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12 OPINIÓN LLUVIA ÁCIDA PUEBLA MIÉRCOLES, 28 DE SEPTIEMBRE DE 2016 abc. es opinion ABC DAVID GISTAU TONY MONTANA No queda ya sino meterle sicarios en el jardín, antes de darle tiempo a tomar rehenes entre la militancia L momento de vida en que está iguala a Pedro Sánchez con Tony Montana cuando, al final de El precio del poder espera en su despacho, con una metralleta en cada mano, a los sicarios que se le han infiltrado en el jardín. La diferencia es que, para darse coraje, no lo veo sepultando el rostro en una montaña de cocaína, sino absorbiendo el aire de un balón de baloncesto como si fuera helio. I m a political refugee decía Tony Montana, para que vean ustedes que, incluso antes del advenimiento de Podemos, a cualquier propósito le cabía ya una coartada política. Terminar su carrera no debería constituir un drama para Pedro Sánchez, aunque sólo sea porque así dejaría de escuchar los chillidos de Iceta, que parece pedir auxilio subido a un taburete porque ha visto el ratón de la Derecha. La muerte por balacera que ha elegido Sánchez a lo Tony Montana parece el desenlace adecuado para un personaje al que no puede negarse una capacidad de resistencia vietnamita, una audacia insensata característica de los suicidios por policía e incluso un instinto de supervivencia, ajeno a todo escrúpulo, que en las últimas instancias lo ha llevado a aliarse contra su propia organización con las bandas más gamberras que ocupan los barrios periféricos de la izquierda. Agréguese a esto su empleo patotero de la militancia, ante la cual sus críticos se arriesgan a pasar por colaboracionistas del PP mientras él sostuvo una resistencia ideológica contra una absorción ordenada por los poderes oscuros. Percibo en la ortodoxia del PSOE, tanto en la que conforma el pasado tutelar como en la que respira ambición de futuro, una cierta incomodidad desdeñosa, casi una reticencia a mancharse las manos: ello se debe a que Pedro Sánchez, incorregible ante los editoriales de El País y las protestas de sus baronías, va a obligar al partido a hacer personalmente el trabajo sucio de su liquidación. Es decir que, no habiendo salido Tony Montana con las manos en alto, no queda ya sino meterle sicarios en el jardín, y ahora mismo, antes de darle tiempo a tomar rehenes entre la militancia para hacerse fuerte en las primarias. La mezcla de audacia y desesperación puede hacer que, con tal de vivir un día más, Sánchez intente entregar España al delirio distópico tramado por Iglesias. Circunstancia emocionante, esta de Sánchez, que siempre osciló entre la muerte y la presidencia, y que, desde las más hondas simas del fracaso, aún puede pronunciar un abracadabra que nos lo haga amanecer en La Moncloa. La nación necesita otra cosa: el retorno del PSOE hacedor del ciclo actual, el de los valores destruidos por los experimentos de otros dos aventureros que acabaron con los consensos de la Transición Zapatero y Maragall que levante en el ámbito de la socialdemocracia un proyecto que sirva al menos para impedir al PP decir que o gobiernan ellos o nos vamos a Mad Max Sucio trámite, primero, el de la ejecución que ya tiene sombras acechando en el jardín. E VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE SALTAR A LA COMBA Que Hillary Clinton ganara el primer debate no quiere decir que Trump no vaya a sentarse en el Despacho Oval ONALD Trump tiene mucho de Howard Hughes. Yo no soy un millonario paranoico que ha perdido el juicio. ¡Maldita sea, soy multimillonario! gritaba Hughes hecho una furia. Una vez, Trump se dejó hacer un Roast (programa de Comedy Central donde te ponen verde) Fue en 2011, entre el de David Hasselhoff y el de Charlie Sheen, otras perlas cultivadas. Su única condición fue que no se sugiriera en chiste alguno que no era tan rico como decía ser. Quizá por eso, lo que más molestó al candidato republicano en el debate del martes fue cuando Hillary Clinton, y a propósito de por qué no ha dado a conocer su declaración de impuestos, le soltó: Tal vez no es tan rico como dice ser... Hay algo que está escondiendo... ¿A quién debe dinero? Sobre no pagar impuestos federales, Trump concluyó que eso le hace inteligente, que es un poco Bohumi Hrabal sosteniendo que el suicidio es un adorno de la persona. Si Hillary Clinton hubiera sido Miranda Makaroff, que ha escrito en Vogue defendiendo a bloggers e influencers de moda (tarea similar a defender a Trump) habría dicho del candidato que paga superpocos impuestos Esta es la frase original, alegando que los bloggers no hacen daño a nadie (mira, como los ruiseñores) Los toreros, que encima pagan superpocos impuestos, ganan muchísimo más dinero que nosotros matando ani- D males Y claro que Trump seguirá enorgulleciéndose de tributar poco. Tampoco se molesta si le lanzas a Alicia Machado, como hizo Hillary. Cuando Alicia Machado se convirtió en Miss Universo en 1996 engordó. Pidió al certamen una dieta, un médico... Trump, dueño del concurso, prefirió humillarla. Convocó a 90 medios de comunicación en un gimnasio y la puso a saltar a la comba. Vale, es cruel, pero este hombre sabe dar espectáculo. No es de extrañar que Jerry Springer, que sigue teniendo su programa de gente grotesca, tuiteara tras el debate que Hillary Clinton pertenece a la Casa Blanca, y Donald Trump, a su show. La candidata demócrata recordó a su oponente que había llamado a Machado Miss Piggy y Miss Housekeeping. Ayer, en una entrevista telefónica en Fox Friends no reculó. Y eso hay que reconocérselo. Sé quién es esa persona, fue Miss Universo. La peor Miss Universo que ha habido. La peor. Absolutamente la peor. Era imposible. Ganó y también ganó mucho peso. Fue un verdadero problema. Los tuvimos con su peso y con su actitud Su actitud. Vaya. ¡Mujeres! Donald interrumpió 51 veces a Hillary (ella, 17) Es uno de esos tipos que practican el mansplaining (contracción en inglés de hombre y explicar) La interrumpía mientras se sorbía la nariz. Y pobre de Hillary si hubiera tosido. Otra de las damnificadas legendarias de Trump es Rosie O Donnell, y a la actriz sí que la nombró él hacia el final, cuando sugirió que podía sacar algo muy feo de Hillary y su familia pero no lo iba a hacer. Recordó, como si fueran seres inmundos similares, que había dicho cosas feas de O Donnell, que todo el mundo pensaba que las merecía y nadie lo sentía por ella. O Donnell aseguró ayer que nunca va a ser presidente. Ya veremos. Si él es el ser inmundo tipo, tiene sentido que muchos no confiesen que lo van a votar. El equipo de Obama ya no se ríe de Trump. Está convencido (también el de Hillary) de que representa a mucha más gente de la que parece. Temen que puede acabar en la Casa Blanca por la reacción contra Obama. Como es lógico, un hombre negro ha llegado a presidente antes que una mujer. ¿Va a extrañar que un hombre blanco, millonario y paranoico llegue a presidente antes que una mujer?