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38 INTERNACIONAL JUEVES, 27 DE OCTUBRE DE 2016 abc. es internacional ABC Concluye, entre llamas, la evacuación de La Jungla Antes de marcharse del campo muchos refugiados decidieron quemar sus chabolas J. P. QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS ALEMANIA Polémica por la ayuda que recibe un refugiado sirio con 4 mujeres y 23 hijos ABC BERLÍN Fabienne Buccio, prefecto del departamento de Pas- de- Calais (Norte) anunció ayer el fin de La Jungla cuando, a sus espaldas, todavía se contemplaba un espectáculo de incendios y destrucción de película apocalíptica. Durante la noche del martes y la madrugada de ayer se sucedieron un gran número de incendios, no se sabe si voluntarios o accidentales, que movilizaron a los antidisturbios que velaban por el mantenimiento del orden en un campo donde las palas mecánicas continuaban demoliendo chabolas. A primera hora, los portavoces del ministerio del Interior, en París, y el prefecto regional anunciaban ¡Victoria! La Jungla quedará completamente desmantelada a lo largo del miércoles Según la prefectura, 6.400 refugiados habían sido trasladados o estaban camino de un traslado inmediato distribuidos por toda Francia. Sin embargo, las organizaciones humanitarias hablan de 8.100 refugiados. Nadie sabe si se trata de contabilidades distintas o de la desaparición de 1.000 o 2.000 refugiados que han preferido esfumarse para continuar su propio camino. Mientras las autoridades oficiales se manifestaban ayer satisfechas las organizaciones humanitarias denun- Refugiados corren mientras arden chabolas en La Jungla ciaban un desmantelamiento inhumano y descorazonador Los testigos presenciales hablan de un espectáculo dantesco donde los incendios continuaron multiplicándose a lo largo de toda la jornada de ayer. EFE Dignidad moral Para muchos refugiados, se trata de una cuestión de dignidad. Prefieren dar fuego ellos mismos a sus propiedades del campamento, incendiar las cabañas y refugios que construyeron con sus manos, antes que contemplar el siniestro panorama de las palas mecánicas destruyendo unos refugios que fueron su único hogar. Se trata de un acto peligroso, sin duda. Pero, para ellos, es una cuestión de dignidad moral explicaba ayer François Guennoc, miembro de una organización huma- nitaria que intenta ofrecer ayuda a los refugiados. Muchos jóvenes inmigrantes, que habían pasado la noche en contenedores de transporte de mercancías, se hicieron selfies delante de sus chozas tras incendiarlas. Se fotografiaban sonriendo, dejando a sus espaldas una Jungla en llamas, por donde avanzaban inexorables las palas mecánicas y los antidisturbios. Mientras, en París, el Ministerio del Interior aseguraba sentirse satisfecho y confiado con el carácter expeditivo del desmantelamiento de La Jungla las organizaciones humanitarias no compartían su entusiasmo. Los especialistas recuerdan que La Jungla y los campamentos que la precedieron ya fueron desmanteladas en otras ocasiones. En vano. Ghazia A. (el nombre completo no ha sido revelado) huyó de Siria en 2015 y se dirigió a Alemania a través de Turquía, acompañado de sus cuatro esposas y 22 hijos (tiene otra hija casada y viviendo en Arabia Saudí) Ghazia tuvo que elegir a una de sus mujeres como oficial a fin de que él y el resto de la familia pudieran reclamar beneficios sociales. Optó por su esposa principal y sus cinco hijos, mientras que las otras tres mujeres han sido etiquetadas a efectos oficiales como compañeras Esas tres esposas y los hijos restantes fueron trasladadas a diferentes comunidades. Según explicó un vecino al periódico alemán Bild es frecuente que Ghazia deje a su familia oficial para visitar a sus otras mujeres e hijos. De acuerdo con nuestra religión, tengo el deber de visitar a cada familia por igual y no priorizar a ninguna explicó Ghazia al diario alemán. El caso ha creado una gran polémica en Alemania. Por supuesto que el sirio vive con sus cuatro mujeres y 22 hijos de las ayudas sociales comentaba un usuario de Twitter. Incluso un asesor financiero ha calculado lo que Alemania paga a toda la familia anualmente. La web Employers Association ha estimado que la familia recibe 360.000 euros al año. Pero no hay confirmación oficial. Según Guido Göbel, un funcionario de Montabur, la localidad en la que vive la familia, cubrir sus gastos no es fácil, pero indica que este caso es una excepción EN UN CAMPAMENTO DE PAKISTÁN Tres décadas de una foto Sharbat Gula, de 46 años, en una imagen reciente. Abajo, inmortalizada por National Geographic en 1985 Detenida por ilegal la afgana icono del National Geographic AGENCIAS ISLAMABAD La niña afgana que se hizo famosa por sus ojos verdes en una portada del National Geographic en 1985 ha sido detenida en Pakistán por posesión ilegal de un documento de identidad nacional de ese país, donde vive en un campo de refugiados. Sharbat Gula, inmortalizada por el fotógrafo Steve McCurry, obtuvo presuntamente documentos de identidad paquistaníes para ella y dos supuestos hijos tras sobornar a tres funcionarios, dijo a Efe un agente de la Agencia de Investigación Federal (FIA) que prefirió mantener el anonimato. La refugiada afgana, de 46 años, que no tiene nacionalidad paquista- ní, será trasladada a una prisión para mujeres, donde esperará hasta que un tribunal vea su caso, y puede enfrentarse a una pena de cárcel de hasta siete años. Pakistán alberga a 1,4 millones de afganos registrados legalmente y a otros 900.000 en situación ilegal, lo que los convierte en una de las comunidades de desplazados más grandes y antiguas del mundo. Los refugiados afganos comenzaron a llegar a territorio paquistaní con la invasión soviética en 1979. El rostro envuelto en un pañuelo rojo de Sharbat Gula y sus poderosos ojos verdes convirtieron la imagen de la niña en un icono de la fotografía con- AFP temporánea. McCurry volvió a fotografiar a Gula 17 años más tarde en Afganistán y descubrió que la mujer, que entonces tenía 30 años, desconocía su fama internacional.