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ABC SÁBADO, 11 DE JUNIO DE 2016 abc. es cultura CULTURA 49 -Es una motivación muy romántica, sobre todo para un autor como usted. -Sí, lo entiendo, pero el poder que siempre ha tenido, el dinero, empieza a tener menos efecto en él. Y, de hecho, llega a creer en la criogenia, cree que, dentro de unos años, Artis y él volverán a tener conciencia y podrán retomar sus vidas durante, quizás, cien años o más. -O para siempre. -Sí, o para siempre. Eso es lo que la gente que está interesada en la criogenia cree. Él es un hombre de riesgo, así es como ha conseguido todo su dinero. -Toda su vida ha sido un riesgo. -Y este es el último riesgo: entregar su vida, en parte a la mujer que quiere, pero también en parte a la ciencia, en la que empieza a creer. -Escribir una novela tiene algo en común con la criogenia, porque un libro preserva la esencia de su autor. -Los personajes no tienen una vida real, pero al final de la novela viven realmente en la mente del escritor y, quizás, en la del lector. Y, al final, si la novela sobrevive, los personajes continúan con sus vidas, como usted sugiere. -Bueno, yo me refería más a la pervivencia del propio autor. -Pero es mi vida, y puede suceder que usted termine una de mis novelas y, al día siguiente, lea en un periódico que he muerto en Nueva York en un accidente de taxi, así que... Pero usted tiene cartas de amigos, e- mails de amigos, y es lo mismo, hay un rastro de su vida cuando mueren. -Así que usted cree más en la supervivencia de los personajes que en la del escritor. -Creo que la supervivencia de los personajes le da una vida más larga a la novela. Está claro que hay escritores muy famosos cuyos libros permanecerán y volverán a publicarse, pero esas obras tienen que leerse, se tienen que vender. ¿Usted escribe para ser recordado? -No me importa. Si mis libros pasan a ser invisibles cuando muera... realmente es lo que espero que suceda, porque es algo que le ha pasado a todo tipo de escritores todo el tiempo. -Incluso a los buenos escritores. -Sí, a muy buenos escritores. -El lenguaje es fundamental en su obra. -El lenguaje es lo primero. Soy un escritor que depende del lenguaje, que trata de crear algo que el lector encuentre convincente, así de simple. No comparo el lenguaje con los personajes, forman parte de lo mismo. Por supuesto, en muchas novelas hay diálogos, pero el diálogo pertenece al personaje más que al escritor. La narrativa, la prosa, no se desarrolla a partir de los personajes, sino del escritor y de la situación. -Creció en el Bronx, era el mayor de los tres hijos de un matrimonio de inmigrantes italianos. -Sí, tenía una hermana y un hermano, y yo era el mayor. -Y, viniendo de donde venía, ¿alguna vez llegó a pensar, a imaginar siquiera, que llegaría a publicar una novela? -No, me llevó mucho tiempo entenderlo. Tardé mucho tiempo en escribir mi primera novela, y lo hice lentamente. Americana en 1971. Del Bronx al olimpo literario Lugar y fecha de nacimiento Don DeLillo nació el 20 de noviembre de 1936 en el barrio del Bronx, en Nueva York. Sus padres eran inmigrantes italianos. Primeros pasos y referentes Entre sus referentes menciona a Hemingway y Faulkner, a quienes leía en la Universidad de Fordham. Una carrera brillante Publicó su primera novela Americana en 1971. Comenzó entonces una carrera fulgurante que culminó en Submundo (1997) su obra maestra. Su obra, en el cine David Cronenberg adaptó en 2012 a la gran pantalla Cosmópolis uno de sus libros más celebrados. Cero K Con Cero K Don DeLillo regresa a la novela tras seis años de silencio. En ella despliega una voz tan potente como la que encontró en Submundo para narrar una historia en la que medita sobre la muerte, celebrando la vida. La criogenia es, en el fondo, la excusa que el estadounidense se ha buscado para reflexionar sobre la fragilidad de la existencia, manifestada al extremo en unos personajes que, más que nunca, hablan nuestro lenguaje. El futuro de la novela La novela tiene una forma tan estándar, tan tradicional, tan clásica, que si se cambia demasiado colapsará, dejará de funcionar y habrá que buscar otro nombre La ficción y el lenguaje Soy un escritor que depende del lenguaje, que trata de crear algo que el lector encuentre convincente. Escribir ficción me ayuda a entender el mundo que me rodea -Exacto, Americana Tardé cuatro años en escribirla. Encontré un editor, de forma muy afortunada, y ese fue el inicio de mi buena suerte. Y