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42 CULTURA SÁBADO, 7 DE ENERO DE 2017 abc. es cultura ABC Premios Care Santos gana el Nadal con la novela Media vida SERGI DORIA BARCELONA Cinco mujeres se reencuentran en 1981 después de treinta años sin verse. Les une un secreto que ha marcado sus vidas... Hasta aquí podemos leer. La mirada femenina inspira Media vida la novela que ha dado el premio Nadal a Care Santos (Mataró, 1970) La escritora se adentra en la psicología de una generación que hubo de sobrellevar la hipocresía de una sociedad en la que se debían CARE SANTOS mantener las formas a cualquier precio. Y ese es el precio que han pagado las protagonistas de la novela ganadora, que concurrió al premio como El juego de las prendas alusión al peso de esa culpa que lastra los destinos de esas cinco mujeres desde la posguerra a la democracia. El jurado del premio, dotado con 18.000 euros, estuvo compuesto por Germán Gullón, Lorenzo Silva, Clara Sánchez, Andrés Trapiello y Emili Rosales. Además de ser la escritora más prolífica de su generación con una cincuentena de libros- narrativa infantil y juvenil, relatos, novelas, poesía y antologías- Santos encarna a la cultura catalana bilingüe. Crítica literaria en ABC y El Mundo cultiva géneros diversos: tan capaz de conjugar el cuento infantil con ser socia de honor de Nocte, Asociación Española de Escritores de Terror. Licenciada en Derecho y Filología Hispánica, Santos debutó en 1995 con Cuentos cítricos Dos años después publicaba su primera novela, El tango del pensador a la que siguieron, entre otros títulos, Trigal con cuervos (Ateneo Joven de Sevilla, 1999) La muerte de Venus (finalista del Primavera de Novela 2007) y Habitaciones cerradas (2011) conjugación en dos tiempos históricos de la saga familiar y el folletín; un flash- back que va de la Semana Trágica de 1909 a la guerra civil: arte, adulterios y espiritismo. El éxito de ventas de la novela impulsará su adaptación para TVE. David Bowie, en el videoclip de su canción Lazarus ABC Bowie supo que su cáncer era terminal 21 días antes de morir Grabó su último disco, Blackstar bajo los efectos de las sesiones de quimioterapia LUIS VENTOSO CORRESPONSAL EN LONDRES Josep Pla Barcelona es el escenario del thriller histórico La fada negra (El hada negra) con el que el poeta, dramaturgo y escritor Xavier Theros (Barcelona, 1963) ha obtenido el premio Josep Pla, dotado con 6.000 euros, en esta primera incursión en la novela. El libro urde una trama criminal en la Barcelona fabril de 1843, ahogada por el vapor y las murallas medievales. A punto de cumplirse un año de la muerte de David Bowie, que falleció un 10 de enero en Nueva York por su cáncer de hígado, emergen nuevos detalles de sus últimos días, cuando se entregó a un estallido final de creatividad. El documental Bowie, los últimos cinco años que emitirá hoy la BBC, revela que el músico londinense supo que su enfermedad era irreversible tres semanas antes de fallecer. Bowie, un gran renovador de la música pop en sus mejores momentos de los sesenta y los setenta, flirteó durante muchos años con el riesgo físico: cocaína a mansalva en sus años de Duque Blanco en Estados Unidos, alcohol y una adicción compulsiva al tabaco casi hasta sus últimos días. Cuando su vida se había vuelto saludable, con unos hábitos más burgueses tras su matrimonio con la modelo somalí Imán, el pasado se cobró su factura. En 2004 sufrió un infarto en un concierto. Tras el susto inició una vida de recluso en su amplio dúplex del barrio de Nolita (North of Little Italy) en Manhattan, junto a su mujer y su hija pequeña, Lexi. Enmudeció para la prensa y dejó de grabar. De cuando en vez los paparazis lo captaban con ropa normal de calle y visera, haciendo vida de compras y de visitas a espacios culturales. En 2013 rompió su silencio con The Next Day un disco que parecía un caleidoscopio de los mejores hallazgos de su carrera y que incluía una canción de tono melancólico sobre el vigor y la juventud perdidos. Acto seguido, el museo V A de Londres, consagrado a las artes decorativas, le dedicó una triunfal exposición, con su ropa y recuerdos. Bowie parecía de vuelta. Su último disco En enero de 2015 entró a grabar el que sería su último disco, Blackstar Al igual que The Next Day lo registró a solo unos pasos de su casa, en los estudios Magic Shop, frecuentados por Coldplay o Arcade Fire. La sorpresa es que en lugar de músicos de rock se rodeó por una banda de jazz progresivo, quería seguir avanzando. Cuando comenzaron las sesiones, Bowie llevaba seis meses de pelea con el cáncer. A los músicos se les exigió confidencialidad absoluta, pero por fuerza hubieron de saber que no estaba bien de salud, porque llegó a grabar sin pelo ni cejas, por efectos de la quimioterapia. Blackstar se acabó en marzo y se lanzó el 8 de enero de 2016, el día del cumpleaños del músico y solo dos días antes de su sorpresiva muerte. El canto del cisne fue brillante, un disco arriesgado, con una canción escalofriante, Lazarus que hoy se interpreta como su testamento. En el lacerante vídeo que la acompaña, Bowie encarna a un enfermo atado que agoniza con los ojos vendados. El director que lo grabó ha contado a la BBC que en aquel momen- to supuso que era una alegoría bíblica y no una valiente parábola de la inminente muerte del propio músico. Bowie hizo su última aparición en público el 7 de diciembre de 2015, en una sala del Off- Broadway, en el estreno teatral de su musical, Lazarus su último proyecto, hoy en cartel en Londres. Aunque era un enfermo terminal, se las apañó para presentarse elegante, atractivo y con su mejor sonrisa. Pero cuando la obra acabó, salió por una puerta trasera hasta el coche, exhausto, sostenido por Imán y el director de escena de la representación. Los músicos, productores y actores que lo trataron en sus últimos días cuentan que jamás le escucharon una queja sobre su problema de salud, al que solo se refería en términos de si le podía limitar una actividad de su agenda o no. De trato, aseguran que se comportaba como un gentleman Hizo un esfuerzo ímprobo por aquilatar su legado final. En la serie de fotos para ilustrar Blackstar aparece vestido con un traje perfectamente cortado y con corbata, tocado con un sombrerito coqueto, con sonrisa enorme y un engañoso bronceado de bote. En cierto modo, la manera en que programó su muerte fue su última obra de arte. En el Reino Unido, Blackstar ha encabezado las listas de venta estas navidades, en vinilo y cedé. Las revistas musicales inglesas más prestigiosas, como Mojo o Q lo han elegido el mejor disco del año, superando a la despedida de otro gigante, Leonard Cohen, y al sobrecogedor disco de Nick Cave de elegía a su hijo adolescente que se despeñó en Brigthon.