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10 ENFOQUE JUEVES, 2 DE FEBRERO DE 2017 abc. es ABC El jugador ucraniano abandona el entrenamiento del Rayo (arriba) en el que tuvo que soportar (abajo) las amenazas de los ultras UNIÓN RAYO UNIÓN RAYO Los ultras del Rayo vetan a Roman Zozulia La tribu gana otro partido El único delito de Roman Zozulia fue llegar a España con una camiseta estampada con el escudo de su país y unos versos de Tarás Shevchenko. Vino de Ucrania, donde no dejó de alentar a su Ejército frente a la guerrilla prorrusa que, financiada por Putin, ha partido en dos su país. El currículum de Zozulia, cedido por el Betis al Rayo Vallecano, no era del agrado de los ultras que mandan en la grada y, al parecer, sobre el banquillo y el césped del equipo madrileño. Los matones de los Bukaneros y la ADRV prefieren a gente como Alfon, encarcelado por tenencia de explosivos, que a un futbolista que, amedrentado por las amenazas de los radicales, tuvo ayer que abandonar el club por el que había fichado y regresar a Sevilla. Esta temporada no volverá a jugar al fútbol. El Betis, su antigua casa de adopción, se contenta con protegerlo. Tachado de neonazi por quienes practican la peor forma de la exclusión e intimidan a quienes no comulgan con sus dogmas revolucionarios, Zozulia es la última víctima de un grupo de izquierda antisistema que, como una tribu, acampó en las gradas para organizar desde allí sus actividades extradeportivas. El fútbol es su coartada. DEPORTES