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58 ABCdelOCIO VIERNES, 3 DE FEBRERO DE 2017 abc. es ABC C ine Las diferentes piezas del filme, juntas por un instante en el ascensor del hotel ABC Hotel Europa Sobre los demonios que nos acechan Danis Tanovic hace un retrato pasional de los muchos males que se ciernen sobre Europa HOTEL EUROPA Dirección: Danis Tanovic. Con: Snezana Markovic, Izudin Bajrovic JOSÉ MANUEL CUÉLLAR A Danis Tanovic, director de cine bosnio, le gusta pisar charcos, y cuanto más barro haya mejor que mejor. Un cineasta comprometido con el pasado, el presente y el futuro. Hoy estrena en España Hotel Europa un filme premiado en varios festivales y que tiene cargas de profundidad en cada uno de los temas que trata en 85 minutos de pasión y entrega, pero, sobre todo, mucha desesperanza. Tanovic retrata varios de los males que aquejan a Europa, pero que bien se podrían extender al mundo presente, que se nos aparece más loco y desquiciado que nunca. El director entra de lleno en las cicatrices de la guerra (y la posguerra) de los Balcanes, en las heridas mal curadas y en los rencores aún latentes que saltan en cuanto la educación y el respeto hacia los otros se resquebrajan mínimamente: Entiendo la película como una metáfora de nosotros mismos, de Bosnia. Un intento de protegernos de influencias externas, algo que es imposible. Tengo miedo de no haber aprendido de nuestra historia, y es algo que deberíamos hacer dice Tanovic. La película adolece de un exceso de localismo, de nombres históricos serbios, bosnioherzegovinos, montenegrinos, croatas... El punto álgido es una discusión entre una periodista bosnia y un joven serbio de tinte muy radical con ideas que, peligrosamente, empiezan a propa- garse como el fuego entre las nuevas generaciones: Si matáramos a algunos banqueros y políticos, puede que las cosas cambiaran dice él, a lo que responde ella: Mi problema es que vivo en un país de idiotas y fascistas que solo saben empuñar el arma contra quien no opina como ellos Tanovic entra de lleno en uno de los mayores peligros a los que se enfrenta el mundo: los nacionalismos radicales, la ceguera y el fanatismo, pero, aunque el aluvión de nombres cansa, y mucho, al espectador normal (no sabrá de quién se habla y se perderá en ese laberinto balcánico) el director maniobra con habilidad para puntear con tino otra serie de problemas. Monstruo de mil cabezas La comunidad internacional se pierde en discursos absurdos de un triste pasado europeo cuando el presente, ya más que triste, peligroso, le adelanta por todos lados: Desgraciadamen- Bosnia contra serbio te es así. Sin embargo, creo que hay que dar a las cosas un contexto histórico: Europa nunca ha estado tan bien como ahora. Hace cinco siglos ser judío o musulmán en España no era fácil, o los nativos cuando llegó Colón La mafia, presente en media Europa, también se desparrama con su basta grosería por la película, mientras que, paralelamente y ocupando un buen espacio, las luchas entre los sindicatos y las brutales patronales surgen con una violencia inusitada. Tal es el relato de Tanovic, que parece que por aquellos lares no hubiera ni ley ni orden. Lo que retrata Tanovic, con mayor o menor fortuna, con algunos trazos desvaídos, pero con mensaje clarividente, es que a la gente de a pie nos amenaza un monstruo de mil cabezas, muchas de la cuales son invisibles, mientras que otras son torpes, deslenguadas y con todas las pestes en los poros de su piel. Estas últimas van por delante sin miedo a que las lapiden, pues están protegidas por fuerzas oscuras, malignas y avariciosas. En suma, un alegato sobre la desolada Europa a la que, según deja entrever Tanovic, nos ha encaminado una comandita de sirvientes que viven con lujo en Bruselas mientras van pisando cabezas al mandato de sus amos invisibles. Lo que ya se sabía, pero a lo que el realizador bosnio ha puesto focos y palabras. Torete salvaje EL DÍA MÁS FELIZ EN LA VIDA DE OLLI MAKI Dirección: Juho Kuosmanen. Con: Jarkko Lahti, Eero Milonoff ANTONIO WEINRICHTER Olli Maki en el ring ABC l cine de boxeo tiene unas cuantas variantes, que casi podemos tararear de memoria: el joven humilde que se juega algo más que un título, el retrato de un mundo parale- E lo más o menos sórdido, el final donde triunfa la corrupción o el deporte... Lo bueno de esta historia basada en una figura real es que pasa por todas esas etapas introduciendo un tono de disonancia respecto a la norma, lo que se traduce en un efecto más novedoso que desafinado, como diría Jobim. Olli Maki pelea bien, pero le falta instinto asesino: se parece más a aquel toro manso de Disney que al toro salvaje de Scorsese. Le preocupa más, por ejemplo, estar cerca de su novia que dar el callo entrenando. Ella es un personaje muy bien dibujado con unos cuantos trazos, desde la estupenda secuencia inicial de la boda, casi bergmaniana, que evoca el principio de Ella bailó un solo verano (búsquenla) Me salen referencias suecas, pero esta es finlandesa... y consigue no parecerse a Kaurismaki. El único problema pero es un problema mío, porque el boxeo me resbala es que lo mejor viene al principio, antes de calzarse los guantes, y que en esa secuencia ya vemos todo lo que tenemos que saber del protagonista, que luego se limita a pasear su falta de nervio por el resto del metraje.