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DOMINGO 2.10.2016 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.802 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. EL BATALLÓN DE LOS PERPLEJOS Por Álvaro Martínez Los jefes de la tribu Con el 8 por ciento de los votos, en Cataluña quien manda de verdad son los indigenistas de la CUP MIQUEL ICETA PRIMER SECRETARIO DEL PSC Bailar con la más fea iquel Iceta Llorens (Barcelona, 1960) es el primer secretario del PSC, pero bien podría ser primer bailarín del ballet de la política nacional si nos atenemos al desahogo danzante con que se comporta en los mítines de su partido cuando suena, en los saludos finales, una canción del grupo Queen. La entrega de Iceta a la causa socialista no ofrece duda. Lleva a sueldo del erario público desde 1987, primero como concejal (en Cornellá) y luego como diputado en el Congreso y en el Parlament. Le ha dado tiempo hasta estar en el Gobierno de España, como subdirector del gabinete de la Presidencia del Gobierno, aunque su paso por la fontanería de La Moncloa fue más bien efímero, apenas un año en el último Gobierno de González. Tanto empeño puso en la política que dejó de estudiar y nunca acabó la carrera de Químicas que empezó tras terminar el COU. Ahí concluyó su formación académica que compensó instruyéndose por su cuenta en varias lenguas (lee en francés e inglés) y en tratados de diversa temática. Hasta su llegada al timón del PSC, Iceta siempre ha estado allí, ya fuera a la sombra de Maragall, Montilla, Navarro o de quién estuviese al mando de la que en hace no tanto llegó a ser la primera fuerza política de Cataluña y que hoy ya es la cuarta (con el 12 de los votos) y eso que hay dos que se han unido en Junts pel Sí. Con ese bagaje, se alza como uno de los principales defensores de Sánchez en la guerra civil abierta en el socialismo. Su postura quedó clara en el último mitin de la Fiesta de la Rosa, en el que en tono arenga de capellán castrense clamó a los cielos con estruendo: ¡Aguanta Pedro, por Dios, líbranos de cuatro años más de Rajoy! Era la vísperas de las elecciones gallegas y vascas, donde se consumó la séptima derrota consecutiva de Sánchez. Hombre jovial y normalmente bien humorado, al líder del PSC le ha tocado bailar con la más fea. M M ediada la semana, hubo que mandar silencio a este batallón porque la compañía era un guirigay de chuflas con todo lo que estaba pasando. Por mucho que llueva, en estas tierras perplejas uno no deja de empaparse el ánimo de asombros. El lunes, los concejales de la CUP en el Ayuntamiento de Barcelona pedían eliminar la estatua de Colón, un icono de la ciudad donde arranca la Rambla y termina el mar, y sustituirla por un monumento a la resistencia americana contra el imperialismo, la opresión y la segregación indígena Los cupletistas (vamos a empezar a llamarlos así) no dejan de ser un prodigio de coherencia si tenemos en cuenta aquella otra perla indigenista lanzanda por una de sus cabecillas, Anna Gabriel, que propuso tener los hijos en común para que los eduque la tribu así como suena, porque hay un sentimiento de pertenencia hacia el hijo biológico que empobrece el actual modelo Usted le deja a la niña a Anna Gabriel y a su clan tribal un fin de semana y lo peor no va ser el flequillo con el que te la devuelve el domingo por la tarde sino lo que traiga la cría dentro de la cabeza, si nos atenemos al pleistocénico ideario de los cupletistas que, ya puestos, también han prometido un salto en el tiempo (hacia atrás, claro) en la higiene íntima femenina al proponer la sustitución de tampones y compresas por esponjas marinas. Un agüita y lista para otra puesta... Extravagancias Las ideas (bueno, o eso que tienen) de la CUP no dejarían de ser un catálogo de excentricidades alumbradas tras una dura noche de alcohol en la asamblea de la casa okupa, si no fuera porque son los que mandan en Cataluña, los que mandan de verdad. Ellos dijeron no a Artur Más, y los de Junst pel Sí hocicaron, humillados, y sacrificaron sin demasiado problema al que en teoría debería ser su líder. Lo cambiaron por Carles Puigdemont que a simple vista les debió parecer más asimilable (al menos capilarmente) a la formación antisistema. Ahora, por ejemplo, han tolerado que siga en la Generalitat al superar la moción de confianza a la que se sometió a finales de semana y en la que anunció, ya sin tapujos, un referéndum unilateral, que era exactamente lo que los cupletistas venían pidiendo. Ya han puesto al líder que querían Sobre estas líneas, la escultura de Colón de Barcelona. A la izquierda, Anna Gabriel Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Lapsus, m. Verdad al descuido. FIRMA FOTO y han conseguido que diga lo que ellos quieren. Después vendrá el resto, pues las tragaderas de Convergencia (o como se llame ahora) Esquerra y el resto de los cruzados parecen no tener límites: salida de la UE, del euro, impago de la deuda, expulsión de Cataluña de los funcionarios del Estado, jornadas laborales de 30 horas semanales o nacionalización de la energía, el agua, banca y las telecomunicaciones. Sacaron solo el 8,2 por ciento de los votos en las urnas, apenas 300.000 en un lugar donde viven 7,5 millones de personas. Y con ese apoyo marcan el destino actual de Cataluña... Como el dedo de Colón cuando dijo por allí