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MARTES 16.8.2016 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.755 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. CON VISTAS AL VERANO VISTO Y NO VISTO IGNACIO RUIZ- QUINTANO EL NORTE La ventaja del Norte sobre el Sur es que en el Sur se cree que en el Norte llueve a diario, creencia que por el bien de los veraneantes del Norte conviene no deshacer a ventaja del Norte sobre el Sur es que en el Sur se cree que en el Norte llueve todos los días, creencia que por el bien de quienes veraneamos en el Norte convendría no deshacer, aunque nunca faltan bocachanclas. A mí siempre me llovió más en Sevilla que en Colunga, cuna de Grande Covián, patrón de quienes quieren adelgazar comiendo. Pero en Madrid, si me preguntan, digo que en el Norte nunca escampa, y que por las noches no se puede pegar ojo del dolor de cabeza que produce el ruido de los lugareños que andan en madreñas. Al menos se comerá bien te dice, hecho un brazo de mar de la compasión, el madrileño que regresa de Gandía con la permanente de Medusa, de comer fideos. Todos los días patatines al cabrales, que es la fideuá del Angliru. El caso es que en el Norte, en agosto, llueve menos que en Madrid, aunque de pronto llega la Asunción (o la Ascensión, para algún columnista laico) y cae una niebla que te cala de agua bendita con reflejos de San Pedro, el pez. He aquí, te dices, ese cielo de Mingote que es el veraneo en el Norte. Y también hay menos bicicletas, pues en el Norte no existe el mandril (ciclista de acera) rechazado por la Naturaleza, que le ofrece pendientes con porcentajes del 15 y el 20, con las que no se puede lucir. En el Norte hay ciclistas, oficio tan noble como el de estanquero o impresor, gente que va por su sitio, que es la carretera, dando pedales como si estuvieran en los Juegos de Río, pero sin los responsos de Paloma del Río, la Gertrude Stein del olimpismo de Estado en Tve. Y no es que estando en el Norte no se acuerde uno del Sur. De hecho, la otra tarde, yendo a los toros (y digo toros porque eran quintos santacolomeños de la Quinta) a Gijón, viendo los carteles de Centru urbanu (obra, me dicen, de una consejera- filósofa que se comió los apuntes de Gustavo Bueno) no dejaba de pensar en lo gracioso que sería que en Sevilla se decidieran a escribir como se habla en las señales de tráfico. L EFE La cucaña de la senyera Hasta hace dos años, eran patos vivos los trofeos que colgaban de los extremo de las cucañas que, cada 15 de agosto, se tendían sobre las aguas de Sagunto (Valencia) Ahora, quienes consigan caminar por el palo untado de grasa o jabón se llevarán un premio de goma o, como el caso del joven de la imagen, una senyera APUNTES DE ESTÍO Como Jacques Cousteau ALBERTO RODRÍGUEZ DIRECTOR DE CINE E ste año las vacaciones están a caballo entre el final de la posproducción de la película El hombre de las mil caras sobre Francisco Paesa, que se estrena el próximo mes de septiembre) y la promoción de la misma. Pero pasaremos unos días en Almería Hace unos cuantos años que no voy por allí y me apetece regresar a esas playas de aguas cristalinas en las que meter la cabeza con unas simples gafas es como entrar en un documental de Jacques Cousteau. Nos gusta mucho hacer excursiones y aquí te puedes permitir el lujo de pasar cada día en una playa distinta, si quieres. Toda la zona del Parque Natural del Cabo de Gata es fantástica y no está excesivamente masificada. Un buen libro, agua, una sombrilla y las gafas de bucear son casi todo lo que se necesita para pasar un gran día de playa. Más tarde haremos un viaje al oeste de Andalucía y pasaremos unos días en Huelva. Allí están las playas en las que pasaba los veranos cuando era niño y me traen muchos recuerdos. Hay una playa inmensa entre Mazagón y Matalascañas con múltiples accesos, de los que me sé unos cuantos que poca gente conoce, que te permiten bajar a una zona en la que es posible no ver a nadie a varios kilómetros. Qué buen sitio para disfrutar del mar y de las olas con toda tranquilidad. Del Mediterráneo al Atlántico, esas serán mis vacaciones. Serán sólo quince días pero espero disfrutarlos con intensidad y hacer sobre todo lo que se debe en estos casos, es decir, absolutamente nada. MAÑANA, María Pagés Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Galardón, m. Terrón de azúcar (también vale una sardina fresca) muy apreciado en las profesiones liberales.