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MIÉRCOLES 15.2.2017 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.938 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO Los hooligans del hipódromo El Jockey Club, el mayor organizador británico de certámenes hípicos, restringe la venta de alcohol tras las bochornosas borracheras de 2016 LUIS VENTOSO CORRESPONSAL EN LONDRES IGNACIO RUIZ- QUINTANO LA CULTURA Hoy presenciamos el lento suicidio de un pueblo que contempla con ojos estúpidos la destrucción de la única España que el mundo conoce oy presenciamos el lento suicidio de un pueblo que, engañado mil veces por garrulos sofistas, empobrecido, mermado y desolado, emplea en destrozarse las pocas fuerzas que le restan y, corriendo tras vanos trampantojos de una falsa y postiza cultura, en vez de cultivar su propio espíritu, que es el único que redime a las razas y a las gentes, hace espantosa liquidación de su pasado, escarnece, a cada instante, las sombras de sus progenitores, huye de todo contacto con su pensamiento, reniega de cuanto en la historia le hizo grande, arroja a los cuatro vientos su riqueza artística y contempla con ojos estúpidos la destrucción de la única España que el mundo conoce, de la única cuyo recuerdo tiene virtud bastante para retardar nuestra agonía. Peor escritas, estas cosas parecerían sacadas del Vamos a menos de Goytisolo, el Zola del Régimen, pero son el discurso de Menéndez Pelayo en el Centenario de Balmes, calle barcelonesa no muy lejana de la de Bocaccio, sede, ay, de la rebeldía antifranquista, de Pitito, marqués de Martell, a Marsé, un bracero de la redacción de textos en flash de García Viñó, que consagró su vida a desnudar a nuestros entes alcurnes oficialmente dotados de pluma galana. Pitito fue una noche al Royalty Theatre de Londres, entró tarde Oh Calcutta! había comenzado) con un traje de cascabeles... y se detuvo el espectáculo. Algo así ha debido de hacer Marsé, por la agitación con que se discute en las barras de los bares su pedrada al Planeta, único premio, según me dicen, que su cuadra no reparte en una industria donde, al decir del propio García Viñó, parece que las novelas las escriben los editores, las críticas las hacen los escritores y de la distribución se ocupan los críticos. Mejor escrita, la nefasta experiencia como jurado narrada por Marsé recordaría a los Naufragios de Álvar Núñez Cabeza de Vaca. Como dijo un bendito: Nosotros, la élite cosmopolita que lee El país o que escribe en él... H a relación de los ingleses con el alcohol es íntima, constante y muchas veces explosiva. Se bebe en todos los sitios y todas horas. En las butacas de los cines se trasiega vino y cerveza. Al cierre de las oficinas de la City, los ejecutivos más jóvenes salen en tromba a mazarse. Cuando el tiempo mejora, no es raro ver en alguna calle elegante de Londres a dos estupendas ventilándose a las doce de la mañana una botella de vino blanco en una terraza. Los hipódromos tampoco son una excepción. El segundo certamen hípico más concurrido del país, el Festival de Cheltenham, que se celebra cada mes de marzo en el oeste rural de Inglaterra, parecía el año pasado una madrugada despendolada de sanfermines. La prensa amarilla fotografió a dos futbolistas profesionales orinando en los vasos de sus pintas. Algunas chicas con vestidos de gala acabaron con ellos por la cintura, enseñando jovialmente su naturaleza. El suelo era una colección de plásticos de bebidas, donde algún que otro aficionado dormía la mona. El augusto Jockey Club, fundado a mediados del siglo XVIII y que es el mayor organizador comercial de torneos hípicos de Gran Bretaña, no quiere que el espectáculo del hooliganismo ecuestre se repita el próximo mes en Cheltenham. Nuestro mensaje es claro: pasa un gran día en las carreras, pero no vengas aquí solo a beber. Ese no es el públi- L EFE Una joven bebiendo Prosecco en el Festival de Cheltenham. A la izq. un grupo de amigas en Ascot y en sus carpas sociales. Las cifras eran asombrosas: 265.000 pintas de Guinness, 120.000 botellas de vino y 20.000 de champán. A partir de ahora, la publicidad del festival ya no divulgará más esas cifras y los bares se cerrarán una hora antes. También se instruirá al personal para que haga frente al problema de los espectadores ebrios. Por último, se prohibirá la entrada de quienes hayan protagonizado incidentes otros años, tal y como se hace desde hace tiempo con los hooligans del fútbol, con excelentes resultados. El Jockey Club extenderá su lucha contra el alcohol a los otros hipódromos de fuste que regenta, como Aintree, sede del Grand National, o Epsom, que acoge el Derby. Aunque hay muchísimos buenos aficionados que acuden por su interés por las carreras, como la Reina Isabel, una entusiasta de la hípica que posee una imponente cuadra, cada vez se suma más gente que solo busca un día de jarana al aire libre vestida de etiqueta. co que queremos aquí advierte la organización. Para tratar de evitar las borracheras no se venderán más de cuatro pintas, vasos de vino o espirituosos por persona que acuda a pedir a una barra. Ese umbral tan alto da idea de la alegría etílica que imperaba hasta ahora en el hipódromo. El Festival de Cheltenham dura cuatro días y atrae a 260.000 personas. Es el cuarto acontecimiento deportivo con más público en el Reino Unido, solo superado por las carreras de Ascot, el tenis de Wimbledon y la prueba de Fórmula 1 de Silverstone. Hace dos años, el Jockey Club alardeó en su publicidad de cuánto alcohol se había despachado en los 26 bares del hipódromo Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Votante, adj. Groupie dominical.