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40 SOCIEDAD LUNES, 11 DE JULIO DE 2016 abc. es conocer ABC Estudio pionero Científicos se lanzan a la búsqueda de vida más allá de la muerte Un grupo de investigadores descubre genes asociados al desarrollo embrionario que se activan incluso cuatro días después del fallecimiento JOSEFINA G. STEGMANN MADRID i hay vida después de la muerte es una pregunta o reflexión que no ha estado reservada únicamente al terreno religioso. Filósofos, escritores y cualquier mortal se han planteado este interrogante tan simbólico, y no por ello, exento de cientificidad. De hecho, los investigadores también han indagado en esa idea que persigue a la humanidad desde que tenemos conciencia. Los últimos hallazgos sobre la materia apuntan a que hay algo de luz al final del túnel. Un equipo de la Universidad de Washington halló un grupo de genes que continúan vivos activos después de la muerte. Partieron, sin embargo, de una hipótesis menos trascendental: poner a prueba una herramienta que habían diseñado para medir la actividad genética. El equipo de investigación, liderado por el microbiólogo Peter Noble, analizó más de mil genes en tejidos de peces cebra y ratones y descubrieron que algunos de ellos vivían incluso hasta cuatro días después del deceso en el caso de los peces y dos días en el caso de los roedores. Lo más interesante del estudio, publicado en la revista científica Science es que algunos genes viven más tiempo y algunos llegaban incluso a aumentar la actividad después de la muerte. Es el caso de los genes asociados al desarrollo embrionario. Estos, hasta lo que se sabía hasta el momento, dejan de funcionar cuando cumplen su tarea es decir, en el nacimiento. Así, permiten que las células empiecen a diferenciarse y constituyan todas las partes que componen nuestro organismo. Una de las explicaciones a su actividad post mortem es que la condición celular de una persona recientemente fallecida es similar a la de un embrión. Sin embargo, no se descartan otras implicaciones de estos genes que explican por qué siguen vivos al producirse el deceso: Este equipo podría haber descubierto, aunque es una especulación, que estos genes tienen otra funcionalidad. Si estaban dedicados a la diferenciación celular, puede que S en otro momento, en este caso al producirse la muerte, se activen por darse una situación de fuerte estrés, como es la muerte, a modo de salvavidas, ralentizando la pérdida de funcionalidad total del organismo señala Nicolás Jouve, catedrático emérito de Genética de la Universidad de Alcalá y miembro del Comité de Bioética de España. Los genes soldado Esta función de defensa responde, señala Jouve, a una reacción natural del cuerpo cuando hay una invasión o presencia de un elemento extraño en el organismo. En este caso, el cuerpo se defiende ante la muerte. Tenemos un sistema inmunológico de defensas que actúa incluso cuando se produce el fallecimiento. Es posible que la pérdida de funciones que se va desencadenando en el cuerpo haga que se disparen genes como una especie de mecanismo de salvación celular. Es una defensa natural que actúa, por ejemplo, cuando recibimos una radiación ultravioleta o de rayos X e intentan evitar el daño a nuestro ADN Si bien este estudio es raro como señala a Science el farmacólogo molecular Ashim Malhotra de la Universidad Pacífico de Oregon (en Estados Unidos) la realidad es que no solo ya había constancia de actividad genética después de la muerte en unos pocos genes, sino que se da por hecho que el organismo no se apaga de forma inmediata al morir. Como explica Jouve, los seres vivos no somos máquinas. Hay órganos que se paran antes y otros después, pero en ningún caso se trata de un proceso automático. En cuanto cesa la actividad neuronal, que es lo que se admite como mejor criterio para dictaminar la muerte, hay células que siguen funcionando durante un tiempo y con algo de actividad, casi como si fuera por inercia Los investigadores descubrieron que hay genes asociados al desarrollo del cáncer que siguen activos. Según Noble, esto podría explicar por qué las personas trasplantadas tiene riesgo de desarrollo de tumores malignos. Por su parte, el director de la Organización Nacional de Trasplantes ONT, Rafael Matesanz, señala que es un trabajo interesante, pero que de momento no se puede extrapolar al fenó-