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MIÉRCOLES 28.9.2016 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.798 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO Billetes de tren gratis para los europeos de 18 años El presidente del grupo parlamentario conservador de la UE, Manfred Weber, cree haber encontrado la solución para paliar los nacionalismos populistas IGNACIO RUIZ- QUINTANO EL DEBATE La diferencia entre Trump y Clinton es la que hay entre Clint Eastwood, con Trump, y Banderas, con Hillary, que parecía John Carlin vestido de cardenal a diferencia entre Trump y Clinton es la que hay entre Clint Eastwood, que apoya a Trump, y... Banderas, que apoya a Clinton, que son dos, Bill y Hillary, aunque la que se presentó al debate fue Hillary, que parecía John Carlin vestido de cardenal. Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se vistió de colorado decía una coplilla del duque de Lerma, que se hizo con el capelo cardenalicio al dejar de ser valido. Los Clinton constituyen una SL matrimonial en la que el 51 por 100 lo tiene ahora Hillary. Ellos son el Partido Demócrata, que es el establishment Los medios de comunicación son su propaganda, los dispensadores de alfalfa socialdemócrata, como acreditó Lester Holt, el impresentable presentador del debate, que concluyó con una pregunta tercermundista planteada como trampa saducea para Trump: ¿Aceptarán el resultado de las elecciones? A lo que Trump podía haber respondido: Si el que cuenta los votos es usted, no Trump posee dos cosas fuera del alcance del periodista contemporáneo: dinero y libertad de expresión. Esto lo convierte para los plumillas en un monstruo, que en el catecismo socialdemócrata se dice populista o fascista. En eso, los periodistas son hegelianos: lo real es lo racional, es decir, el que manda es el bueno, y aquí mandan los Clinton, que son como los Kirchner de Arkansas. En el debate, todo el odio de Hillary a su marido, que siendo presidente consiguió que se hablara de la Casa Blanca como de la de Hugh Hefner, lo proyectó contra Trump. ¡Le gustan las misses! acusó Hillary, en plan Paquita la del Barrio. Menos que a su marido las becarias a sus órdenes pudo contestar Trump, de ser el Gil que ven en él nuestros tertulianos cuando se postulan de finos analistas. Pobre Trump, que sólo será el chivo expiatorio de la ruina (comparable a la de Septimio Severo) que deja en herencia el huero, chirle y hebén Obama, que ya se ve jugando al golf en Cayo Largo con Bergoglio, los Castro y el ayatolá. L Un tren Intercity- Express (ICE) permanece estacionado en la estación de Fráncfort (Alemania) ROSALÍA SÁNCHEZ CORRESPONSAL EN BERLÍN EFE L os jóvenes mochileros del Interrail, el billete de tren que permite recorrer 250.000 kilómetros por 30 países europeos, suelen aprender de memoria antes de salir de casa la pregunta ¿dónde está la fiesta? en al menos cinco idiomas, además de una frase en inglés que sirve de lengua franca para ligar en todo el continente: You are the flower of my garden En el futuro, seguramente añadirán a su acervo europeo un par de hurras por Manfred Weber, el político alemán que está promoviendo en Bruselas un proyecto para que la UE regale a cada joven, en el día en que cumpla 18 años, un billete de este tipo completamente gratis. El hecho de que casi nadie conozca hasta ahora a Manfred Weber no quiere decir que sea un político gris. Nacido en 1972 en la localidad bávara de Niederhantzkofen, su triste regalo de mayoría de edad fue un servicio militar entre tanques, concretamente en la compañía 560 Neuburg Donau, algo que los chicos del Interrail apenas son hoy capaces de imaginar. Después completó sus estudios como ingeniero y se convirtió a los 29 años en el eurodiputado más joven de la historia. Hoy es nada menos que el presidente del grupo parlamentario popular de la Eurocámara. No solo está al frente de los 215 eurodiputados conservadores, sino que trabaja estrechamente y a diario con el grupo socialdemócrata, en esa gran coalición no declarada que mueve los engranajes comunitarios y en la que es considerado una joven promesa con un gran camino por delante. Desde esa privilegiada atalaya, ha extendido la receta contra el antieuropeísmo. Según Weber, la oportunidad de conocer personalmente otros países europeos fumigará los crecientes nacionalismos populistas que surgen aquí y allá y fortificará el espíritu del que se alimenta lo mejor que ha hecho esta parte del mundo en unos cuantos siglos. Ya sé que con esto no se solucio- nan los grandes retos que Europa tiene ante sí, pero estoy seguro de que esta iniciativa tocaría el corazón de los jóvenes a favor de Europa ha dicho en una entrevista publicada por el Mannheimer Morgen La idea, sin duda, está bien traída. Existe ya una generación Erasmus, que no se distingue por su excelencia académica pero muy capaz de prescindir de todos esos prejuicios que nos separan. También están las aerolíneas de bajo coste, a las que seguramente habría que conceder el premio Carlomagno por su contribución, y los jóvenes parados a la caza de curro por todo el continente. Una nueva horda ferroviaria de jóvenes olfateando el espíritu europeo con la mochila a cuestas multiplicaría sin duda el intercambio, las parejas mixtas y los bebés bilingües, haciendo de la UE un proyecto irreversible. El único problema, como siempre en el proceso de construcción europea, es la pasta. Esos billetes cuestan actualmente entre 200 y 400 euros por cabeza y Europa no está precisamente para tirar la casa por la ventana. Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Carnero, m. Animal que, al contrario que la oveja, se come el borde de la pizza.