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36 INTERNACIONAL DOMINGO, 12 DE JUNIO DE 2016 abc. es internacional ABC Sir John Elliott BREXIT su país, decir que estamos mejor juntos cuando se trata de la UE. Como observador foráneo en Gran Bretaña, me ha decepcionado el tono nacionalista cerrado que ha tomado la campaña del Brexit. ¿Se reduce todo en el fondo a un gran debate sentimental o hay razones digamos que tangibles encima de la mesa? Hay argumentos en pro y en contra de las ventajas para la economía de Gran Bretaña de permanecer en la UE, si bien los partidarios de la permanencia parecen estar ganando este aspecto del debate. Al final es muy posible que el argumento económico sea decisivo. Ahora bien, los partidarios del Brexit tienen dos argumentos de cierta sustancia. ¿Cuáles? El primero es que la UE actualmente no funciona muy bien. Hay un exceso de burocracia, demasiadas intervenciones innecesarias de Bruselas en asuntos internos, y una percepción, bastante justificada, de que está controlada por las élites que la utilizan para promover sus propios intereses, excluyendo en gran parte al pueblo europeo y la participación popular. El otro argumento, estrechamente relacionado con el primero, es que la UE nos ha privado, e irá privándonos cada día más, de nuestra soberanía nacional y de nuestra capacidad de arreglar nuestras propias vidas. En mi opinión, este argumento es en gran parte sentimental, pero tiene gran fuerza entre muchos de mis compatriotas. Yace en el sentido de nuestra identidad como una isla- nación separada del continente por el mar, que ha forjado su propio destino histórico durante el curso de los siglos. En el fondo se trata de una nostalgia de una Inglaterra que ya no existe, la Inglaterra de 1800 o de 1940, cuando luchamos más o menos a solas contra un Napoleón o Hitler y salimos victoriosos. Entiendo la fuerza de este argumento, pero no lo comparto. La época de la soberanía nacional ya ha pasado, y en el mundo de hoy, tan interconectado, ningún país es una isla que pertenece sólo a sí misma. Si no vota un gran número de laboristas o lo hacen en contra, ganará el Brexit E l más respetado de los hispanistas ingleses advierte que en un momento de resurgir del nacionalismo, la salida enviaría un mensaje a favor del egoísmo localista. Sir John Elliott, que precisamente el día del referéndum cumplirá 86 años, está reconocido como el mayor hispanista inglés vivo. Ganador del Príncipe de Asturias en 1996, Elliott es un hombre de trato encantador, que disecciona la consulta con su celebrada claridad expositiva. La campaña se ha puesto cada vez más reñida. Desde su profundo conocimiento de la realidad británica, ¿quién cree que ganará? Hay muchos más individuos en favor del Brexit de lo que yo esperaba al principio de la campaña, y en este momento no estoy nada seguro de la victoria de la permanencia. En parte es una cuestión generacional. Creo que hay una mayoría abrumadora de jóvenes en favor de la permanencia, pero quedan muchos sin registrar, y existen dudas sobre si los registrados estarán dispuestos a ir a las urnas el día 23 por tener otros intereses más apremiantes. En cambio, los mayores y los jubilados, muchos de ellos preocupados por la cuestión de la inmigración, sin duda votarán en gran número. Esa misma preocupación sobre la inmigración se ve entre muchos de los votantes tradicionales del Partido Laborista, y su jefe actual, Jeremy Corbyn, aunque partidario de la permanencia, no ha sido capaz de mostrar gran entusiasmo a favor de la Unión Europea. Si no participa un gran número de laboristas, o si votan en contra, ganará el Brexit. ¿Por qué opción se decanta usted y qué le ha pesado más a la hora de tomar su decisión? Personalmente soy partidario de la permanencia. Por razones profesionales y personales siempre me he identificado con Europa, y creo que la invención de la Comunidad Europea ha contribuido en gran manera a la paz y la relativa estabilidad política del continente durante las décadas que I. GIL han seguido a la Segunda Guerra Mundial. La salida de Gran Bretaña de la UE representaría, en mi opinión, la pérdida de una voz que, aunque muchas veces irritante para sus colegas continentales, ha aportado una dosis de sentido común a sus deliberaciones, además de una larga experiencia del manejo de grandes problemas a escala global. Igualmente pienso que en una época caracterizada por el resurgimiento del nacionalismo, nuestra salida enviaría una señal que cada país vive solamente para sí mismo, sin ninguna obligación de pensar en los otros. Por cierto, hay una cierta ironía en oír a la primera ministra de Escocia, campeona de la independencia de