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56 CULTURA VIERNES, 24 DE JUNIO DE 2016 abc. es cultura ABC El Centro de Arte Pompidou acoge una exposición sobre el nacimiento y la expansión del movimiento contracultural La rebelión beat late en París JUAN PEDRO QUIÑONERO PARÍS l Centro Pompidou consagra una gran y pedagógica retrospectiva a la Generación Beat, uno de los movimientos culturales más importantes de la segunda mitad del siglo XX, cuyas semillas contribuyeron a cambiar la poesía, la novela, el arte, la música popular, la fotografía, el cine, incluso el arte de vivir no solo norteamericanos. Antes de ser un escándalo subversivo el nombre mismo de la generación estuvo sujeto a varias tormentas de polémicas exégesis, desde que John Clellon publicó en 1952, en el New York Times Magazine su legendario artículo Esta es la Generation Beat Beat Redoble latido golpear tocar sacudir batir pero también utilizado como cansado o abatido beat down Muy pronto, dos de los patriarcas de la generación, Jack Kerouac y Allen Ginsberg, decidieron recentrar el nombre, insistiendo en que el beat generacional venía de beatitud Beatitud laica, próxima al budismo zen. La matriz original de la Generación se forjó en 1944, en Nueva York, en la Columbia University, donde se cruzaron William Burroughs, Allen Ginsberg y Jack Kerouac. De la Columbia, la semilla verbal se extendió muy pronto por el Village neoyorquino, para propagarse como la pólvora, durante más de dos décadas, por California (San Francisco) París y Túnez. Todavía en Nueva York, el jovencísimo Bob Dylan participó en las acciones poéticas del grupo. En el Village neoyorquino se produce el encuentro no menos capital del fotógrafo Robert Frank con Kerouac. Desde las librerías de San Francisco, los aullidos poé- E ABC Bob Dylan y Allen Ginsberg Cantante y poeta visitaron la tumba de Jack Kerouac (a la derecha) Arriba, la máquina con la que escribió On the road ticos de Ginsberg tuvieron un eco planetario, con la incorporación de nuevos colegas a la aventura generacional (Ferlinguetti, Corso, etcétera) En el París de finales de los 50 y primeros de los 60, en los hoteluchos próximos a la plaza de Saint- Michel (canonizados por las fotografías y recuerdos de Harold Champan) Burroughs y Brion Gysin inventaron nuevas técnicas narrativas y artísticas, antes de continuar su peregrinaje celeste en un Túnez de leyenda. Con cierta precisión pedagógica y algunos huecos, la gran retrospectiva del Centro Pompidou permite reconstruir todos los grandes jalones de aquella formidable aventura subversiva un largo rosario de aldabonazos culturales que contribuyeron a cambiar el rumbo de todas las disciplinas artísticas. Howl (Aullido, 1956) el legendario poema de Ginsberg, fue una encrucijada en la historia de la poesía norteamericana. Su influencia poética, cí- vica, social, cultural, incluso sexual, se propagó como un incendio por Europa y las Américas. On the road (En el camino, 1957) la novela iniciática de Kerouac, se convirtió muy pronto en una suerte de guía espiritual para varias generaciones de escritores. The Americans (Los americanos, 1958) el foto- libro de Robert Frank, descubrió unos EE. UU. sencillamente invisibles, abriendo rutas y caminos tan bellos como proscritos por el orden visual de su época. Naked Lunch (El almuerzo desnudo, 1959) la mítica novela de William S. Burroughs, consumó un aldabonazo purificador contra los decrépitos órdenes novelescos vigentes, roturando experiencias vírgenes. Hubo muchas otras obras y personalidades, dentro, fuera y al margen de la generación. Bob Dylan o Janis Joplin tuvieron otros padres y muchos otros herederos. Los hermanos Mekas y John Cassavettes quizá no fueron beat pero su obra cinematográfica participa en la estética, como una película mítica, Vanishing Point de Richard C. Sarafian. Los artistas pop que vinieron poco más tarde siempre fueron gente más civilizada pero muchos de ellos sufrieron la influencia del cut- up concebido por la pareja Burroughs- Gysin. La guerra del Vietnam la contestación radical de la guerra del Vietnam, para ser más exactos la liberación sexual, las drogas, el mestizaje cultural, el viaje iniciático a Oriente, el redescubrimiento del budismo zen, entre otros procesos históricos, dieron a la Generación Beat su definitiva dimensión cultural y universal. Las artes y las letras que vinieron se enriquecieron profundamente con aquella herencia seminal.