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14 OPINIÓN VIDAS EJEMPLARES PUEBLA DOMINGO, 9 DE OCTUBRE DE 2016 abc. es opinion ABC LUIS VENTOSO AZERBAIYÁN Es curioso, sí, pero para ir hasta allá... comienzos de este siglo, de churro y sin voluntad, pasé dos días en Azerbaiyán, en su capital Bakú, allá a la vera del Caspio. El lugar era raro, con un urbanismo que evocaba un país soviético de tebeo de Tintín. Avenidas anchas, con mamotretos de viviendas y oficinas cortados por el patrón de la plomiza arquitectura comunista (ahora, para alegrar, han plantado unos inmensos rascacielos kitsch de cristal, que evocan unas llamas) La ciudad parecía tranquila y más bien aburrida y presentaba una peculiaridad: cada medio minuto de paseo te tropezabas con el careto del mismo fulano, a veces en inmensos carteles, otras en banderas, pancartas, fotos enmarcadas en los cafés. En el aeropuerto, el rostro insoslayable ocupaba todas las pantallas de la terminal, con un avión de ultradiseño sobrevolando su magnánima faz (luego la nave de ensueño resultó ser un Tupolev descangallado, atendido por una azafata con un bigote que Freddie Mercury habría bendecido, pero ese es otro cuento) El patriarca que aparecía por todos los lados resultó ser el padre de la patria, el sátrapa local, Aliyev, quien gobernó con mano pétrea desde la independencia, en 1991, hasta que se murió en 2003. Hoy, casualmente, su hijo ha arrasado en las elecciones y allá siguen los Aliyev. Azerbaiyán, que durante setenta años fue una república soviética, tiene 9,8 millones de habitantes. No les va ni muy mal ni muy bien. Ocupan el puesto 92 en renta per cápita. Son un país turquino, con un 95 de población musulmana, casi toda chiita. Solo hay un 3 de cristianos, ortodoxos y armenios. Los católicos no es que andemos muy boyantes por aquellos pagos. Si se busca en Bakú un garito para bodas un poco amplio, caben todos los del país: 498. España es un país forjado en el catolicismo. Lo llevó a todo el mundo y hasta se desangró en guerras para defenderlo. Hoy en día, el 70,2 de los españoles se declaran católicos, según el CIS. De hecho, el año pasado el porcentaje subió un punto. Bien consciente de ello, Juan Pablo II viajó cinco veces a España, la última solo dos años antes de morir. Benedicto XVI lo hizo en tres ocasiones. Francisco es Papa desde marzo de 2013. Su viaje número 16 lo ha llevado a Georgia (0,8 de población católica y manifestaciones de popes en su contra) y a Azerbaiyán. Ya ha recorrido también otras potencias católicas, como Corea del Sur, Jordania, Sri Lanka... El año que viene se prevé que vaya a la India y Bangladesh. Yo había oído que Santiago es una de las tres ciudades santas del cristianismo, junto con Jerusalén y la propia Roma. Pero igual forma parte de uno de mis entusiasmos gallegos. También tenía entendido que Sevilla, Toledo, León o Burgos cuentan con algunos de los templos católicos más maravillosos del orbe, sus catedrales, la huella de una fe hecha piedra prodigiosa. Barcelona hasta tiene una todavía en obras, con firma de Gaudí (y puñetitas de Colau) Un español fundó los jesuitas, la orden del propio Bergoglio. Cáritas sostiene una obra social maravillosa y el catolicismo se mantiene como un actor educativo de primer orden. España es uno de los grandes países católicos del mundo. ¡Pero donde esté Bakú... Doctores tiene la Iglesia. A PROVERBIOS MORALES JON JUARISTI ABOLENGOS La memoria es un jardín con flores de plástico EO en televisión (TVE) una reciente entrevista con Carlos Garaikoetxea, que fuera primer lendakari electo del Gobierno Vasco (1980- 1985) a propósito del trigésimo aniversario de la fundación de Eusko Alkartasuna, partido que hoy forma parte de Bildu. Como sucede en este tipo de entrevistas más o menos conmemorativas, se deja al entrevistado un margen de maniobra muy amplio para que se luzca en una apología pro vita sua. Garaikoetxea lo aprovecha muy bien, sin rencores y con todo el sentido del humor que es capaz de exhibir (no mucho: nunca fue don Carlos la alegría de la huerta navarra) Habla de sus aciertos y de sus logros, la mayoría de los cuales, como sus errores, son ya devaneos y verdura de las eras. De repente, tras evocar las grandes manifestaciones de esos años contra ETA en el País Vasco, insinúa que el mérito en el desarme de la organización terrorista no corresponde a quienes ahora se lo atribuyen, y entiendo que se refiere a los socialistas. Estoy de acuerdo. De hecho, el mérito está bastante repartido. Una parte muy importante del mismo se lo llevan las fuerzas de seguridad del Estado, Policía, Guardia Civil y, en menor medida, la Ertzantza, que mantuvieron la lucha en primera fila y pusieron la mayor parte de las víctimas de los atentados. Y luego militares y civiles de toda condición (salvo la eclesiástica, que no estuvo a la altura) fiscales, profesores, trabajadores manuales, hosteleros, periodistas. Que los partidos na- V cionalistas a los que ha pertenecido Garaikoetxea aportaran lo suyo, no lo niego, pero no fue una contribución decisiva. Yo diría que se caracterizó por la ambigüedad, y de momento voy a dejarlo ahí. Garaikoetxea añade que el actual papel de EA en el seno de Bildu es muy semejante al que ejercieron el PNV y EA sobre la izquierda abertzale de los años de plomo: el de introducir moderación y racionalidad. Absurdo. Bildu representa hoy lo que ETA y su entorno en el pasado, aunque sin pistolas: el extremismo y el fanatismo independentista que permite al PNV presentarse como el partido del diálogo, de los grandes acuerdos y del sentido común. Lo que pasa es que ese truco ya está muy visto. Nadie se deja engañar por él, y Rajoy menos que nadie, según se desprende de su respuesta a Aitor Esteban en el último debate de investidura, donde le vino a decir que no se pasaran de gorrones, que ya tenían asegurado el privilegio y que dejaran de tocar las narices a los demás españoles. En este caso, la abulia taoísta del presidente en funciones funciona a la perfección, y perdón por el retruécano. Con los nacionalistas vascos, lo mejor es dejarlos cocerse en su propio marmitako. Otra simpática retrospectiva llegaba esta semana de la mano de Anna Balletbó, figura histórica del PSC tan retirada de la política como Garaikoetxea. A la antigua diputada Balletbó no le parece nada bien la caracterización de Podemos como un movimiento antisistema, antidemocrático, totalitario, etcétera, que tanto juego ha dado en el derrocamiento de Pedro Sánchez. Concede que hay en Podemos algunos personajes siniestros, pero que otros, como Errejón, no son muy distintos de lo que eran los dirigentes del PSOE a comienzos de la Transición. Lo curioso es que Balletbó no se dé cuenta de que ese precisamente es el problema. Nadie en su sano juicio iría hoy ni a por duros con los dirigentes del PSOE de 1976. Y si hay que esperar que los de Podemos maduren otros cuarenta años para oír de ellos paridas semejantes a esta de Anna Balletbó, creo sinceramente que deberíamos ahorrarles la experiencia a las generaciones venideras, que no se lo merecen todo. Pensemos en nuestros nietos, abuelitos Cebolleta.