Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO, 11 DE JUNIO DE 2016 abc. es opinion OPINIÓN 13 UNA RAYA EN EL AGUA EL ÁNGULO OSCURO JUAN MANUEL DE PRADA SOCIALDEMOCRACIA Sánchez, en apenas unas semanas, tendrá que elegir si abstenerse en la investidura de Rajoy o de Iglesias NDAN los sociatas llorando por las esquinas porque Pablo Iglesias les ha arrebatado la socialdemocracia; pero es que los sociatas, como Bruce Willis en El sexto sentido, todavía no se han enterado de que están muertos. Tal vez Iglesias haya sido su asesino; pero nadie podrá negar que, después de asesinarlos, les está haciendo un bonito mausoleo, para que el cuento chino de la socialdemocracia que durante décadas engañó a los incautos pueda seguir engañándolos, convenientemente remozado. Pablo Iglesias ya ha explicado en su garita de Twitter, sirviéndose de un libro de Agustín Basave, que los partidos socialdemócratas surgieron con la bendición del marxismo, que los consideraba el mejor instrumento de propaganda y posicionamiento táctico Marx explica Basave concibió la socialdemocracia como alternativa a la acción directa Engels como la única arma del proletariado; y Rosa Luxemburgo llegó a calificar al SPD alemán como la más pura encarnación del socialismo marxista Lo que ocurre es que, con el auge de Thatcher y Reagan, los partidos socialdemócratas se quedaron orillados y comiéndose los mocos, o bien fueron reconvertidos en partidos liberales con mala conciencia que hacían mucho aspaviento en los matices que los distinguían de la derecha, aunque en lo esencial estuviesen por completo de acuerdo con ella. Ya hemos explicado en una serie de artículos de- A dicados al libro En defensa del populismo de Carlos Fernández Liria, que Podemos ha decidido aprovecharse de todas las palabras talismán que le permitan ocupar la centralidad del tablero para crear sofísticamente ideas falsas o simples ideas placebo. La socialdemocracia está más muerta que la momia de Tutankamón; pero es una palabra talismán que todavía hace salivar a los demócratas, como la campanilla hacía salivar al perro de Paulov. Y Pablo Iglesias, que es más listo que el hambre, se la ha apropiado con la presteza con que un carterista le roba la cartera a un modorro (y, desde luego, Pedro Sánchez hubiese ganado cualquier campeonato de modorros, según la clasificación de Quevedo) Pero ya hemos explicado en alguna ocasión anterior que el progreso (que es el vaciado en escayola de la revolución) no se logra por desprendimiento de las carteras, sino por empeño de los carteristas. Adueñándose de la palabra talismán que a los sociatas les servía para mantenerse en el machito, Pablo Iglesias ha vuelto a confirmar aquella sabia sentencia de Foxá: Querer combatir el comunismo con la democracia es como ir a cazar a un león llevando como perro a una leona preñada de león Antaño estas síntesis hegelianas se tomaban varias décadas para completarse; pero ahora que la historia se ha acelerado basta con unos pocos meses o semanas. Hoy esta audacia de Pablo Iglesias se nos antoja una usurpación violenta; pero mañana nos parecerá una síntesis pacífica y natural entre facciones que hoy se fingen risum teneatis enfrentadas ¡e incluso antagónicas! pero que ya Marx, Engels y Rosa Luxemburgo sabían que eran disfraces palabreros para llevarse el gato al agua, que es lo que interesa a Iglesias. Sánchez, en cambio, no se lleva al agua ni a las sirenas; y en apenas unas semanas, el pobre tendrá que elegir si abstenerse en la investidura de Rajoy o de Iglesias. Ambas abstenciones certificarán la defunción de su partido; pero al menos si favorece la investidura de Iglesias podrá decir que se ha sacrificado para que sobreviva la socialdemocracia. Y Pablo Iglesias, que es generoso, le brindará alguna sinecura; pues, como nos advertía Pemán, todas las guerras terminan a la larga (y hoy, con aceleración de la Historia, también a la corta) en un tratado de comercio. IGNACIO CAMACHO PUNTO DE BIFURCACIÓN La cuestión esencial de estas elecciones no consiste en que las pueda ganar Pablo Iglesias, sino en que ya las ha ganado H JM NIETO Fe de ratas AY un sesgo equivocado en el debate general de esta campaña. Un error de enfoque en la mirada de los medios y en la perspectiva de los propios partidos, que han concentrado sus estrategias alrededor del marco mental establecido por Podemos. Al convertir al partido morado en el eje de expectación sobre el que gravitan todos los planteamientos y análisis, los agentes políticos y de opinión pública desvirtúan la verdadera cuestión esencial de estas elecciones. Que no consiste en que las pueda ganar Pablo Iglesias, sino en que ya las ha ganado. Todo el proyecto de asalto al poder de Podemos se basa en el concepto estratégico del empate catastrófico desarrollado por el líder boliviano García Linera y teorizado en España por Íñigo Errejón. Una etapa de la crisis de Estado (sic) que se caracteriza por la confrontación estática de dos bloques sociales, dos modelos de país, en medio de una parálisis institucional. Ese momento se produjo ya en diciembre, y desde entonces la organización populista trabaja para llegar al punto de bifurcación que constituye el desenlace del conflicto y que requiere de una cierta paciencia histórica. El proceso se puede resolver ahora o más adelante, pero, suceda lo que suceda el día 26, el resultado va a beneficiar los intereses del podemismo. Sin posibilidad real de aventajar al PP, el objetivo inmediato de Iglesias es sobrepasar al PSOE, adelanto que parece tener al alcance de la mano. A partir de ahí puede suceder que los socialistas acepten entregarle el Gobierno, en cuyo caso habría comenzado el desempate: triunfo de la izquierda frente a la derecha y hegemonía de Podemos en la izquierda. Si, por el contrario, un PSOE descalabrado se inclinara por la abstención para tratar de recomponerse bajo un mandato precario del centro- derecha, Podemos obtendría un capital político fundamental para invertirlo en la destrucción definitiva y a corto plazo de la socialdemocracia, tal como Syriza hizo en Grecia con el Pasok. Las siguientes elecciones, en clave frentista, serían la final del campeonato. La hipótesis alternativa, que el PSOE aguante como segunda fuerza, también beneficia al populismo, aunque tendría que buscar el punto de bifurcación por otra vía. La del pacto de investidura con un Sánchez maniatado, que permitiría a los morados un acceso al poder a plazos. Dos gobiernos en uno, con el presidente en sus manos: un interregno de consolidación institucional durante el que demoler desde dentro al rival hasta hallarse en condiciones de darle el estacazo. En cualquiera de los supuestos salvo el menos probable de la mayoría conjunta del PP y Ciudadanos Iglesias sale ganando. Según el veredicto de las urnas, puede acelerar el salto cualitativo o trabajar con ventaja para provocarlo. Las circunstancias le favorecen. La principal, la de que nadie creyese que desde el principio salía decidido a apoderarse del Estado.