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ABC VIERNES, 24 DE JUNIO DE 2016 abc. es estilo GENTESTILO TV 107 SHARE O NO SHARE El público se cansa de los políticos en la segunda campaña electoral Los audímetros reflejan la saturación, con la Eurocopa como gran rival en televisión F. MARÍN MADRID BEATRIZ MANJÓN CATARSIS EQUINA Vis a vis muere en plenitud, con un final abierto que no convence a los fans La clase política pierde peso en televisión. Agotados por la sucesión de citas electorales, explotados por las cadenas, hartos quizá de sí mismos, nuestros próceres ya no tienen el mismo tirón de hace unos meses. Han pasado de protagonistas a actores secundarios, sobre todo cuando el héroe es el fútbol. Ahora son el amigo del guapo, el que muere y, con suerte, provoca alguna lágrima entre el público. Todavía son importantes, sobre todo cuando no caen en la sobreexposición, pero la devaluación es evidente. Puede que el mejor ejemplo sea el partido de vuelta, así se llamó de forma oficial, en el estadio de Salvados en La Sexta, entre Albert Rivera y Pablo Iglesias. En octubre del año pasado, ambos arrasaron en su charla de taberna con el 25,2 de cuota y 5.214.000 espectadores. Siete meses y medio después, el reencuentro en casa de Jordi Évole volvió a atraer a la audiencia, pero las cifras ya no eran comparables: 18,2 %3.237.000 seguidores, ocho puntos y dos millones menos. No es el único caso, ni el desgaste un fenómeno generalizado en la pequeña pantalla. Mientras el fútbol sigue hinchando su burbuja, con las series de mayor éxito ajenas a la fragmentación de la audiencia, en cuanto un político abusa de los platós empieza a tirarle la cuota de pantalla de la sisa. La visita de Mariano Rajoy a Trancas y Barrancas es otro caso paradigmático. El pasado miércoles fue la cuarta opción del público, pese a la expectación creada por el debut del presidente en El hormiguero Incluso su lugarteniente Soraya cosechó mayor éxito el año pasado, con 3,1 millones y el 16,5 de cuota. En esta secuela de campaña, Rajoy tuvo que conformarse con 2,2 millones y el 14,1 Y H Rajoy en El hormiguero Pedro Sánchez con Griso 2,2 millones (14,1 El presidente debutó ante Pablo Motos sin acercarse siquiera al registro de Sáenz de Santamaría (3,1 millones y 16,5 1,2 millones (7,4 La presentadora convivió con tres candidatos, con escaso éxito. La cita con el líder del PSOE fue la más insípida Rivera en Salvados Iglesias con AR y los niños 3,2 millones (18,2 El partido de vuelta entre Albert y Pablo Iglesias tuvo buena audiencia, pero lejos de la ida: 5,2 millones y 25,2 2,2 millones. (12,1 Lo cuatro candidatos tuvieron una audiencia muy pareja, y discreta, con los pequeños entrevistadores y Ana Rosa no fue un mal resultado, si se compara con los de Sánchez (1,8 millones) y Rivera (1,7) En este caso, el mejor parado fue otro invitado sorpresa, Íñigo Errejón, que jugó la baza de la novedad y subió la cota a 2,4 millones. Todos ellos, en cualquier caso, quedaban retratados frente a la última campaña, en la que solo Sánchez no alcanzó los tres millones. A los programas de nuevo cuño tampoco les ha ido mucho mejor, aunque tienen la ventaja de que con ellos es imposible recurrir al odioso oficio de comparar. Quiero gobernar con los minientrevistadores tutelados por Ana Rosa en Telecinco, propició las mejores poses ¿quién puede odiar a un niño? pero la audiencia los trató con casi idéntica indiferencia entre 2 y 2,2 millones y del 11,2 al 12,2 de cuota. Los Dos días y una noche que pasó Susanna Griso con tres de ellos en Antena 3 Rajoy dio plantón no llegaron nunca a los dos millones e incluso Pedro se quedó en 1,2. ay imitadores antecedentes a los originales, observó Karl Kraus. Cuando dos tienen una idea, no pertenece al primero que la tuvo, sino al que la tiene mejor Nació Vis a vis a la sombra de Orange is the new black con idéntico punto de partida (una ingenua rubia encarcelada, víctima del engaño de su pareja) pero muere, en plenitud de tramas, superando a la americana en suspense, ritmo y fotografía. Llegó como un producto casi subversivo ¡una serie española sin bar! y ha continuado por la senda del atrevimiento (torturas, violaciones, lesbianismo y lenguaje sin remilgos) aunque cierre con un guiño al final tradicional: una boda. Pero aquí no es solo un funeral de uñas. Una clausura con más violencia de la acostumbrada, desafiante con la pacatería que se escuda en la audiencia (14 de cuota media, más que la de Motos en junio) por más que quede la moraleja de que las chicas buenas serán siempre buenas chicas. Deja el abierto remate insatisfechos a los seguidores hay petición de Change, que es la institucionalización de la pataleta, exigiendo tercera temporada pero, como poco, habrá gustado a los animalistas. Salvad al caballo le piden a Macarena, que en su forzada catarsis equina no abraza llorosa al animal, como Nietzsche. Solo muere quien es olvidado y yo creo que a mí me van a recordar confiesa una Najwa Nimri soberbia, que merecía luctuosa coronación más que esa alucinógena salvación a medias, que sirve para conciliar al sátiro Sandoval con el espectador. Retumbe la marcha Radetzky en honor a Zulema y desterrémonos, como Unamuno, a la memoria. e X J F T Z T M I I M Z T M I N T H J T M I 520 0 7) 1 8 m QPRU V Yd UVQ RFd a QOVPUQ lUb dY Q zE E B