Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES, 12 DE SEPTIEMBRE DE 2016 abc. es economia ECONOMÍA 35 EL QUINTO EN DISCORDIA POR JOSÉ RAMÓN ITURRIAGA ¿Cobrar por endeudarnos? Tarde o temprano tenía que pasar y sucedió la semana pasada. Hace unos meses, los gobiernos empezaron a financiarse a tipos negativos y en este principio de septiembre, por primera vez en la historia, dos compañías europeas emitían deuda en las mismas circunstancias. Resulta cuando menos contradictorio que no solamente no te cobren por el dinero que te prestan sino que además te paguen por ello. Se trata, evidentemente, de una consecuencia directa de la heterodoxia del Banco Central Europeo (BCE) y constituye el argumento al que muchos se agarran mucho liberal de salón entre ellos para criticar las políticas del BCE. No estamos en circunstancias normales, de ahí la actitud de los responsables de la política monetaria. Los efectos colaterales aunque puedan resultar aberrantes para algunos, constituyen un peaje más que asumible si tenemos en cuenta de dónde venimos. Ha sido la respuesta correcta al problema de endeudamiento general en el que estábamos inmersos. Y hay que tener en cuenta que ha venido para quedarse. El organismo que dirige Mario Draghi va a seguir perseverando en estas políticas, fundamentalmente porque funcionan pese a que muchos se golpeen el pecho. Una de las consecuencias de que las compañías se estén financiando en condiciones inmejorables que nunca es que la actividad corporativa se va a incrementar. Una de las razones, quizá la más poderosa, por la que Bayer está comprando la americana Monsanto es precisamente que puede financiar 30.000 millones de dólares ¡ahí es nada! a 20 años al 2 Estas circunstancias son perfectamente extrapolables al resto de sectores y a medida que se normalice la percepción del riesgo, las compras de compañías se van a incrementar. El festival corporativo no ha hecho más que empezar. Evolución del déficit En del PIB -4,42- 6,77- 11,0 2009- 9,5 2010- 9,28 2011 2012 2013 2014- 6,62- 5,79 -5,1 2008 2015 El déficit no es el problema Una de las preocupaciones que aún pesa sobre la economía española es el déficit público. Como es sabido, este año no se va a cumplir con el objetivo marcado por Bruselas y ahora, con las dudas sobre la posibilidad de aprobar un Presupuesto, también se pone en duda el objetivo revisado del año que viene. Desde Economía me dicen que este año el déficit cerrará en el 4,5 Dando por buena esa cifra, que a estas alturas del partido y al calor del ritmo de crecimiento no resulta ninguna locura, todavía quedaría un trecho para el objetivo del año que viene, también revisado, situado en el 3,2 Sin embargo, si el año que viene crecemos al ritmo previsto por el Gobierno un 1 menos que este año- casi un punto del ajuste va a venir de la mano de los mayores ingresos gracias al incremento del PIB. Por tanto, quedaría por ajustar medio punto porcentual, unos cuatro o cinco mil millones de euros. Y aunque pueda parecer mucho, en términos relativos no resulta tanto pues representa la mitad de la cifra de la que se viene hablando últimamente. Así las cosas, el próximo gobierno, en los Presupuestos que apruebe en febrero, tendrá que ajustar esos tres o cuatro mil millones de euros, lo que tampoco es una cifra como para escribir a casa. En cualquier caso, es poco probable que vayamos a cumplir con ese objetivo del 3,2 aunque tampoco nos vayamos a quedar muy lejos. Sin embargo, no importa. No es un tema que ahora mismo preocupe. No le preocupa al mercado la prima de riesgo está en 100 puntos básicos- ni le preocupa a Europa por llamativo que sea el paripé. Es algo que ya no está encima de la mesa. El mercado entiende que vamos en la senda correcta y no piensa enfrentarse al Banco Central que, por definición, siempre va a ser un rival demasiado fuerte para cualquiera. En Bruselas, más allá de los tirones de oreja de rigor, van a hacer de este tema una montaña cuando ya ni les preocupa ni les ocupa. BOLSA: OTRO COLOR Las Bolsas europeas han vuelto a los niveles anteriores al Brexit y lo más importante es la velocidad a la que han vuelto a dichos niveles S iempre es pronto para decirlo y esta vez tampoco va a ser distinta, pero parece que la Bolsa tiene otra pinta. Hablamos de sensaciones sin nada especialmente científico tras esta opinión. La noticia del verano ha sido, precisamente, que no ha habido noticias. Un verano sin sobresaltos, ni grandes ni pequeños, es algo que se nos había olvidado. De hecho, tras los grandes titulares que mereció el resultado del referéndum británico, la noticia de los últimos días es que las Bolsas europeas ya han vuelto a los niveles pre- Brexit. Y lo realmente importante quizás sea la velocidad a la que ha vuelto a dichos niveles. El mercado ha tardado poco más de dos meses en darse cuenta de que esta vez tampoco el mundo se va ir por el sumidero. Y es precisamente el cambio en la forma en la que el mercado se enfrenta a los peligros binarios, lo que permite pensar que se ha relajado la percepción del riesgo en Europa. Han sido muchos años en los que el mercado ha atribuido una probabilidad mucho más alta que la real a los desenlaces apocalípticos y ahora parece que los empieza a relativizar. Queda mucho camino que recorrer hasta la indolencia de los años de la burbuja, pero no tenga duda de que lo recorreremos. La Bolsa estos últimos meses ha subido al tran tran. Como el que no quiere la cosa. Las sensaciones son mucho peores que lo que está siendo su comportamiento real. Y es precisamente esta mejora de la percepción del riesgo lo que debería permitir que el mercado ponga en valor los fundamentos tanto macro como microeconómicos. En el caso de España, esto es una magnífica noticia porque las cosas difícilmente pueden ir mejor. Tras muchos años fuera del radar de los inversores internacionales, los activos españoles son una magnífica forma de jugar la normalización de la percepción del riesgo en Europa que parece que ya está en marcha. Otro de los efectos colaterales de esta nueva situación es que aquellos que han hecho del miedo su forma de vida se les acaba el chollo. Y han sido muchos. En el negocio de la gestión de activos, el miedo es una palanca potentísima por lo que reconozco que no me dan ninguna pena.