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22 PRIMER PLANO La dimisión de Sánchez La calle DOMINGO, 2 DE OCTUBRE DE 2016 abc. es ABC Felipe traidor, Susana dimisión En la calle Ferraz hubo ayer momentos tensos, ridículos y otros simplemente patéticos VÍCTOR RUIZ DE ALMIRÓN MADRID Una paella gigante en Ferraz Desde primera hora del sábado, lo único que marchaba en la calle Ferraz era una paella gigante. Y fue a cargo de la agencia inmobiliaria Remax, contigua a la sede socialista, que decidió cocinar una paella gigante para invitar a comer a los periodistas que, sin poder acceder a la sede, invadían no solo la calle sino todos los bares y locales aledaños. La acción gastronómica le valió a la agencia cientos de comentarios en las redes sociales por parte de los periodistas, quienes celebraban la acción. A lo largo de los últimos días, la agencia inmobiliaria ha sido todo un descubrimiento en lo que respecta a sus dotes de comunicación y marketing. Ya el primer día de la crisis socialista, mientras los informadores esperaban en la puerta de Ferraz 70, se veía pasear tambaleante a un gran hombre- anuncio, con un disfraz de gomaespuma en forma de globo aerostático y el nombre de la agencia. Después llegaron también los bocadillos de jamón durante las eternas esperas frente a una sede blindada no sólo para los críticos sino para los periodistas. Ayer fue la puntilla a toda su acción marketiniana con la preparación de la comida: ¿Tú eres más de Pedro o de Susana? le preguntaron ayer al chef, mientras cocinaba. Yo soy más de paella ISABEL PERMUY Atención compañeros, que el que viene es de los nuestros No eran todavía las ocho y media de la mañana y una veintena de militantes leales a Pedro Sánchez esperaba ya a las puertas de la sede del PSOE. Uno de esos militante se erigió en líder para pedir a sus correligionarios que respetasen la entrada de José Antonio Pérez Tapias, dirigente de Izquierda Socialista, que ahora pasa por aliado del sanchismo. En 2014 Pérez Tapias se presentó a las primarias a la secretaria general como el rostro más a la izquierda, mientras Sánchez era percibido como lo contrario. El debate en el PSOE tiene poco de ideológico y mucho de táctica. No tuvo tanta suerte la presidenta de Baleares, Francina Armengol, que sufrió un recibimiento como el de los críticos. La situación era tan surrealista que los insultos se repartían sin filtro. Los golpistas pues así se les llamaba, estaban perfectamente identificados. Los afines, no tanto. Y ante la duda, mejor discrepar. Ayer el PSOE libró una lucha contra sí mismo. Mientras dentro los miembros del Comité Federal se reunían sin saber ni qué se votaba ni quién podía votar, en la calle se visibilizó una desconexión total entre la militancia y una parte de los dirigentes. El llamamiento de ambos bandos pues así se definen ya, a la calma causó efecto, pues el número de congregados fue discreto. Osciló entre la veintena de personas de primera hora de la mañana a, como mucho, cerca de dos centenares a mediodía. Muchos eran militantes bienintencionados, de los que nunca han tenido un cargo, o han tenido muchos sin ver un duro. Su legítima protesta se vio burlada por el hecho de que entre los asistentes hubiese varios simpatizantes de Podemos e Izquierda Unida. Ahora todos quieren a Pedro. Había quienes no eran ni eso, sino simples voceros que han hecho de la agitación su profesión. Barones, traidores Muy pronto se entendió que sería un día excepcional. Cuando la concentración todavía no era numerosa y el reloj apenas superaba las ocho de la mañana un coche entraba por el garaje. Llegaba la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, que optó por la prudencia y evitar una ingrata pena de telediario. De no haberlo hecho habría su- frido para acceder a Ferraz, pues la presidenta es percibida por los partidarios de Sánchez como líder del golpe Díaz estuvo en el centro de todas las proclamas. La más simple y dura a partes iguales fue coreada de modo recurrente durante todo el día: Susana Díaz es una golpista El PSOE está roto, y varias escenas dieron muestras de ello. Fue José Blanco quien más problemas tuvo para acceder a Ferraz. El otrora ministro, secretario de Organización y vicesecretario general del partido, dicen que quien más controló el PSOE desde Alfonso Guerra, tuvo que entrar prácticamente escoltado en sus antiguos dominios mientras se le gritaba Pepiño traidor, a Génova. No golpistas en las filas socialistas No hay que olvidar Las pancartas contra los barones fueron unas de las notas comunes a las puertas de Ferraz, donde también hubo tiempo para el avituallamiento en forma de paella que Sánchez fue promovido por Blanco en sus primeros ascensos en el partido. Otro de los momentos más descarnados de esta intensa jornada para los socialistas fue la llegada de Eduardo Madina. El que fuera chico de oro del socialismo español fue recibido al grito de golpista y traidor El expresidente de Castilla- La Mancha José María Barreda intentó conversar con quienes le increpaban, pero sus interlocutores lo invitaron, no precisamente con buenas maneras, a marcharse a la calle Génova. La equipara- ción de los barones con el PP fue una constante empleada por los afines a Sánchez. De este modo, este sí logró que le compraran el mensaje los exaltados a las puertas de Ferraz. A Javier Lambán, presidente de Aragón que gobierna con Podemos, le llamaron directamente fascista. La reina del cortijo Si Susana Díaz era la reina del cortijo que no ha dado un palo al agua en su vida y había pancartas incluso que la criticaban por su aspecto físico Felipe González le seguía a la zaga en el odio popular. Una pancarta lo tildaba de chivato y golpista A él. A Felipe. El que no requería apellido. Para los concentrados en Ferraz era un vendido, del que se recuerdan más