Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
8 ENFOQUE SÁBADO, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2016 abc. es ABC Un hombre lleva en brazos el cuerpo de un bebé sacado de los escombros de un edificio bombardeado en Alepo REUTERS Más de 70 muertos tras el último bombardeo ¿Aún existe Alepo? JOSÉ LUIS RESTÁN El espejismo de la tregua en Siria ha volado por los aires y ha dejado al descubierto la cruda realidad: que ninguno de los actores en juego quiere realmente la paz, y que las grandes potencias son rehenes de sus propios intereses y miopías. La ciudad mártir de Alepo, de la que el franciscano P. Ibrahim decía pocos días atrás que ya no sabe si aún existe, ha sido cruelmente golpeada de nuevo. Esta vez se han contabilizado setenta nuevas víctimas y han sido demolidos cuarenta edificios. Alepo es ya una sombra fantasmagórica, un puro grito de dolor y un monumento al sinsentido. Sus calles y plazas, ahora ensangrentadas y llenas de escombros, fueron testigos durante siglos de una convivencia rica de encuentros, de intercambios y diálogo. Alguien debe custodiar esa memoria como prenda de esperanza, aunque todo parezca desmentirla en estas horas. Hace pocos días pude leer una carta del P. Ibrahim en la que relataba cómo los pocos franciscanos que allí quedan pasan los días en medio del dolor y la fatiga, visitando hospitales, acompañando a los moribundos, celebrando funerales, visitando casas que han sido dañadas y familias sin hogar. Pero sobre todo sosteniendo la llama vacilante de la fe de aquellas gentes, desafiada cada día por una maldad inexplicable. Su testimonio, y el de otros como ellos, es la pequeña flor que crece en medio del caos; puede parecer nada frente a las fuerzas de la destrucción desatadas, pero no es así. Cada día se sigue repartiendo el pan, llevando el agua y curando a los heridos, cristianos y musulmanes, hermanos todos. Alepo aún alberga un soplo de vida y un aliento de esperanza. INTERNACIONAL