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ABC VIERNES, 3 DE FEBRERO DE 2017 abc. es ABCdelOCIO 63 La dolce vita De lo elegante y lo cutre POR FERNANDO R. LAFUENTE ocos detectives tan sofisticados, elegantes, irónicos y cultos (aunque en estos tiempos de viva el populismo pueda sonar pedante o peor) como Philo Vance, la gran creación de S. S. Van Dine (Virginia, 1888- Nueva York, 1939) cuyas novelas serían llevadas al cine entre los años veinte y cuarenta del siglo pasado con un extraordinario éxito. A Vance lo interpretaron actores de renombre como el aristocrático William Powell o el holmesiano Basil Rathbone; Michael Curtiz dirigiría alguna de esas adaptaciones. En el apartamento de dos pisos, de la calle 38 Oeste de Manhattan, de Vance, qué personaje, apasionado por el arte, colgaban cuadros de Matisse y Cézanne, dibujos originales de Miguel Ángel y Picasso. Experto, o mejor erudito, de los grabados chinos y japoneses, conocedor de tapices y cerámicas, los salones mostraban una colección de objetos y obras de arte tan exquisita como singular. Pero a Vance, graduado en Oxford, le P atrae, de manera extraña, la investigación criminal. Resolver los casos más enrevesados, sobre todo aquellos que la Policía de Nueva York no ha esclarecido. Todo comienza cuando el fiscal del distrito de Nueva York, su íntimo amigo John F. X. Markham, le pide que colabore con él en la investigación sobre el asesinato del agente de Wall Street, Alvine Benson. Y ya tenemos la historia, El caso del asesinato de Benson (1926) la primera y deslumbrante aparición de Philo Vance, y de aquí a diez títulos más. Qué lujo regresar a estas novelas en las que se da a paso a la inteligencia, al método de análisis y deducción y a la más bendita ironía de que se tenga noticia. Sólo un ejemplo para abrir boca: Toca en el hombro a un inocente y dile: Está detenido verás cómo sus pupilas se dilatan, cómo empieza a transpirar un sudor frío, cómo palidece y sufre temblores y problemas para respirar. Si es hysterique o neurótico, es probable que sufra un colapso total. En cambio, Nicolas Cage y Willen Dafoe en Como perros salvajes un criminal arqueará las cejas aparentando sorpresa y preguntará: No lo dirá en serio, ¿verdad? échese un cigarro conmigo Sí, ya no quedan Vance, pero quedan los libros, tan soberbios como este. De los Matisse y Cézanne, de los jarrones chinos, del Manhattan más snob a la cutredad en estado puro, a la violencia sin límite, al diálogo más animal, al humor más ácido, al viejo pulp en la versión cinematográfica de una novela de Edward Bunker, el señor azul del Reservoir Dogs de Tarantino, Como perros salvajes Y tan salvajes. Una película intensa, desquiciante, que asombra en cada fotograma, que fascina y desconcierta. No es un thriller por mucho que los protagonistas sean tres alucinados exconvictos, es un artefacto brutal de ese genio que se muestra a ratos, Paul Schrader. Así que una copa, por favor. En el Glass Bar del hotel Urban. La maravillosa barra de la que Philo Vance se habría enamorado tan semejante a la del hotel Soho neoyorquino. Es maravillosamente fantasmagórica. Es el sitio, con sus cócteles y sus tapas, con el mojito de champán y el canelón de carabineros, entre tantos. Lo bueno de hoy es que pasas de lo sofisticado a lo cutre con solo cruzar una calle. ¿No es un paraíso? El caso del asesinato de Benson S. S. Van Dine. Reino de Cordelia, Madrid, 2016. 357 págs. 19,95 Como perros salvajes Dirección. Paul Schrader. Con Nicolas Cage, Willem Dafoe. Estados Unidos, 2016. 93 minutos Glass Bar Hotel Urban. Carrera de San Jerónimo, 34. Tel. 91 787 77 70. Madrid. 25 cjy htl wcly vt vyjpe dyjibpw