sigo teniendo buena suerte. Escribí muy rápido en los setenta, muchos libros, y después crecí, me convertí en un escritor más maduro y empecé a escribir más lentamente, y pensando más. ¿Cree que es un escritor con suerte? -Sí, así es. Tengo suerte de estar sentado aquí esta tarde, bebiendo agua y viendo libros en la pared ríe -Imagino que sus padres se pasarían la vida tratando de entender EE. UU. -Eran muy jóvenes cuando llegaron. Hablaban inglés con poco acento y encontraron lo que iban buscando, probablemente una vida mejor y una buena vida para sus hijos. ¿Es eso lo que usted intenta con sus libros, comprender América? -Bueno, en cierto sentido, ya que escribo sobre lo que me rodea; lo absorbo, de un modo u otro, si lo considero un material que puedo usar en mis novelas. Escribir ficción puede ayudar al autor a entender el mundo que le rodea. ¿Usted ha llegado a entender su país? -Es una cultura muy difícil de comprender. No sé cómo se puede llegar a entender una nación entera, es muy difícil y hay mucha variedad, especialmente en un país como Estados Unidos. Pero es lo que es y es lo que intentamos comprender. -Quizás ese sea el secreto de la Gran Novela Americana. -Siguen hablando de ello, pero no estoy seguro de que se haga del modo que se solía hacer en la época de Hemingway, Faulkner o Steinbeck. Esos fueron los días de la Gran Novela Americana. -Hablando de Hemingway, ¿qué piensa al publicar en la misma editorial que él? ¿Cómo se siente al ver su nombre junto al suyo? -Me parece una fantasía, es increíble. Un día, hace muchos años, a principios de los sesenta, me crucé con Hemingway en una calle de Manhattan, en la 34 con la Quinta. Sabía adónde iba, porque su editorial, Scribner, estaba allí al lado. Esto sucedió hace más de cincuenta años y ahora mi editorial es la de Hemingway. Así que es una fan- tasía completa, no puede ser cierto ríe -Una vez dijo que el asesinato de Kennedy hizo que decidiera convertirse en escritor. -En el sentido de que determinó el tema de mi obra. Mis primeros libros trataban sobre cómo vivir en tiempos peligrosos, porque después del asesinato de Kennedy pasaron muchas cosas: más asesinatos, intentos de asesinatos, disturbios... Creo que es el punto determinante del siglo XX para América. ¿Qué piensa de las críticas, de las reseñas? ¿Las lee? -Sólo si las escribe alguien inteligente. -Así que no le importan. -No, realmente no. Submundo (1997) es, hasta hoy, su gran obra. ¿Cree que habrá otra igual? -Es algo en lo que no pienso. Si lo hago, será el libro el que me lo diga, mientras lo esté escribiendo. Mucha gente dirá que soy demasiado viejo para volver a escribir un libro como ese, pero... ¿Usted cree que es demasiado viejo para volver a escribir un libro así? -No. Los últimos libros que he escrito son bastante más cortos que Submundo pero quién sabe... ¿Le asusta envejecer? -No pienso en ello, de verdad que no. ¿Y qué me dice de la muerte? ¿Me voy a morir? ¿Es eso lo que me está diciendo? ríe -No, no, no. Bueno, se va a morir igual que yo me voy a morir. -No gasto tiempo pensando en eso. -Escribe sus novelas en una máquina de escribir, no tiene e- mail y tampoco móvil. -Sabe más de mí que yo mismo ríe Todo eso es cierto. -En Cero K dice que la tecnología personal es una droga títere -Y creo que es cierto, pero no creo que tenga que defenderlo, como tampoco creo que usted me esté criticando por decirlo. Simplemente es una manera de decir lo que es. -Pero, después de leer la novela, está claro que conoce ese mundo. -La tecnología forma parte de la vida de la gente que conozco. Acumulo ideas viendo a esa gente, viendo su frustración, viendo cómo aprenden cosas de forma inmediata. -Cosas que se olvidan de forma inmediata, también. -Sí. No estoy en contra de ello, admiro la tecnología moderna enormemente, es increíble, milagrosa, pero mi único pensamiento es cómo afectará a los individuos, a la gente, y no sé la respuesta, pero estoy seguro de que afectará. -Hablando del futuro, estoy segura de que la gente seguirá escribiendo novelas, pero... ¿cómo serán? ¿Cómo será la novela del futuro? -Creo que el futuro de la novela dependerá de los experimentos de los jóvenes escritores, de cómo ellos, quizás, cambien su naturaleza. De hecho, ya lo están haciendo, aunque no de un modo revolucionario. Por otra parte, la novela tiene una forma tan estándar, tan tradicional, tan clásica, que si se cambia demasiado colapsará y no funcionará, habrá que buscar otro nombre y otro tipo de lector.