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68 CULTURA DOMINGO, 11 DE SEPTIEMBRE DE 2016 abc. es cultura ABC El arte me completa la vida Entrevista Manolo Valdés El artista valenciano exhibe en la Place Vendôme de París seis monumentales cabezas de mujer en una exposición organizada por Marlborough porque es una plaza cerrada y es lo que más se parece a lo que sería un recinto, un parque o una galería de arte. Pero el primer sorprendido de cómo quedarán seré yo, para bien o para mal. No hay pruebas previas, por el camino ocurren muchas cosas, se introducen unos pedestales para repartir el peso, etcétera. En fin, cosas que no están en tus manos. Pero siempre es así, y a mí me hace muchísima ilusión. París es una ciudad que yo adoro. Cuando empecé vivía en Valencia, y claro, el lugar más desarrollado donde se producían más acontecimientos era París, era mi referencia. Y, de repente, volver ahí es francamente un privilegio. -Viajó por primera vez a París con 16 años, y allí se enfrentó a nuevas expresiones artísticas y descubrió la libertad. -Cuando empezábamos Bellas Artes, teníamos conciencia de que Valencia no era un lugar que estuviese desarrollado. No existía nada. Siempre decíamos que el lugar que para nosotros tenía más connotaciones culturales era la Estación del Norte, es decir, la estación donde cogíamos el tren para irnos. París era el destino. Cuando llego por primera vez ocurre algo que, para mí, fue fundamental, y es que descubrí la libertad. Es algo que te acompaña toda tu vida y, en fin, es algo que me hace muchísima ilusión. ¿Ha conseguido sentir esa libertad que le cautivó en París? -Yo tengo la sensación de ser un privilegiado que ha hecho siempre lo que ha querido. Y además he tenido la posibilidad de enseñarlo. Seguramente por mi carácter o por mi formación no he compartido esa idea tan generalizada del siglo XX de la libertad a ultranza, porque cuando uno ve la Historia del Arte y soy muy de los que la miran uno ve, por ejemplo, a Goya cómo pinta, por un lado, los Caprichos y por el otro, a la Familia Real, es decir, ve los encargos. La Historia del Arte está lle- ELENA CUÉ Manolo Valdés (Valencia, 1942) suele encontrar su inspiración no en la realidad, sino en la representación de esa realidad imaginada por los artistas que admira. Como una búsqueda involuntaria que le impele a descifrar los signos que emiten esas obras, Valdés las interpreta en un continuo aprendizaje a través del arte en busca de la verdad. En sus inicios con Equipo Crónica (1964- 81) convirtió el Museo del Prado en Pop con un arte más reivindicativo debido a la situación política del momento. Su arte actual se basa en una interconexión con la Historia del Arte y sus protagonistas. Velázquez, Matisse, Rembrandt, Picasso... han visto sus obras icónicas transfiguradas con las múltiples interpretaciones del artista, que las ha dotado de un nuevo sentido. Valdés crea formas y volúmenes trabajando la materia: arpillera y pigmentos para sus cuadros; madera, bronce, aluminio... para sus esculturas. Desde el 8 de septiembre se pueden ver en la Place Vendôme de París seis monumentales cabezas de mujer en una exposición organizada por la Galería Marlborough. Ramas de helecho, hojas de palmera, mariposas... ornamentan las cabezas monumentales de sus mujeres como tocados naturales. -Podemos empezar hablando de su exposición. ¿Qué destacaría de ella? -Últimamente estoy trabajando en esculturas grandes, y las he pensado como siempre hago en mi trabajo sin que tengan un destino concreto. Están hechas, en principio, no sólo pensando en Vendôme, porque son esculturas que después van de un lugar a otro. En cada sitio adonde van se leen, se ven y se enseñan de una manera distinta. Hay algunas diferencias con respecto a las últimas que hice y que se expusieron en el Jardín Botánico de Nueva York. ¿Cuáles son las diferencias? -Pensando en la tradición española acababa de leer un artículo de Berruguete y decidí policromarlas. Tienen un brillo que refleja el entorno. Como ves, hay algunas novedades... ¿Y cuál ha sido el mayor reto al que se ha enfrentado en este proyecto? -La Place Vendôme me gusta mucho, na de cosas maravillosas, y creo que los encargos son un reto. Es una cosa que acepto. Yo creo que el encargador y el artista, si se entienden, son una buena combinación. Me imagino que no debe de ser lo mismo tratar con los Medici, que tenían una determinada cultura, que tratar con alguien que rebaja tus conocimientos. ¿Cree que todo vale en arte? -A veces lo que siento es pena cuando hay una cosa que no entiendo. Pero hay algo a lo que me niego: que los cuadros necesiten, como complemento para entenderlos, una explicación. Creo que la pintura tiene una especificidad, y tiene que saber contar ella misma lo que quiere. No me gusta cuando tengo que leer una cosa al lado para poder entender el cuadro. Eso es una cosa que se ha generalizado bastante. Eso es lo que no soporto. Creo que con la pintura puedes decir determinadas cosas, seguramente menos de las que quisiéramos decir. Y esa es su especificidad, como la música o la poesía tienen la suya. ¿Cuál sería para usted el momen- Lenguaje artístico Hay algo a lo que me niego: que los cuadros necesiten una explicación. La pintura tiene una especificidad, y tiene que saber contar ella misma lo que quiere to más significativo de la creación artística? -Al final, la vida mía con la pintura es una rutina, una rutina que te acompaña hasta cuando no estás en el estudio. Cuando voy por la calle voy siempre mirando como si fuera un cazador, a ver qué incorporo con mis obsesiones. -Con la mirada atenta... -Es una deformación profesional. Soy un mirón, porque creo que de algún sitio puedo sacar algo. Siempre que voy a un lugar, y hay imágenes con mi asunto, lo que quiero es llevarme un botín. Y luego eso te lo llevas a casa, a tu estudio, y lo tienes hasta en la noche. Recuerdo una vez que Miró me dijo: Mira, este cuadro se me ocurrió de noche Y yo pensé: Mira, otro que no duerme Es que es una obsesión. -Entonces, ¿cuál sería el momento? -Pues cuando estás en esa situación de que tienes algo nuevo y crees que vas a hacer con eso algo diferente. Ahora bien, yo soy de los que, si no se me ocurre nada, pinto lo mismo que he pintado el día anterior. Pero pinto. Es como una necesidad para inspirarme. -Ha comentado que su inspiración procede de la interpretación que hacen otros artistas de la realidad. ¿Por qué? -Yo desconozco las razones por las cuales a los artistas algunos de los cuales me pongo enfrente de ellos les han llevado a hacer eso. Pero tampoco me importa. Me importan los resultados. Ahora bien, ¿qué es lo que ocurre? Yo soy