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78 AGENDA Necrológicas y esquelas Marisa Leticia (1950- 2017) VIERNES, 3 DE FEBRERO DE 2017 abc. es ABC Mujer de Lula y fundadora del PT Personaje clave en la historia del PT y la izquierda sudamericana OR la mesa del comedor de Marisa Leticia Lula da Silva pasaron algunos de los intelectuales y políticos más importantes de la izquierda latinoamericana. Era con abrazos cálidos y una comida caliente, que la exprimera dama de Brasil recibía a políticos e intelectuales brasileños como Fernando Henrique Cardoso, Frei Betto, y latinoamericanos como José Mujica, Hugo Chávez y Fidel Castro. Marisa dedicaba la misma gentileza a militantes del Partido de los Trabajadores (PT) obreros, sindicalistas y a los populares que se acercaban a la puerta de su casa. Fue así cuando vivía en una casa modesta, cuando compraron un piso en un edificio de clase media en Sao Bernardo do Campo, e incluso en el Palacio de Planalto, en Brasilia, donde vivió durante el Gobierno de Lula, entre 2003 y 2011. La mujer que vivió durante 43 años al lado del principal líder de la izquierda brasileña falleció el jueves, a los 66 años, víctima de un accidente vascular cerebral hemorrágico, en el hospital Sirio Libanés, donde estaba internada en estado grave desde el pasado 24 de enero. Discreta, Marisa Leticia Casa, según consta en su nombre de pila, era más que la mujer de Lula, era fundaMarisa Leticia Lula da Silva nació en São Bernardo do Campo el 7 de abril de 1950 y ha fallecido en São Paulo el 2 de febrero de 2017. Era algo más que la mujer de Lula, era fundadora del PT y militante al lado de su marido. P AFP dora del partido y militante al lado del marido. Fue ella la que, a partir de un retazo de tela roja italiana que tenía guardada, inventó la bandera y la marca del PT, al coserle una estrella blanca, lo que se volvió en el principal símbolo del partido. Fue Marisa, también, quien salió a defender a Lula y a sus compañeros sindicalistas, presos durante la dictadura, en 1980. Con sus cuatro hijos pequeños al frente, Marisa encabezó una marcha de mujeres pidiendo la libertad de su marido, en la misma época en que Lula pasó a llamar la atención del mundo por oponerse a la dictadura. La gallega como Lula la llamaba cariñosamente por el cabello rubio y los rasgos europeos, era en verdad descendiente de una familia italiana de agricultores pobres que habían inmigrado una generación antes a São Paulo, motivo por el cual ella y sus hijos adoptaron el pasaporte europeo. Quien la conocía de cerca, afirma que Lula no daba un paso sin su con- sentimiento, y que una mirada suya bastaba para que Lula cambiase de comportamiento, cuando exageraba en los chistes o se pasaba de copas. Roberto Kalil, el cardiólogo que la trataba desde hace 30 años, y quien firmó su defunción, aseguraba que ella era el cimiento que le daba sustentación emocional a Lula. La pérdida llega en un momento en que Lula pasa por uno de los peores momentos de su trayectoria, acorralado por denuncias que lo citan en el escándalo conocido como Lavacoches. Marisa conoció a Lula en 1973, cuando buscaba la pensión de su primer marido en el sindicato de Sao Bernardo, donde él la atendió. Era viuda de un taxista asesinado a tiros en un asalto y estaba embarazada de cuatro meses. Marisa y Lula se casaron dos años después y tuvieron otros tres hijos, Fábio, Sandro y Luís Cláudio. Lula adoptó al primer hijo de Marisa, Marcos, y ella cuidó a Lurian, la primera hija de él con una pareja anterior. Estos últimos años, Marisa se encontraba muy afectada por las acusaciones hacia su familia, todos citados y reos en el mayor escándalo de la historia brasileña. VERÓNICA GOYZUETA