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10 OPINIÓN VIDAS EJEMPLARES PUEBLA SÁBADO, 29 DE OCTUBRE DE 2016 abc. es opinion ABC LUIS VENTOSO MEJOR OTRO Si toca bajar, que sea con uno que nos quiera bien... L O contaba ayer Hermann con buen ojo en un artículo en estas páginas: en España impera una insólita tolerancia y afabilidad con quienes han declarado que su objetivo manifiesto es la destrucción del país. Ponía como ejemplo el tono del presidente del Gobierno en sus debates parlamentarios con quienes son enemigos frontales del Estado que preside. Por desgracia hay más casos. Nunca deja de pasmarme el entusiasmo de los informativos de TVE, la televisión pública española, por entrevistar a personajes que apoyan abiertamente la sublevación para romper España. El señor Homs se ha aburrido en los últimos cuatro años de insultar a los españoles, preferentemente llamándonos ladrones, y está encausado por violar la ley. Sin embargo es un habitual en las entrevistas de RTVE, donde lo interrogan con guante blanco, pulcro tacto y afectuosas sonrisas de acogida. Algo insólito en un medio que por definición debería servir para vertebrar España y defender su cultura e intereses. El afecto es un camino de ida y vuelta. Menos para ciertos independentistas, que quieren soplar y sorber al mismo tiempo. Mientras abogan por romper un país antiquísimo, no tienen mayores escrúpulos para cobrar de sus empresas, instituciones y subvenciones. Soy del Dépor, que es como decir que te gusta Hitchcock, porque lo nuestro es una permanente película de suspense. Este año nos han traído de entrenador a Gaizka Garitano, de 41 años, un coloso de la estrategia balompédica, que labró su prestigio en uno de los clubes de referencia en Europa: el Éibar. Su siguiente club fue el Valladolid. Lo cesaron por pobres resultados a los nueve partidos. Carezco de elementos de juicio para saber si es buen o mal entrenador. Dicen que es muy serio y que sabe mucho (por lo de pronto ya nos ha sumido en el pozo, pero igual es el endiablado viento del Nordés, que zumba sin tregua en Riazor desviando los balones) Lo que sí sé es que hace dos años le hicieron una pregunta en una entrevista: ¿Está a favor de la independencia del País Vasco? Su respuesta fue bastante clara: Sí, y abogo por ella Son sus legítimas ideas, por supuesto. Pero luego toca ser coherente. El Deportivo es un club coruñés, gallego y español, fundado en 1906. Se trata de una institución de una comunidad donde el sentimiento independentista es raquítico y la pertenencia a España se vive con plena naturalidad. Como una abrumadora mayoría de mis paisanos, me siento más gallego que el pulpo á feira y también un satisfecho español. ¿Por qué hemos de tener un entrenador que detesta a España hasta el punto de abogar por romperla? ¿Cómo es que esta persona contraria a España se lucra en su Liga y cobra de un equipo español? ¿Para qué sufrir? ¿Por qué no se enrola en el Santutxu o el Sodupe de la Tercera vasca, liga cien por cien identitaria, donde no tendrá que rozarse con gentes foráneas de chunga ralea de las que aboga por separarse? Que venga otro, por favor. Uno que al menos nos quiera bien. Y puede ser vasco, que los hay extraordinarios y además solidarios con sus vecinos de siempre. HORIZONTE RAMÓN PÉREZ- MAURA Y AHORA... UNA TEMPORADITA EN EL INFIERNO Podemos no viene a jugar por las reglas. Viene a romper el sistema. No viene a hacer oposición desde la tribuna, sino desde la calle UANDO esta tarde sea investido presidente del Gobierno Mariano Rajoy, habremos superado una etapa especialmente penosa de nuestra democracia. Pero a partir de ahí podemos entrar en otra todavía peor. O no, como díría Rajoy. Mariano Rajoy va a encabezar el Gobierno más débil que hemos conocido desde 1977. Sólo 137 diputados. Personas autorizadas, como el portavoz de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, hablan de que si todas las partes se esfuerzan, se puede conseguir una legislatura de cuatro años. Y desde luego Rajoy puede tener artes para ello. Pero la sesión de investidura del pasado jueves puso sobre la mesa las amenazas que penden sobre nuestro orden constitucional. El PSOE está en una situación muy difícil. Hasta ahora los partidos que adoptaban políticas de Estado a costa de sus propios intereses eran recompensados por el electorado, que entendía ese tipo de sacrificios. Pero en esta ocasión la presencia de una fuerza política ajena al consenso constitucional puede provocar que el PSOE se encuentre con que el gesto patriótico de abstenerse no le dé ningún rédito. Como bien anticipó Javier Fernández, Podemos C va a estar en la calle, y el PSOE en las instituciones, haciendo oposición al PP y compitiendo con Podemos por un espacio político similar. Lo que puede hacer de su discurso cotidiano un argumentario intransigente contra el débil Gobierno popular, que puede vivir lo que los aficionados del Atlético de Madrid llamaban, cuando bajaron a Segunda división, una temporadita en el infierno Pablo Iglesias ya ha dejado claro que su discurso es corrosivo. Que él viene a destruir. Empezó su intervención evocando los miembros de las Brigadas Internacionales, cuando lo que de verdad se conmemora esta semana es la revolución de Hungría de 1956. Pero para Iglesias esos son muertos de segunda categoría. Y después de llamar delincuentes potenciales a los diputados supongo que se incluía a sí mismo entre los posibles malhechores demostró tener una piel muy fina cuando la presidenta de la Cámara le negó el uso de la palabra por alusiones. A lo largo de casi cuarenta años de Cortes democráticas, los presidentes del Congreso y el Senado han negado la petición de palabra por alusiones en centenares de ocasiones. Y eso no ha provocado el abandono de la Cámara de un grupo parlamentario en pleno. Pero es que Podemos no viene a jugar por las reglas. Viene a romper el sistema. No viene a hacer oposición desde la tribuna, sino desde la calle. Y cuando no da tiempo a irse hasta la calle para no perderse la votación, a hacer oposición con declaraciones a los medios afines desde el Salón de los Pasos Perdidos, donde no hay réplica de ningún contradictor. Porque el momento más brillante del debate fue sin duda el cruce de pullas entre Rajoy e Iglesias, al que el candidato masacró. Y eso hace que el debate parlamentario empiece a ser una forma de discusión incómoda para Pablo Iglesias. A pesar del favoritismo del que disfruta Podemos en la Cámara. Porque la realidad es que el reparto de su tiempo entre cuatro portavoces acaba generando una intervención más larga que la de cualquier otro grupo. Y tampoco parece probable que ellos vayan a reconocer esa gracia que se les otorga. Porque su discurso es el de estar en posesión de la Verdad. Y quien cree eso también se cree con derecho a arrasar con todo.