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70 CULTURA DOMINGO, 9 DE OCTUBRE DE 2016 abc. es cultura ABC Crítica de ópera Macbeth en blanco y negro MACBETH Música: G. Verdi. Intérpretes: Ludovic Tézier, Martina Serafin, Vitalij Kowaljow, Saimir Pirgu. Orquestra Simfònica i Cor del Gran Teatre del Liceu. Director musical: Giampaolo Bisanti. Director de escena: Christof Loy. Lugar: Gran Teatre del Liceu, Barcelona. PABLO MELÉNDEZ- HADDAD El Liceu barcelonés comenzó su temporada despidiendo su Año Shakespeare con una de las obras más logradas de Verdi inspiradas en el actor y dramaturgo inglés: Macbeth La obra se ofreció mezclando la versión francesa de 1865, aunque sin todos los ballets y dejando el final original, de 1847. La opción, quizá no la más coherente, venía dada desde el teatro de origen de esta lograda producción de Cristof Loy, el Grand Théâtre de Genève (Ginebra, Suiza) que opta por una escenografía única y un par de cortinajes que funciona muy bien, algo impensable ante una ópera con tantas escenas por acto. El menos logrado resultó ser el segundo, con el asesinato de Banquo en el comedor de los Macbeth. Pero hay muy buenas ideas, como que la fatal pareja esté junta desde el principio, incluso en la lectura de la carta, o el racconto que Loy se saca de la manga. Decorados, maquillaje y vestuario, en blanco y negro, miraban al cine del pasado. Los dos protagonistas debutaban en sus complejos personajes: Martina Serafin, Lady Macbeth, aportó una voz impresionante, brillante; sin un pasado belcantista, sin embargo, su aproximación al rol careció de dominio en la coloratura; se cuida al bajar a los graves casi inaudibles y tampoco sus sobreagudos son hermosos, aunque solucionó con tablas y talento la escena de la locura. Ludovic Tézier cantó un Macbeth humano: su bello timbre pudo incidir en la maligna enfermedad que tortura al Rey escocés, aunque se echó en falta todavía más compromiso actoral; su Pietà, rispetto onore fue simplemente maravillosa. El Banquo de Vitalij Kowaljow convenció, pero, curiosamente, no se lució en su escena ni en su aria. Saimir Pirgu completó el reparto sin brillo especial raro en ese lujo que es el papel de Macduff mientras el Coro del Liceu cantaba y actuaba cuidando siempre la calidad del sonido. Desde el podio, Giampaolo Bisanti llevó por caminos de gloria a la Simfònica liceísta, ofreciendo una lectura teatral, pasional y aseada. Un comienzo de temporada más que auspicioso. Jordi Rebellón y Alberto Jiménez, en una escena de El pintor de batallas HERAS El pintor de batallas a escena: el mal somos nosotros El teatro Calderón de Valladolid estrena la adaptación de la novela de Pérez- Reverte JULIO BRAVO VALLADOLID El hombre mata y tortura porque es lo suyo, le gusta... Todos somos malvados y no podemos evitarlo... En el patio de butacas del teatro Calderón de Valladolid, Arturo Pérez- Reverte musita las palabras que, sobre el escenario, pronuncia Jordi Rebellón. El autor de la novela El pintor de batallas asiste al estreno absoluto de la adaptación teatral que firma y dirige Antonio Álamo, y que interpretan Rebellón y Alberto Jiménez. Es la primera adaptación teatral de un texto de Pérez- Reverte, que sí conoce varias versiones cinematográficas de sus novelas. Me habían pedido un par de veces los derechos de El pintor de batallas para el teatro, pero no me convencieron los productores... confesaba a un grupo de periodistas tras el estreno. Antonio Álamo ha contado, sin embargo, con toda la confianza de PérezReverte y ha gozado de total libertad. No he visto nada; no he ido a ningún ensayo, vengo como un espectador más a este estreno contaba antes de levantarse el telón. Habrá leído el texto de la adaptación, al menos se le pregunta. Tampoco responde, mientras se dibuja un leve gesto de asombro en el rostro de Álamo le dije que sí a Antonio, pero no lo hice. No quise leerlo, no leí ni siquiera el primer folio El pintor de batallas publicada en 2006, es, según revela Pérez- Reverte, un texto singular, muy especial para mí. Es un libro autobiográfico en un 85 o 90 por ciento En ella se relata el encuentro entre un antiguo fotógrafo de guerra, Andrés Faulques, refugiado en un pueblecito de la costa mediterránea, e Ivo Markovic, un exsoldado croata al que Faulques retrató en una fotografía que le valió un importante premio; Markovic le ha buscado durante años y tiene la intención de matarle... Pero antes quiere conocer mejor a Faulques. Quiero que sepa y comprenda Minutos después de recibir los aplausos unánimes del público vallisoletano, los actores y el director buscaban con mirada anhelante el veredicto de Pérez- Reverte. Me ha gustado mucho decía, mientras Rebellón, Jiménez y Álamo relajaban aliviados sus gestos se ha respetado escrupulosamente el texto, y han tomado las partes de la novela que han necesitado para contar la historia Arturo Pérez- Reverte, con la guardia baja, confesaba que la obra le había removido, que le había traído muchos recuerdos. Yo tenía que escribir esta novela tarde o temprano había explicado tan solo un par de horas antes Con Arturo Pérez- Reverte, el sábado en Valladolid ella ajusté cuentas conmigo mismo, ordené mis armarios. Y lo hice en el momento preciso. Gracias a ella tengo una serenidad personal, mis fantasmas son pacíficos. Cuando se publicó, apenas hice entrevistas ni hablé de ella. Por eso ahora se han despertado muchos fantasmas Estos fantasmas proceden de los veintiún años de 1973 a 1994 que Pérez- Reverte ejerció como reportero de guerra y que quiso espantar a través de Faulques y de Markovic. Yo no soy ninguno de los personajes. Pero la mirada de Faulques sobre la guerra, sobre el mal, sí es la mía. Se la he prestado; ahí está mi álbum de recuerdos. Durante veintiún años viví con el mal... Y lo practiqué yo también; lo conozco íntimamente, y puedo decir que no hay inocentes El mal, la conciencia y las heridas morales que la guerra deja en el ser humano son los ejes sobre los que gira la adaptación de Antonio Álamo, responsable de un espectáculo apoyado fundamentalmente en el magnífico trabajo de los dos actores y en un imponente mural vivo que preside la escena, que firma Ángel Haro. Curt Allen Wilmer es el responsable de la escenografía, Miguel Ángel Camacho de la iluminacion y Marc Álvarez de la música y el espacio sonoro. Es un entorno extraordinario para llegar allá donde no llegan las palabras sentencia PérezReverte. HERAS