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ABC VIERNES, 10 DE FEBRERO DE 2017 abc. es opinion OPINIÓN 13 EL BURLADERO UNA RAYA EN EL AGUA CARLOS HERRERA SUSANA, ES LA HORA Es evidente que muchos esperan de mañana sábado algo más que un discurso de autocomplacencia y ánimos colectivos M AÑANA sábado, Susana se pone de largo. Alcaldes venidos de media España, pastoreados amablemente por Abel Caballero y por el PSOE andaluz, aclamarán presumiblemente a la lideresa andaluza, lo que infundirá al acto una suerte de ceremonia de aclamación tan del gusto de la citada presidenta de la Junta. Poco importará si Susana aprovecha para anunciar su candidatura a la Secretaría General: si lo hace, no cabe la menor duda, se come las portadas del domingo y se fulmina en un pis pas el congreso de Podemos y el del PP; si no lo hace bastará con la demostración de fuerza y el arropo orgánico que supone la presencia de los auténticos depositarios del poder socialista. Dícese por aquí abajo que la deseada candidata prefiere gozar del Día de Andalucía en tranquilidad, lo cual es concederle al 28- F un peso social y político que probablemente no tenga, pero más allá de esos cálculos menores es evidente que muchos esperan de mañana sábado algo más que un discurso de autocomplacencia y ánimos colectivos. No obstante, Susana tiene razones para reflexionar tranquila sobre la decisión de presentarse. Convengamos como punto de partida que, para la estabilidad de la política nacional y como factor elemental para afrontar con éxito los desafíos de España, Díaz es la candidata más deseable, habida cuenta de lo que hay enfrente y el discurso que se gastan los dos profetas del nuevo cordón sanitario. Sabe- mos que Susana puede estar cargada de limitaciones, pero es persona que, al menos, sabe cuáles son las cosas de comer. Convendría no olvidar que si hoy no gozamos de un gobierno de Sánchez y Podemos es gracias a que ella se cruzó al pitón contrario, cargó la suerte y arriesgó la estabilidad de su partido en una acción extraordinariamente contundente. Echar a Sánchez por la ventana conllevaba riesgos y dolor, y Susana lo hizo. Tanto a favor, de momento. Pero decía que hay cosas que pueden frenarla. A no ser que algunas alianzas no contemplables le desactiven a algún oponente, SD no tiene garantizada la victoria. ¿Y si Sánchez y el mantra atractivo del No es No resultan tener más calado del que sospechamos muchos? ¿Y si la batalla en primarias resulta más cruel de lo previsto y se salda con una derrota? ¿Cómo se repliega a su cuartel de invierno y cómo establece una relación futura con el nuevo secretario general, al que ella removió? De obtener la victoria, independientemente de las heridas que ello comportase, ¿por cuánto tiempo podría mantener la presidencia de la Junta? Dejar San Telmo significa saltar al vacío: no es diputada, lo que resta visibilidad, y debería organizar en Andalucía una sucesión nada fácil, ya que no se vislumbra candidato evidente. Hay, por demás, un par de reveses que le hacen más complicada la toma de decisiones al respecto: SD viene de perder una batalla inusitada y sin precedentes en Andalucía frente a un movimiento transversal encabezado por un médico granadino que le ha obligado a renunciar a una reforma sanitaria que daba por hecha y que aún no sabemos qué alcance total tendrá y, por si fuera poco, desayuna con sondeos que le dan la victoria pero sitúan muy cerca de sus talones a las huestes de Juanma Moreno y el PP Como síntoma añadido valga de. cir que por primera vez en la historia moderna algunas agrupaciones del Carnaval de Cádiz han mostrado en su contra una desconocida animadversión crítica (con poquísima gracia, o ninguna, por cierto) que solo dedicaban a la consabida derecha. Muchos están apretando para que sea candidata y se lo piden a diario. El acto de mañana es una forma de petición colectiva y, aunque lo dude en su interior, no va a tener más remedio que salir al ruedo. Por la cuenta que nos trae, dirán muchos. IGNACIO CAMACHO PAX MARIANA El único aliciente del congreso del PP es saber si el ruido de la bronca de Vistalegre se oirá en la Caja Mágica NVUELTO en la pax mariana, el PP va a tener dificultades para abrirle paso a su congreso en el relato mediático. No puede competir con la riña cainita de Podemos, donde las navajas cabriteras brillan a la luz de la luna con el resplandor de un encarnizamiento fratricida. La concordia no vende periódicos, la unanimidad aburre en las redes sociales y el sosiego adormece la política. Qué lejos aquella reunión de Valencia, tras la derrota electoral de 2008, en la que por las noches había una conspiración en cada cena. El poder ha remansado las aguas e incluso desde la minoría los populares se sienten desangustiados, cómodos frente al descalzaperros que hay montado a su izquierda. Para entretener a la peña y tener algo que discutir en las tediosas sesiones rutinarias, antes de la aclamación dominical del líder, los organizadores han tratado de armar unos debatillos ideológicos que recuerden a los compromisarios que se trata de armar, si no una identidad política, al menos un bosquejo de programa. Simulacros de discusión en torno a asuntos como la gestación subrogada o las primarias. Estas sencillamente no las van a hacer porque al jefe no le gustan y el asunto de los vientres de alquiler tiene demasiadas implicaciones éticas para resolverlo entre un puñado de concejales y cuadros provinciales descorbatados durante un fin de semana. Las ideas- bandera, esas que se supone identifican a un partido ante sus votantes, hace mucho tiempo que quedaron supeditadas a una oferta pragmática. Su proyecto es el poder; su línea, un vago liberalismo que en materia fiscal se escora hacia la socialdemocracia; su clientela, un amplio espectro de clases medias moderadas. Tiene un problema generacional que ha permitido el nacimiento de Ciudadanos, pero no lo puede resolver mientras lo encabece un registrador sesentón y con canas. Y en cuanto a la corrupción, mejor no tocarla: le queda un fatigoso tránsito judicial, pero en las urnas, tras el golpe de 2015, parece amortizada. Falta la cuestión de la secretaría general, a la que Rajoy no le concede mayor importancia. Ha encontrado en Maíllo su longa manus en la organización y eso exime a Cospedal, o a quien improbablemente le sustituya, de mayor responsabilidad orgánica. El presidente la confirmará o no en virtud de sus apreciados equilibrios de poder, es decir, de los contrapesos de influencia con la vicepresidenta Soraya. Cómo será todo de previsible que algunos se entretienen especulando si el veterano Arenas conservará despacho en la sede, aunque nadie duda de que el líder escucha sus opiniones con especial relevancia. El resto del pescado está vendido a la espera de la arenga ritual de la clausura, que tampoco se espera en absoluto inflamada. El único aliciente real de este cónclave de la derecha es el de saber si el ruido de la vecina Vistalegre se escuchará, Manzanares abajo, en la Caja Mágica. E JM NIETO Fe de ratas