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54 ABCdelDEPORTE Eurocopa Portugal, campeona LUNES, 11 DE JULIO DE 2016 abc. es deportes ABC Llanto por la lesión y por el título soñado Cristiano se rompió en una entrada de Payet. Y después mandó, cojo, desde la banda TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN Era el partido de su vida. Lo manifestó su amigo Pepe. Después de ganar tres Champions, tras perder en 2004 la Eurocopa en su país, Cristiano abordaba esta final como el gran reto de su carrera. Conquistar un título con Portugal. Celebrar el trofeo más importante del continente para sus compatriotas. Y lo consiguió de la manera más insospechada. Roto. Jugó otro partido lesionado. Su llanto y su alegría al recoger la copa El siete se tiró otra vez Cristiano de manos de Villar, abra- Pedía a Dios una en el césped. Nuevo pazado a Pepe y a Fernan- oportunidad desde rón del encuentro. Pidió do Santos, era el espejo el cambio. Quaresma ca 2004 porque lo de doce años de lucha lentó. Pero en la banda merecíamos. hasta alcanzar la meta. los médicos frenaron la Hemos hecho Ronaldo es el culpable sustitución. Intentaron historia, es algo de que su selección haya el milagro. Le vendaron tocado la gloria. Lo ha con fuerza para ver si meinolvidable sido siempre en las buejoraba. Regresó al césped. nas actuaciones de la roEn el minuto 23 dijo jiverde en los últimos años. Y en la no- basta. Yació en la hierba por tercera che soñada volvió a llorar. Al princi- vez. Lloró. El relevo era inevitable. Crispio, por su lesión. Al final, por tocar el tiano fue trasladado en una camilla cielo. Ya rodaron sus lágrimas en Lis- moderna, de color naranja. Todo el esboa, en 2004, cuando Grecia les ven- tadio, franceses y portugueses, aplaució a domicilio. Ayer, el mejor futbo- dieron a la estrella. Los dos selecciolista de la historia lusa lloró muchas nadores, Fernando Santos y Didier veces. Al final, de alegría. Deschamps, acudieron a darle ánimos. Su primer llanto fue triste. Una entrada de Payet le dejó noqueado a los diez minutos del encuentro que soñaba con enmarcar en la historia de su país. Y al final de la prórroga lloró por tercera vez. Eder remató la Eurocopa soñada. Ochenta minutos antes, el siete se había quedado tirado en el suelo tras ese choque con el atacante francés. Clattenburg no señaló falta. Payet había golpeado la rodilla izquierda de Ronaldo. El árbitro tuvo que detener el encuentro para que los médicos atendieran al capitán de Portugal. Volvió al campo dos minutos después. Cojeaba. No podía correr. No saltó en un balón aéreo y salió trasquilado. Cristiano se lamenta en la camilla mientras Deschamps se interesa por él No los vio. Sus manos tapaban los ojos, llorosos por perderse el resto de la final. Su baja conmocionó al público, a los futbolistas e incluso a Clattenburg. Ver salir a Ronaldo tumbado, un jugador que casi nunca se lesiona, dejó anes- tesiados a todos. Pensaban en la desagradable posibilidad de que les sucediera lo mismo en el día más esperado de tu carrera. Los franceses dejaron de mandar en el campo. Quaresma entró en lugar de su amigo y la final continuó aletargada. Todo el NADAR ENTRE TIBURONES BLANCOS POR DAVID GISTAU Recordad a Cristiano a plaga de polillas fue un augurio bíblico: a Portugal se le iban a morir los primogénitos. Cristiano Ronaldo tiene tal capacidad de atraer sobre sí toda la carga argumental de un partido que la final, de alguna forma, terminó en el minuto 24. Cuando él rompió a llorar como sólo puede hacerlo un hombre que va a dejarse algo pendiente con su destino y el fútbol se quedó conmocionado al verlo en una camilla, como si fuera un mortal. Como si Payet, secundando una consigna intimidatoria de pegar duro desde el principio a los portugueses y clavar tacos con pisotones, hubiera tocado la única zona de la piel de CR 7 que no se mojó en la laguna Estigia. L Todo se congeló mientras Cristiano era transportado. A Francia se le enfrió el arreón inicial, como si se sintiera culpable o estuviera impresionada por la propia devastación causada. Pasara lo que pasara, había manchado su final. Payet, uno de los descubrimientos más prometedores al comienzo de la competición, parecía sepultado por el estigma que iba a quedarle ¡lesionar a la estrella universal del adversario al comienzo de una final! eso es ser Zola Budd en la caída de Mary Decker se diluyó y al poco salió por la puerta falsa de un cambio prematuro. El partido, mientras se buscaba un sentido, se volvió rocoso e igualado, sólo desbaratado a veces por las incursiones de Sissoko. Portugal tenía un motivo para conjurarse, para masticar un agravio. Pero la ausencia de CR lo hacía como de fogueo pese a la decisión de luchar en lugar de resignarse al fatalismo. En cada ataque mal resuelto por Portugal, la pelota parecía lamentarse: A mí me habían prometido que me definiría Cristiano Ronaldo Después de que Gignac se perdiera el gol de su vida, Eder, ya en la prórroga, marcó el de la suya. Fue la cúspide de una increíble hazaña portuguesa de supervivencia ¿qué era la saudade? contra el martilleo francés y el golpe psicológico de la lesión de CR. Dejó petrificado Saint Denis. A esa hora, las polillas se habían electrocutado todas contra la luz de la copa. Cristiano reía.