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14 OPINIÓN POSTALES VIERNES, 24 DE JUNIO DE 2016 abc. es opinion ABC JOSÉ MARÍA CARRASCAL A los cuatro vientos Crece el voto por correo LA RESACA Cualquiera que sea el desenlace, sus consecuencias no serán tan nefastas como pronostican los agoreros Millón y medio de españoles ya han votado El voto por correo se ha disparado en estas elecciones generales, las segundas de la democracia que se celebran en verano. Las vacaciones han hecho que un millón y medio de españoles hayan ejercido ya su derecho al sufragio, especialmente en las grandes ciudades y en zonas del interior del país, donde se producen más desplazamientos en esta época del año. Por el contrario, con la excepción de Barcelona, en la costa el crecimiento ha sido mucho menor, e incluso en las Islas Baleares ha descendido. El crecimiento del voto por correo es un síntoma de que la previsible caída de la participación que anticipaban los expertos se va a amortiguar bastante. Maternidad de un hospital E SCRIBO esta postal cuando aún se vota en el Reino Unido, por lo que todo pronóstico es suicida en una votación tan apretada como esta. Me atrevo, sin embargo, a hacer un anuncio no menos arriesgado: que cualquiera que sea el desenlace, sus consecuencias no serán tan nefastas como pronostican los agoreros, en especial los que describen el Brexit como una hecatombe. A corto plazo, sí, el batacazo, sobre todo de las bolsas, será mayúsculo y el pesimismo se extenderá tanto por las cancillerías como por la opinión pública europeísta, mientras que los antieuropeos, que los hay de todos los colores, lo celebrarán como un triunfo. Los daños, sobre todo materiales, también serán grandes, sobre todo para los británicos, cuyo comercio con el continente se verá seriamente afectado, mientras que la City londinense tendrá dificultades para seguir siendo el segundo centro financiero mundial, tras Nueva York. Por no hablar de los cientos de miles de ingleses que, ya como jubilados, ya como funcionarios comunitarios, viven en el resto de los países europeos, al convertirse en extranjeros. Pero todo eso podrá reencajarse de una forma u otra, como ya han hecho algunos de ellos adoptando la nacionalidad del país donde residen. Más serio es el golpe psicológico, moral: será la primera vez que un país, y no uno cualquiera, sino de los más importantes, decide abandonar la Comunidad Europea, tenida como uno de los mayores oasis, si no el mayor, de paz, bienestar y prosperidad del planeta. Que alguien quiera dejarla advierte de que no es oro todo lo que reluce en ella, que algo va mal. Lo que abre la puerta a otros miembros para que, por una razón u otra, la abandonen. Lo que sería el principio de su fin. Pero a la larga no sería tan dramático. El Reino Unido tendría que negociar con la Unión Europea un tratado comercial, como ya lo tiene con Noruega y Canadá, que tampoco le diferenciaría mucho de su situación actual. Los ingleses no están en el euro y en su última negociación con Bruselas ya han conseguido lo que más les interesa: que los nuevos pasos hacia la integración no se aplicarán a su país. Quiere ello decir que, si se quedan, seguirán siendo lo que son, incluso acentuado: un cuerpo extraño que dificulta la plena unión. Casi mejor una Comunidad Europea más pequeña, pero más unida, más cohesionada, camino de los Estados Unidos de Europa como estación final. Pues hasta ahora Londres no ha hecho más que poner palos en las ruedas. Naturalmente, habrá que esperar a ver lo que dicen los británicos. Imagino la batalla de millones de ellos, el corazón pidiéndoles mantener su identidad sin mezclarse con esos liosos continentals, y la cabeza advirtiéndoles de que, en tiempos de globalización, lo aconsejable es mantenerse dentro de un gran bloque. Como el sentido común se cuenta entre sus virtudes, sospecho que es lo que decidirán. Pero con el nacionalismo por medio, nada es seguro. Sólo que habrá vida tras el 23- J. BLANCA CASTILLO Al oído Invierno demográfico EL PSOE QUIERE LLENAR SEVILLA El PSOE está echando el resto para cubrir el reto que se ha marcado: llenar esta noche las 2.000 sillas que va a desplegar en el Muelle de las Delicias junto al Guadalquivir, donde Sánchez y Díaz cierran la campaña electoral. Es noche de San Juan y el resto de provincias andaluzas tienen actos propios, por lo cual la organización provincial va a tener que hacer un esfuerzo suplementario para convencer a militantes y simpatizantes. 2015: más defunciones que nacimientos La disminución de la población en España volvió a acentuarse el año pasado, cuando, por primera vez desde que hay datos anuales, registró un crecimiento vegetativo negativo: murieron 2.753 personas más de las que nacieron. Es el balance provisional del Movimiento de la Población publicado ayer por el INE. El año pasado nacieron en España 419.109 personas frente a las 422.276 que murieron. Descontando a los nacidos y difuntos no residentes en el país, queda un saldo negativo de 2.753 personas, una cifra que plantea un grave problema para el futuro de la sociedad y que requiere de la reflexión de todos. CARTAS AL DIRECTOR El presidente de los moderados En vísperas de estas elecciones, quería ponderar la figura de Mariano Rajoy. En unos años tan duros como los que hemos vivido, cuesta imaginar qué hubiera sido de España si llegan a estar los socialistas que estaban antes, si llegamos a carecer del aplomo, la prudencia, la experiencia, el liderazgo y la moderación de nuestro presidente. Quizá Rajoy no sea perfecto la política no es el reino de la perfección pero la comparación de trayectorias y caracteres con el resto de candidatos resulta, me temo, muy lesiva para los demás. No Las múltiples caras de los partidos populistas Nunca la contradicción y la hipocresía han tomado forma de manera más clara e inquietante que la encarnada en Podemos y partidos adyacentes. La metástasis que avanza en el cuerpo de España, tras haber inoculado el virus letal la extrema izquierda, les está obligando a adoptar la más diversas máscaras para esconder su verdad tan destructiva. El grave problema es que, una vez que se acepten sus planteamientos, no caben ni la vuelta atrás ni el arrepentimiento sin haber pasado por lo más duro de la enfermedad, y con daños irreversibles. Si alguien duda de esta afirmación, solo tiene que observar la situación de la querida Venezuela para confirmarlo. Por cierto, país, entre otros, del que ahora no quieren hablar los podemitas. Confiemos en que, antes de depositar nuestro voto, dejemos a un lado los cantos de sirena de los demagogos. JESÚS SANCHIDRIÁN MADRID