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8 ENFOQUE VIERNES, 24 DE JUNIO DE 2016 abc. es ABC El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, estrecha la mano de Rodrigo Londoño Echeverri, Timochenko líder de las FARC, tras la firma de un acuerdo de paz en el que Raúl Castro (en segundo plano) actuó como anfitrión AFP Firma del acuerdo para el desarme de las FARC La paz de Santos Es el principio de un final, esperado desde hace medio siglo, del que de momento solo existe una hoja de ruta. Las campanas de la catedral primada de Bogotá y de las principales iglesias de Colombia se echaron ayer al vuelo para celebrar el acuerdo de alto el fuego bilateral y definitivo suscrito en La Habana entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC. Fuimos adversarios, pero en adelante tendremos que ser fuerzas aliadas por el bien de Colombia dijo Rodrigo Londoño Echeverri, Timochenko tras firmar la paz con Juan Manuel Santos. De terrorista a arrepentido, Londoño tendrá ahora que pastorear a su banda de asesinos. Seis meses es el plazo acordado para que los guerrilleros entreguen sus armas y comiencen un proceso de integración social que comenzará en unas denominadas zonas transitorias donde realizarán diversas tareas de capacitación Muchos de ellos no han conocido otro oficio que el del crimen organizado. La arriesgada apuesta de Santos, empeñado en terminar con una banda que desde su nacimiento en 1964 ha asesinado a 200.000 personas, sin contar a miles de desaparecidos y millones de desplazados, se salda con un éxito que ayer reconocieron la ONU y la OEA, cuyo consejo permanente se puso en pie para aplaudir el acuerdo de La Habana. Queda esperar. Seis meses, casi nada, después de medio siglo de tormento. INTERNACIONAL Nicolás Maduro saluda a Victoria Sandino, de la delegación de la guerrilla colombiana, ayer en La Habana EFE