Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES, 2 DE FEBRERO DE 2017 abc. es internacional INTERNACIONAL 29 NEIL M. GORSUCH JUEZ CANDIDATO AL TRIBUNAL SUPREMO El purista constitucional que lloró la muerte de su antecesor Perfil No me avergüenzo de admitir que no pude dejar de llorar mientras caminaba La frase es del juez recién designado por el presidente Trump para formar parte de la Corte Suprema. Fue su reacción inmediata cuando recibió la noticia del fallecimiento de la persona a la que sustituirá en el alto tribunal, el juez Antonin Scalia, si el Senado confirma próximamente su nominación. A Neil M. Gorsuch (Denver, Colorado, 1967) la admiración por el juez convertido en la gran referencia del conservadurismo le viene de una buena relación personal, pero, por encima de todo, de una interpretación de la Constitución en la que coinciden sustancialmente. Quien puede ser el noveno miembro del alto tribunal y decantar otra vez la mayoría pasa por ser otro fiel exponente del originalismo y el textualismo, que confluyen en una purista forma de trasladar la letra de la Constitución estadounidense a la elaboración de las sentencias. Una interpretación que a Scalia le convirtió en el gran valedor del conservadurismo norteamericano, pero que también le demonizó en los sectores liberales. Pero el tono divisivo que se reprochaba a su antecesor no parece anidar en Gorsuch, según quienes mejor le conocen, que alaban su inteligencia y cualificación Frente a la opinión extendida ayer por los demócratas, David Lane, fiscal en Denver, de reconocida tendencia liberal, remarcaba esas virtudes para concluir que se merece la silla en la Corte Suprema, pese a su conservadurismo En 2006 publicó su primer libro, que desmonta los argumentos a favor de la eutanasia y la muerte asistida. Gorsuch es graduado en Leyes por Georgetown y en Artes por la Universidad de Columbia. Se doctoró luego en la Escuela Jurídica de Harvard, donde fue compañero de Barack Obama. Su doctorado en Filosofía en Oxford completa su relación de méritos. EFE Trump fue impecable. El presentador ofició en la Casa Blanca hasta proclamar que el primero de ellos era el ganador, y pidió su presencia en la sala para oficializarlo. Así es la elección a la Alta Corte Designación por el presidente El presidente de EE. UU. estudia con sus asesores el listado y currículum de los posibles candidatos, y elige a uno. Firma el nombramiento, que se envía al Senado para su ratificación. Votación en la Cámara Alta El plenario vota su ratificación o no. Aunque la ley establece que es suficiente la mayoría simple, la tradición en la Cámara ha elevado el listón a una mayoría reforzada de 60 senadores. La revancha Pero el Partido Demócrata se quiere cobrar la revancha de la derrota de hace diez meses. Entonces, la propuesta de Obama para cubrir la vacante de Scalia, en la persona de Merrick Garland, un liberal moderado, no fue tenida en cuenta por la mayoría ni siquiera para abrir el proceso en el Senado. Los republicanos alegaron que no era apropiado en la recta final del mandato. Los demócratas replicaron que había precedentes. Pero su confianza en que Hillary Clinton renovara en las urnas el periodo Obama apagó las quejas. Con Trump en la Casa Blanca y con la radicalización política en aumento, los demócratas van a hacer casus belli del asunto. El título del editorial de The New York Times resume el sentimiento de amplios sectores liberales: El asiento de la Corte Suprema, robado Las primeras reacciones del partido han sido de rechazo, como anticipó el líder de la minoría en el Congreso, Chuck Shumer: Por su trayectoria, tengo serias dudas de Audiencias en el Senado El Senado abre un procedimiento de audiencias, se interroga al candidato y plantea dudas sobre su ideología y sus planteamientos jurídicos. Tras las comparecencias, la elección pasa al pleno. Solo doce casos rechazados Si el Senado alcanza el mínimo, el elegido ya es juez del Supremo, un cargo vitalicio. Si no, se repite el proceso. En la historia, sólo doce designados han sido rechazados, el último en 1987. que Neil Gorsuch pueda ser un juez independiente; exigimos un exhaustivo y serio debate Los demócratas ya han movido los hilos para ejercer el llamado filibusterismo político, que en la jerga del Congreso significa que un partido va a intentar bloquear una iniciativa para que no salga adelante. La norma en el Senado dice que bastaría la mayoría simple para sacar adelante el nombramiento. Pero la tradición, que en el legislativo estadounidense pesa mucho, ha elevado siempre a sesenta el míni- mo exigido, en una suerte de espíritu bipartidista cada vez más amenazado en la política estadounidense. Ese será el primer objetivo demócrata, que apuntó Schumer: El Senado debe mantener el mínimo de sesenta votos a favor, como en todos los nombramientos que hizo Obama Los republicanos preferirían el tradicional respaldo de una mayoría reforzada. Pero están dispuestos a hacer valer sus 52 senadores frente a los 48 demócratas. La extrema polarización política dificulta que la decena de senadores del partido de la minoría que suele sumar sus votos al candidato del rival lo haga en esta ocasión. Los primeros espadas de ambos partidos en el Congreso ya preparan los movimientos para la batalla que viene, que se adelantará a una primera decisión, sobre si se requerirá mayoría simple o reforzada. Los demócratas van a intentar sumar apoyos de senadores republicanos para lograr la segunda opción. Si la mayoría fuera reforzada, sería más fácil para su partido echar abajo el nombramiento. Videoanálisis sobre la batalla política en torno a Donald Trump