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ABC DOMINGO, 11 DE SEPTIEMBRE DE 2016 abc. es internacional INTERNACIONAL 37 UN ACUERDO CON OBJETIVOS CLAROS Con la advertencia del secretario de Estado, John Kerry, de señalar al presidente de Siria, Bashar Al Asad, como responsable de un posible fracaso, si mantiene sus ataques contra la oposición Rusia y EE. UU. presentaron la noche del viernes el acuerdo. Lavrov respondió avisando de la fragilidad del pacto, pero se comprometió a que Assad cumpla su parte. Estas son las claves POR MANUEL ERICE Centro conjunto militar EE. UU. -Rusia Con el comienzo de la aplicación del acuerdo, el 12 de septiembre, Estados Unidos y Rusia empezarán a preparar un centro de implementación conjunta formado por expertos militares de ambos países. Si el cese de hostilidades se ha cumplido durante una semana, comenzarán las operaciones, que incluyen el intercambio de información, la delimitación de las zonas de Al Nusra y fuerzas de la oposición, y la planificación de una estrategia conjunta de operaciones, también contra Daesh. Freno al dictador Al Assad El régimen sirio no llevará a cabo misiones de combate aéreo en ningún lugar en el que esté presente la oposición legítima. Esas zonas serán delimitadas en el acuerdo, que previene a Al Asad de bombardeos u otro tipo de ataques contra las fuerzas de la oposición moderada, bajo el pretexto de combatir a Al Nusra, hoy llamado Jabat Fatah Al Sham. John Kerry Cese de hostilidades Todas las partes deben comprometerse a un cese de hostilidades un alto el fuego efectivo al anochecer de mañana lunes, 12 de septiembre, que es el comienzo del Eid o Fiesta del Sacrificio, una de las grandes celebraciones del islam. Incluye cualquier intento de ganar territorio por cualquiera de las partes. Es el segundo intento en seis meses de conseguir un alto el fuego en el conflicto sirio. El primer intento duró apenas unos días porque ambos bandos se enzarzaron en continuas luchas y bombardeos a las pocos días de su entrada en vigor. Plan conjunto para atacar a Al Nusra Si existe un periodo sostenido de violencia reducida y acceso humanitario, Estados Unidos y Rusia empezarán a trabajar en un plan para atacar juntos a Al Nusra, que además de cambiar de nombre se desmarcó de Al Qaida en julio. Sin embargo, Washington y Moscú lo siguen considerando grupo terrorista. AFP Facilitar el acceso a la ayuda humanitaria El cese de hostilidades incluye la obligatoriedad de permitir el acceso de ayuda humanitaria, y en particular se cita la creación de una zona desmilitarizada desde la carretera de Castello, esencial para que la ayuda llegue a Alepo, la ciudad más castigada, donde se vive una aguda crisis humanitaria y bastión de la oposición. y a Jabat Fatah al Sham, el nuevo nombre del Frente Al Nusra, brazo sirio de Al Qaida, que aunque anunció en julio su separación de la organización fundada por Osama Bin Laden sigue siendo considerada terrorista por Washington y Moscú. Acordaremos los ataques contra los terroristas que realizarán las fuerzas aéreas rusas y estadounidenses. Hemos acordado en qué zona esos ataques serán coordinados por un centro binacional que será creado con ese fin, precisó el responsable de exteriores ruso. Los objetivos terroristas a batir El califato agoniza en Irak y en Siria, donde el reciente acuerdo entre Rusia y EE. UU. activa la cuenta atrás para el asalto a Raqqa, su gran bastión sirio. Un acuerdo que también apunta a Jabat Fatah Al Sham, el nombre que tiene desde julio el Frente Al Nusra, que es el brazo de Al Qaida en Siria. Aunque los yihadistas realizaron un comunicado para romper sus lazos con AQ y su líder, Al Golani, se mostró ante las cámaras por primera vez, siguen siendo objetivo de la alianza contra el terror que lideran EE. UU. y Rusia. Se trata de un problema desde el punto de vista militar para la oposición, ya que Jabat Fatah Al Sham es el grupo más fuerte en el campo de batalla y el único capaz de plantar cara al Ejército de Al Assad. Washington ha tratado de encontrar opositores moderados a los que apoyar, pero hasta el momento solo los kurdos se han mostrado como una fuerza fiable. Visto bueno de Assad Las palabras de Rusia son órdenes para el Gobierno del presidente Bashar al Assad, cuya supervivencia en el cargo está en manos de Moscú y Teherán. Lavrov adelantó que Damasco está preparado para cumplir el acuerdo y a las pocas horas llegó la confirmación oficial por parte de las autoridades del régimen que aprobaron el plan de una tregua por el que, sobre el papel al menos, su fuerza aérea deberá dejar de bombardear posiciones controladas por la oposición que respalda EE. UU. zonas que han sido especialmente delimitadas. El canciller ruso, sin embargo, lamentó que Moscú no puede garantizar al cien por cien que todas las partes cumplan con el alto el fuego, en clara alusión a una oposición tan fragmentada que hasta ahora ha sido incapaz de tener un voz unida. El texto pactado vuelve a esquivar una vez más el futuro de Assad, al que los opositores no aceptan más allá de una fase de transición que esperan dure seis meses a partir de la entrada en vigor de la tregua. Irán y Rusia, sin embargo, avalan la figura del mandatario sirio. Un responsable del Alto Comité de Negociaciones (ACN) grupo de facciones opositoras apadrinadas por Occidente y Arabia Saudí, se congratuló por el acuerdo si llega a aplicarse según su portavoz, Bassma Kodmani. Al mis- mo tiempo que Rusia debe obligar a Assad a frenar los bombardeos, EE. UU. se compromete a conseguir que los grupos de la oposición se desvinculen del antiguo Frente Al Nusra, militarmente hablando el grupo más fuerte. Los grupos moderados se reorganizarán y se distanciarán de los grupos radicales. Cumpliremos con nuestra parte aseguró Kodmani a AFP. Una de las primeras reacciones a nivel internacional fue la del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que durante la semana ya habló con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para plantear la urgencia de declarar una tregua durante el Eid y en el G- 20 de China hizo lo propio con Barack Obama. Un comunicado turco destacó que acogen con satisfacción un acuerdo que permitirá llevar más fácilmente ayuda humanitaria Después de cinco años en los que ha mantenido abierta su frontera con Siria a los yihadistas de todo el mundo que querían hacer la guerra santa en suelo sirio, Turquía ha cambiado de estrategia. El Ejército turco está desde hace tres semanas desplegado en el norte de Siria para asegurar su frontera y acabar con la presencia del EI y de las milicias kurdas.