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16 ESPAÑA Elecciones 26- J (2016) escaños LUNES, 19 DE DICIEMBRE DE 2016 abc. es espana ABC Estimación electoral Septiembre 2016 (GAD 3) dif. escaños Octubre 2016 (GAD 3) dif. escaños Diciembre 2016 (GAD 3) dif. escaños PP PSOE Podemos Ciudadanos ERC DiL (CDC) PNV Bildu CC Otros Blanco 33,0 22,7 21,1 13,1 2,6 2,0 1,2 0,8 0,3 2,4 0,8 137 85 71 32 9 8 5 2 1 33,9+ 0,9 21,1- 1,6 20,5- 0,6 12,9- 0,2 2,7+ 0,1 2,1+ 0,1 1,2 0,8 0,3 2,7+ 0,3 1,8+ 1,0 142 81 70 30 10 8 6 2 1 36,4+ 2,5 18,6- 2,5 20,8+ 0,3 11,9- 1,0 2,8+ 0,1 2,1 159 68 69 25 10 8 6 2 1 34,1- 2,3 19,2+ 0,6 21,6+ 0,8 14,2+ 2,3 2,8 2,1 1,2- 0,2 0,9- 0,1 0,3- 0,1 1,7 1,9+ 0,1 144 70 75 34 10 8 6 2 1 1,4+ 0,2 1,0+ 0,2 0,4+ 0,1 2,7 1,8 ABC Encuesta GAD 3 para ABC El PP ganaría con 144 escaños y el PSOE, tercero, perdería 15 desde junio Populares y Ciudadanos sumarían mayoría absoluta en unas nuevas elecciones y Podemos se afianzaría como segundo MARIANO CALLEJA MADRID S i ayer se hubieran celebrado nuevas elecciones generales en España como estaba previsto, en el caso de que el PSOE no se hubiera abstenido el Parlamento habría cambiado de forma significativa. El PP habría reforzado su primera posición, podría gobernar con mayoría absoluta solo con el apoyo de Ciudadanos y el PSOE estaría más hundido que en la actualidad, por detrás de Podemos y con un papel totalmente irrelevante en las Cortes de los años siguientes. Este es el escenario que refleja el último barómetro de GAD 3 realizado para ABC entre el lunes y el viernes de esta semana pasada. Con los resultados que recoge la encuesta, se ve con claridad a quién podría haber beneficiado la celebración de otros comicios y quién habría sido el principal perjudicado. El PP saldría ganando sin duda, ya que aumentaría el número de diputados que tiene en este momento, y además no requeriría los equilibrios parlamentarios que debe hacer ahora para no ser derrotado en cada votación, ni tendría la espada de Damocles de la inestabilidad y el bloqueo permanentemente sobre su cabeza. Al partido de Albert Rivera tampoco le vendría mal volver a las urnas, ya que no solo mejoraría el escrutinio del 26 de junio, sino que además ocuparía un papel central, determinante en el Gobierno de España. En el lado opuesto, llamar a los españoles a las urnas de nuevo sería un desastre absoluto para el PSOE, su papel de oposición quedaría finiquitado y cedería su espacio a Podemos, que se consolidaría en segunda posición, como principal alternativa al PP. Prácticamente un año después de las elecciones del 20 de diciembre, el PP lograría un 34,1 por ciento de los votos y 144 diputados. El resultado parece moderado, incluso hay una caída significativa respecto a la anterior encuesta de octubre, pero si se compara con los datos del 20- D, y con los del 26 J, se ve la remontada que ha hecho el partido de Rajoy y cómo en doce meses ha recuperado parte de la confianza perdida. Hace un año se quedó en el 28,7 por ciento, con 123 diputados, y el pasado 26- J, en un 33 por ciento, con 137 escaños. Desde diciembre de 2015 hasta ahora, ha ganado 21 diputados, y más de cinco puntos en estimación de voto. Sin gran coalición Con este resultado, el PP no necesitaría la gran coalición que ha reclamado Rajoy desde hace un año, con el PSOE y con Ciudadanos, para lograr un Gobierno estable. Le bastaría un acuerdo con el partido naranja. Ambos sobrepasarían la mayoría absoluta, pero a cambio se perdería la gran oportunidad a la que se refiere siempre Rajoy, en referencia a la posibilidad de llegar a acuerdos de Estados nunca antes logrados, precisamente por las ausencias de mayorías claras. PP y Ciudadanos sumarían 178 diputados, dos más de los necesarios para llegar a la mayoría absoluta. El electorado premia en cierta medida la actitud que demostró Ciudadanos, cuando pasó del no a Rajoy Un escenario muy distinto Si las elecciones se hubieran celebrado ayer, como estaba previsto antes de que el PSOE se abstuviera, el Parlamento habría cambiado de forma significativa Un PSOE irrelevante El PP no necesitaría ni los votos ni la abstención del Partido Socialista para gobernar a la abstención, y de ahí al voto afirmativo para salir del bloqueo que vivía España. En este momento obtendría un 14,2 por ciento de los votos, un porcentaje más alto que el del 20- D (13,94 por ciento) el 26- J (13,1) y el de las últimas encuestas. Se traduciría en 34 diputados, dos más que en junio, aunque seis menos que en diciembre. El principal drama se viviría en la calle de Ferraz. Desde junio, cuando el PSOE se quedó en 85 diputados, pasaría ahora a tener 70, con un 19,2 por ciento de votos. La pérdida de 15 escaños, 20 desde diciembre, 40 desde 2011, le colocaría como tercer grupo parlamentario en el Congreso, por detrás de Podemos. Dicho de otra manera, el jefe de la oposición sería Pablo Iglesias, y los socialistas no solo pasarían a ocupar un papel irrelevante, pues sus votos, ni siquiera su abstención, serían necesarios para gobernar, sino que dejarían de ser el grupo referente de la oposición. Este desplome del PSOE tiene un matiz: como se observa en la serie histórica de las encuestas de GAD 3, la caída socialista se ha detenido a partir de octubre y los nuevos resultados apuntan a una tímida recuperación. Lo que es evidente es que una reedición del bloqueo político y una vuelta a las urnas serían altamente peligrosas para el PSOE. De ahí se deduce que tiene más interés en que la legislatura siga su curso y el Gobierno de Rajoy no quede paralizado y se vea obligado a disolver las Cortes y convocar elecciones, algo que podría hacer a partir de mayo. El partido de Pablo Iglesias e Íñigo