Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES, 17 DE FEBRERO DE 2017 abc. es opinion OPINIÓN 13 EL BURLADERO UNA RAYA EN EL AGUA CARLOS HERRERA GASOLINA Y FUEGO Esta selecta colección de macarras políticos necesita ser filmada a diario L madrileño despacho de abogados Cremades y Calvo Sotelo sirvió ayer de escenario para reclamar la liberación del preso político venezolano Leopoldo López, encarcelado ahora hace tres años por el régimen chavista que está desgraciando hasta la agonía al malhadado país caribeño, rico de cuna y consecutivamente empobrecido por sus distintos regímenes políticos, incapaces ellos de generar elementales plataformas de estabilidad y crecimiento, y llevado hasta la ruina y la miseria por estos nuevos profetas del socialismo real. Los expresidentes Aznar y González acompañados de Gallardón y Rivera, entre otros han reclamado la unidad de los demócratas frente a lo que han calificado acertadamente como régimen tiránico Junto al padre del encarcelado López cuya esposa visitaba ayer la Casa Blanca han elevado su voz ante el silencio cómplice y vergonzoso de los colaboradores y asalariados españoles moradores de la extrema izquierda, huestes de Iglesias, Garzón o Monedero, reaccionarios individuos que han llegado a justificar el encarcelamiento y que, ayer mismo, en boca del líder bronquista de la formación neocomunista, llegaron a culpar a los convocantes del acto de apagar incendios con gasolina ¿Desde cuándo reclamar la libertad de un encarcelado político es echar gasolina al fuego? El populismo hispano, ese movimiento liberticida que cautiva a votantes españoles en cantidad suficiente como para que en España no nos consideremos excepción a los movimientos sísmicos que se producen en la política mundial, no esconde, aunque sí quiera disimular, su querencia por los obsesivos E regímenes socialistas que están asolando Hispanoamérica. Su desprecio por la libertad individual, su insistencia en culpar siempre a otros de los males que les aquejan a ellos y a aquellos países, su infantil reducción de culpas al neoliberalismo imperante, su obcecación en el igualitarismo, su creación de dos bandos irreconciliables tildados de pueblo y casta su obstinación en cultivar debidamente el odio, su amor por las burocracias gigantescas, la simpleza de los análisis que elaboran y que les llevan a creer que la riqueza de unos está motivada por la pobreza de otros, son algunos de los elementos que retratan y explican su comportamiento miserable ante las diversas manifestaciones que se producen en pos de la libertad de Leopoldo López y el resto de presos políticos venezolanos. Esta selecta colección de macarras políticos necesita ser filmada a diario. Su éxito está, según creen, en permanecer en primera fila de la actualidad aunque sea mediante gestos tabernarios, cursis o violentos, y en virtud de ello actúan y desarrollan una panoplia de ademanes y voces, todos extemporáneos e histriónicos, con los que epatar a los desafectos y emocionar a los propios. Ayer gozaron de una oportunidad espléndida para dar una sorpresa a esos propios y extraños y desligarse del régimen criminal que está convirtiendo Venezuela en una dictadura de corrupción desbocada y absoluta falta de libertades esenciales. No lo hicieron porque ello significaría morder la mano de quienes les han dado de comer. Pero no lo hacen solo por estrategia: lo hacen porque creen que el modelo a desarrollar así pudieran ocupar el poder es exactamente el mismo: encarcelar opositores, cortar señal de canales televisivos no afectos, crear un Estado sobredimensionado e inútil y diluir las libertades individuales en el pringoso mar de las libertades sociales. Estos redentores de los sufrientes que creen que las libertades del pueblo las amputan las empresas que cotizan en Bolsa apoyaron ayer la vergonzosa prisión no pedir la excarcelación es aprobar el encarcelamiento a la que está sometido un político que fue asimismo sometido a una caricatura de juicio denunciado por el propio fiscal que le acusó, hoy huido de Venezuela. Piden la libertad de Bódalo o Alfon, esos sí, especialistas ambos en gasolina. Mientras, el incendio que propaga el fuego irracional del populismo izquierdista sigue creciendo. IGNACIO CAMACHO LA PRE- SENTENCIA Un veredicto de mil folios constituye una aberración jurídica, sumada a la de un proceso de desmesurado retraso IL folios, arriba o abajo, tiene la sentencia del caso Nóos que será publicada hoy a las doce de las mañana. Unos minutos después, los dirigentes y portavoces políticos tendrán lista una opinión para publicar en Twitter 140 caracteres incluidos los espacios y a eso de las dos se sentirán en condiciones de ampliarla en las tertulias del mediodía y en los telediarios. Comentarios concluyentes, indubitables, enfáticos, pronunciados con la solemnidad engolada de los expertos en la democracia del canutazo. Un veredicto de mil folios constituye una aberración jurídica, que se suma a los siete meses empleados por el tribunal para redactarlos. En total, desde la denuncia inicial de irregularidades, han transcurrido once años, y siete desde la primera diligencia del juez Castro. Esas cuatro cifras bastan para destruir cualquier noción de seguridad jurídica, por más que esta haya pasado a ser en España un concepto meramente abstracto. En ese tiempo, el paradigma social y político del país, esencial en la dimensión pública del asunto, se ha transformado. Ha mediado incluso, como consecuencia parcial o colateral, la abdicación de un Rey, y la legitimidad de la acusación particular contra la Infanta ha saltado en pedazos. En realidad, es la suerte penal de Cristina de Borbón la que desde el principio otorga relevancia al caso. Sin ella se trataría de un episodio más de corrupción, una trama de tráfico de influencias y favores propia de los felices tiempos del pelotazo. La dilación del fallo y su larguísima extensión sugieren discrepancias entre las componentes del tribunal, más allá de la relativa complejidad del sumario. Por ramificadas que estuvieran las actividades de Urdangarin y sus socios, por enmarañado que fuese su modus operandi, por dispersa que se hallase la documentación probatoria, este proceso no representa en modo alguno complicaciones tales que justifiquen su desmesurado retraso. La presencia de altas personalidades implicadas tampoco puede servir de coartada para esa innecesaria demora que representa, se mire como se mire, un agravio. Todo ese galimatías procesal va a quedar en pocas horas reducido a unos cuantos renglones de la sentencia, los que resuelvan la acusación contra la Infanta. A partir de ahí, la opinión pública creará su propio debate extrajurídico, basado en los prejuicios ideológicos y en la pulsión emotiva, populista, de estados de ánimo. Era esta una cuestión inevitable desde el momento en que la causa afectaba al entorno de la Corona, pero la lentitud de la instrucción y del juicio ha permitido su transformación en materia de espectáculo. El único aspecto positivo de tanta tardanza, de tantos vericuetos y de tanto escándalo es que han proporcionado tiempo suficiente, a costa del crédito de la Administración de justicia, para construir cortafuegos políticos en torno a las instituciones claves del Estado. M JM NIETO Fe de ratas