Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES, 12 DE SEPTIEMBRE DE 2016 abc. es deportes ABCdelDEPORTE 53 Fútbol sala Mundial El seleccionador Venancio, con los tres capitanes: Ortiz, Juanjo y Fernandao Tenis Abierto de EE. UU. Wawrinka vuelve a sorprender a Djokovic y se lleva el torneo DJOKOVIC WAWRINKA 77 4 5 3 61 6 7 6 JAVIER ANSORENA NUEVA YORK IGNACIO GIL La selección que nunca falla España busca desde hoy su tercer Mundial tras perder las dos últimas finales MIGUEL ZARZA MADRID La selección española de fútbol sala comienza hoy en Colombia un viaje con un claro destino: coserse en el pecho la tercera estrella de campeona del mundo. El camino no será fácil, pues además de los rivales de siempre como Brasil, Rusia o Italia, entre el equipo de José Venancio López y el título se interpondrán países cuyo juego ha crecido en los últimos años. Pero para España no hay excusas. Debemos ganar el Mundial. Nos lo merecemos. Se nos debe después de los dos últimos asegura el seleccionador. España, que la próxima madrugada se mide a Irán (03.00 horas, Gol) se ha ganado el privilegio de ser favorita gracias a una exitosa trayectoria. La primera selección española que ganó un Mundial jugando con los pies dio sus primeros pasos en el año 1982. Los locos que a mediados de los 70 habían empezado a jugar a este deporte por diversión empezaron a verlo como algo más serio y a lo largo de la siguiente década proliferaron los torneos adscritos a dos Federaciones, la de fútbol y la de fútbol sala, cada uno con sus propias reglas. El paso clave se produjo en 1989, cuando ambas se fusionaron en la Liga Nacional de Fútbol Sala. Al mismo tiempo que en España, el fútbol sala se profesionalizó en el resto del mundo, y se oficializaron torneos como el Mundial y la Eurocopa. El primer campeonato del mundo tuvo lugar en Holanda (1989) y la selección fue novena, aunque inauguró entonces una trayectoria imparable hacia el éxito, que Campeones en Guatemala 2000 Campeones en China Taipei 2004 encontró su impulso definitivo poco después con el nombramiento como seleccionador del meticuloso Javier Lozano, actual presidente de la LNFS. En Hong Kong 1992 fue tercera y en España 1996 ya fue finalista, superada únicamente por la todopoderosa Brasil. Ese mismo año llegó el primer gran éxito, con la victoria en el Europeo. Ya estaba listo para la meta más ambiciosa y lo demostró pronto, convirtiéndose en la única selección capaz de batir a Brasil, arrebatándole los campeonatos de Guatemala 2000 y China Taipei 2004. Tuvo que ser en un Mundial disputado en su casa, en 2008, cuando Brasil consiguió recuperar su hegemonía. Y aun así no logró batir a España hasta los penaltis en la final. El equipo español, dirigido ya por Venancio, vendió muy cara la derrota, como en Tailandia cuatro años después, cuando un gol brasileño a 19 segundos del final volvió a apartarle del título. Dos derrotas que no acabaron con el espíritu de España, que siguió acumulando Europeos. Ahora España quiere sacarse la espina de esos amargos subcampeonatos, aunque cada vez resulta más difícil. No solo porque puede cruzarse con los rivales más duros en su camino a la final, incluido Brasil en semifinales, sino porque el nivel es cada vez más parejo. Se nos exige por lo menos estar en semifinales, en la final, o incluso ganar, pero cada torneo es más complicado porque las selecciones mejoran a pasos agigantados. Antes tenías dos o tres partidos más asequibles hasta que llegabas a cuartos o semis, que era cuando te jugabas estar en el podio. Ya desde el grupo tienes que pelear todos los partidos explica el capitán Carlos Ortiz. Pero si esta selección tiene un punto fuerte es su competitividad. Nuestra mayor virtud es la mentalidad, además de la calidad. Aquellas cosas que hacemos peor tratamos de trabajarlas y al final somos capaces de manejar todas las situaciones. Los defectos son menores o no existen asegura Venancio. El primer rival será Irán, una potencia en este deporte por la calidad de sus jugadores y que se le suele atragantar a España. Después llegarán Azerbaiyán, con varios brasileños nacionalizados, y Marruecos, cenicienta del grupo. Lo que viene después puede ser terrible, con Kazajistán y su controvertida táctica del portero- jugador en octavos, Rusia, subcampeona de Europa en cuartos, y Brasil en semifinales. Cuando Stan Wawrinka llega a una final de un Grand Slam, nadie le puede parar. En su estreno en un partido de esta altura, en la resolución del Open de Australia de 2014, se impuso a Rafael Nadal. En su segunda final, en el Roland Garros de 2015, hizo lo mismo con Novak Djokovic. S. WAWRINKA Ayer, con el mismo rival en distinto escenario, levantó en Nueva York su tercer grande en tres finales, tras un partido espectacular (6- 7, 6- 4, 7- 5) Partía el tenista suizo como underdog como aquí se denomina al menos favorito. Llevaba en sus piernas el doble de horas de tenis que Djokovic en este torneo. De seis partidos en su camino a la final, tres los había ganado por retirada de su rival. Los otros tres, pasaportando a sus rivales por la vía rápida. El partido comenzó con el viento a favor del tenista serbio, que rompió el saque de Wawrinka y consolidó el suyo sin apuros. Pero el suizo remontó y forzó el tie break. Con la estadística en su contra ha perdido 9 de las ocho muertes súbitas con Djokovic el set cayó con facilidad del lado del número uno del mundo. EFE Dominio desde el fondo La historia cambió ahí. Wawrinka comenzó un dominio férreo desde el fondo, con gran consistencia desde la derecha y un revés con el que aguijoneaba sin descanso por la línea paralela. El revés del suizo es una delicia estética y ayer se confirmó como su arma más mortífera. Djokovic no supo cómo meterle mano en el juego desde el fondo y, para colmo de males, sacó mucho peor de lo que acostumbra, con dobles faltas en los momentos cruciales. El serbio paró el partido en la cuarta manga, después de que Wawrinka encadenara dos sets y se colocara 3- 1 en el cuarto. Entró el médico a atender una ampolla en el pie que en los tendidos sonó a torniquete a un partido que se le desangraba. El serbio cojeó visiblemente hasta el final del set, entre cada punto, aunque no dejó de correr a cada bola. Parte del público gritaba Nole, Nole con la esperanza de que hubiera un quinto set. Pero Wawrinka no se descentró y remató la faena. Con 31 años y 5 meses, se convierte en el tenista más mayor en ganar el US Open desde Ken Rosewall en 1970. REUTERS