierta curiosidad, y que no lo hace por cuestiones emocionales. Este espectáculo se basa en hacerme preguntas de forma constante. Por lo tanto, no trabajo desde las emociones, como podría ser la ira o la alegría de bailar, sino desde una investigación que hago cuando estoy en el escenario Por ello, al investigar y trabajar hacia sí misma la bailarina aclara que no intenta expresar nada en particular, sino crear un espacio para el que el espectador cree sus propias respuestas Give me a reason to live Madrid. Sala Cuarta Pared. Días 17 y 18, a las 21 horas La bailarina y coreógrafa en un momento de la performance JOSEFINA G. STEGMANN ABC C laire Cunningham pide una razón para vivir. Esta coreógrafa y bailarina escocesa se desplaza a través del escenario gracias a las muletas que usa como un instrumento más de su espectáculo. La discapacidad de Cunningham es precisamente el elemento central de su arte. No hay saltos, giros ni grandes desplazamientos pero sí una forma de contonear el cuerpo estremecedora, en la que se hace palpable el esfuerzo físico de la bailarina y que dota al espectáculo (y al espectador) de una ten- sión que pocos artistas consiguen ge- ejercicio que se realiza en pareja y que nerar. fue creado por Meg Stuart, coreógraLa artista, afincada en Glasgow (Es- fa norteamericana que trabaja en Bercocia) ha estrenado en Madrid lín. en la Sala Cuarta Pared, de la En su desarrollo inicial, la Cuando mano del XXXIV Festival de razón para vivir se la daba bailo siento Otoño a Primavera, el solo uno al compañero, buscandancístico Give me a Reado dentro de uno, en lo más que me son to Live Dame una raprofundo del alma Pero pongo a zón para vivir El trabajo Cunningham asegura tener prueba está inspirado en el grandíla misma sensación ahora simo pintor holandés, Hieque baila sola. Siento que me ronymous Bosch, más conocido pongo a prueba, que me reivindicomo El Bosco. co y así excavo en la profundidad de Pero el nombre del espectáculo, mi alma explica. Sin embargo, asecuenta Cunningham, procede de un gura que hay muchas maneras de en- Pasión subterránea en Panorama desde el puente una obra que Arthur Miller estrenó en 1955 y mantiene su vigencia tal vez por ser entre las suyas la que más y mejor se sumerge en el hondo caudal de las pasiones humanas en que nadan también los clásicos griegos. Un drama de alcance universal protagonizado por tipos corrientes. Lo es Eddie Carbone, el protagonista de una obra que habla de la intolerancia, el honor traicionado, las sombras incestuosas del deseo incontrolable y las diferencias culturales. Un hombre vulgar colocado en el quicio de un conflicto que le hace poner en peligro la estabilidad familiar y convertirse en delator, vulnerando sus propios códigos éticos, al ser incapaz de mitigar los celos que siente cuando su sobrina adolescente Catherine se enamora de uno de los dos inmigrantes ilegales italianos que JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN PANORAMA DESDE EL PUENTE Autor: Arthur Miller. Traducción: Eduardo Mendoza. Dirección e iluminación: Georges Lavaudant. Escenografía y vestuario: JeanPierre Vergier. Intérpretes: Eduard Fernández, Francesc Albiol, Mercè Pons, Marina Salas, Bernat Quintana, Pep Ambròs, Rafa Cruz y Sergi Vallès. Teatros del Canal. Madrid Imigración y estibadores, dos referencias de máxima actualidad, se agitan el hasta entonces estibador modélico ha acogido en su casa. Carbone es, a su modo, un héroe o, mejor, antihéroe trágico atrapado en una dependencia pasional enfermiza y no formulada, un pathos fatal que Miller engarza en el contexto de la inmigración para subrayar el acento social tan característico de su teatro. La entonada traducción de Eduardo Mendoza usada en este montaje de Georges Lavaudant fue galardonada con un Max cuando Miguel Narros la puso admirablemente en escena en 2001, con un espectacular Helio Pedregal como protagonista. La propuesta de Lavaudant palidece frente a aquella. En esta ocasión se opta por el desgarro en vez de por la profundidad, Eduard Fernández y Mercé Pons se pasa sin solución de continuidad de la pasividad expresiva al exceso gestual, con momentos bien dibujados y otros que rechinan. En esa línea se mueve la interpretación del gran Eduard Fernández que es aquí un Eddie Carbone de tono castizo, poderoso y certero en muchas escenas, pero desconcertante en otras. Marina Salas es una Catherine desbordante de una sensualidad juvenil que en ocasiones lleva al límite. Expresiva, contenida, ejemplar, la Beatrice encarnada por Mercè Pons como contrapeso del autodestructivo Carbone. Bien perfilados los inmigrantes italianos que componen Bernat Quintana y Pep Ambròs, y algo envarado el abogado Alfieri de hierático sesgo magrittiano servido por Francesc Albiol. ABC