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30 INTERNACIONAL EE. UU. 16 Elecciones MONNET CO. VIERNES, 14 DE OCTUBRE DE 2016 abc. es internacional ABC JOSÉ M. DE AREILZA Otras cuatro mujeres aseguran haber sido acosadas por Trump Era como un pulpo, ponía sus manos en todos lados afirma una de las víctimas MANUEL ERICE CORRESPONSAL EN WASHINGTON DOS AMÉRICAS RIVALES El gran y veterano partido tendrá que refugiarse en sus gobernadores de los Estados como en un cuartel de invierno Las denunciantes E n un año tan volátil en comportamientos electorales, en el que Occidente resiste a duras penas la plaga de los populismos, nadie puede asegurar nada. Pero a menos de cuatro semanas de las elecciones presidenciales, parece que Donald Trump cosechará un ruidoso fracaso. En la recta final el magnate ha decidido romper los grilletes y enfrentarse a los mandarines republicanos, que a buenas horas se han resuelto a repudiarlo e indignarse por su lenguaje más que soez y su largo historial de abusos a mujeres. Le veremos vociferar, insultar, provocar y dar saltos en su jaula imaginaria en la temporada final de la serie televisiva que ha producido con indudable éxito por más de un año. Pero en el campo republicano, la preocupación es doble: el 8 de noviembre no sólo la Casa Blanca seguirá en manos demócratas y de un candidato tan vulnerable como Hillary Clinton. Es que podrían despedirse de la mayoría en el legislativo, una catástrofe en un sistema constitucional en el que la separación de poderes es real. La regla no escrita dicta que si un candidato no funciona en absoluto, su partido pierde senadores y congresistas. La previsible respuesta de Trump será culpar del desaguisado a una conspiración mundial. Luego aprovechará su fama para emprender un nuevo negocio de comunicación: el show debe continuar. Mientras, el gran y veterano partido tendrá que refugiarse en sus gobernadores de los Estados como en un cuartel de invierno y empezar su reinvención. Deberá conservar por un lado la conexión con la América profunda de los votantes blancos y desesperados que jalean a Trump y, por otro, atraer el voto de minorías raciales, mujeres y urbanitas con estudios universitarios, hoy claramente por Hillary. Son dos mundos sin intersecciones, moldeados en valores bien distintos, que no se dejan fundir en la tibia mejora de la situación económica. El pegamento de la polarizada sociedad en Estados Unidos tiene que ser una vez más el optimismo pragmático en el futuro y la capacidad de integrar en un sueño común a los ciudadanos de un país cada vez más dividido. Las mujeres que dicen haber sido acosadas por Trump empiezan a ser legión, y cada vez con testimonios más comprometedores. La difusión del vídeo en el que relataba con detalles su intento de forzar el acto sexual con una mujer casada ha desatado una ola de confesiones de supuestas víctimas del candidato republicano. Las últimas a cargo de cuatro mujeres, que relatan el intento del millonario de mantener relaciones sexuales o besarles en contra de su voluntad. Jessica Leeds, de 74 años, con residencia en Manhattan, era una ocupada mujer de negocios cuando el magnate, que viajaba a su lado en clase business, se abalanzó sobre ella. No le conocía. Según su relato a The New York Times 45 minutos después de despegar el avión, Trump bajó su sillón y empezó a tocarle los pechos y a ponerle la mano sobre su falda. Era como un pulpo. Sus manos estaban por todos lados asegura Leeds, quien dice que tuvo que levantarse y trasladarse a la parte trasera del avión. El mismo periódico recoge declaraciones de la señora Crooks, que a sus 22 años era recepcionista en la Trump Tower. Trabajaba para la inmobiliaria Bayrock Group. Una mañana de 2005 coincidieron en el ascensor, y se presentó a él, consciente de que mi empresa y la suya hacían negocios El apretón de manos derivó en dos besos en la mejilla, y después me besó en la boca La señora Crooks afirma haberse sentido violada e insignificante JESSICA LEEDS RACHEL CROOKS Mujer de negocios retirada, asegura haber sido atacada por Trump cuando ambos viajaban en clase business en un avión Ex recepcionista en la Trump Tower, denuncia que la besó en la boca aprovechando que se presentaron en el ascensor NATASHA STOYNOFF MINDY MCGILLIVRAY La reportera dice haber sido empujada contra la pared por el magnate. Me metió la lengua hasta la garganta La joven dice, diez años después, que Trump le tocó el culo con sus manos en presencia de un fotógrafo que lo corrobora Él lo niega todo El equipo de abogados de Trump, que lo niega todo, escribió al director del Times para anunciarle la interposición de una demanda contra él y el periódico. El tercero de los testimonios lo protagoniza Natasha Stoynoff, una reportera de la revista People que en 2000 acudió a la mansión de los Trump en Mar- a- Lago, Florida, a entrevistar al ahora candidato a la Presidencia y a su mujer, Melania. Cuando el magnate mostraba la casa a Stoynoff, entraron en una habitación. Y detalla: Trump cerró la puerta detrás de mí. Me di la vuelta, y en cuestión de segundos ya me había empujado contra la pared y me intentaba meter la lengua hasta la garganta El mayordomo entró, alarmado, para separarlos, según la periodista. Mindy McGillivray, de 36 años, Trump sostiene dos carteles en los que pide el apoyo de negros y mujeres sólo había compartido esta historia con su familia y amigos. Ante la polémica, decidió contar al diario Palm Beach Post que en el año 2003 Trump puso sus manos en mi culo como también certifica el fotógrafo Ken Davidoff, que la acompañaba ese día. Además, la cadena de televisión CBS difundió un vídeo tomado en las escaleras de acceso al hall de la Trump Tower en el que, tras intercambiar unas palabras con una niña de diez años, el millonario se dirige a cámara y dice: Dentro de otros diez años, tú y yo tendremos una cita AFP