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42 SOCIEDAD LUNES, 6 DE JUNIO DE 2016 abc. es conocer ABC Esperando al gran huracán Imagen del huracán Patricia tomada por la NASA en 2015 FOTOS: REUTERS M. TRILLO Los expertos del Centro Nacional de Huracanes alertan de que, pese a llevar once años sin ciclones, Florida puede sufrir un fenómeno devastador en cualquier momento MANUEL TRILLO MIAMI Mientras miles de turistas se tienden al sol en Miami Beach y atestan las terrazas de Ocean Drive, a 30 kilómetros de allí tierra adentro, en el interior de un frío edificio gris coronado por antenas de satélite un puñado de meteorólogos no quita ojo de las pantallas. Veinticuatro horas al día, siete días a la semana, los especialistas del Centro Nacional de Huracanes de EE. UU. escrutan sin cesar datos de viento, presión atmosférica y humedad para detectar cualquier perturbación sospechosa. Desde estas instalaciones en Miami de la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional (NOAA) son los vigías permanentes ante la formación de ciclones en el Atlántico Norte y el este del Pacífico septentrional. ABC ha visitado el centro en el comienzo oficial de la temporada de huracanes en el Atlántico, que se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre y que este año se prevé ligeramente más activa que la media. El pronóstico señala un 70 de probabilidades de que haya entre 10 y 16 tormentas con nombre (las que alcanzan vientos de 63 km h) de las cuales de cuatro a ocho serán huracanes (119 km h en adelante) y de uno a cuatro grandes huracanes (179 km h o más) Florida, tradicional tierra de ciclones, lleva una racha extrañamente larga sin ellos. Desde que hace once años Wilma lo golpeara con violencia, el estado del sol no ha vuelto a sentir los devastadores efectos de estos fenómenos, pero los expertos alertan de que no se debe bajar la guardia. En 2016 se cumplen 90 años del gran huracán que arrasó Miami en 1926, cuando la ciudad apenas tenía tres décadas de existencia y que acabó con 372 vidas y dejó a más de 40.000 personas sin hogar. Hoy está más preparada, aunque su población también es mucho mayor, En guardia permanente Los especialistas observan las perturbaciones por satélite y, en caso necesario, envían aviones a recabar datos in situ con seis millones de habitantes en el condado de Miami- Dade. Para los especialistas, lo importante no es cuántos huracanes se prevean a lo largo de la temporada, ya que uno solo basta para arrasar una región. Hemos visto temporadas por encima de la media en que ningún huracán ha golpeado Estados Unidos y años por debajo de la media en los que hemos tenido un huracán de categoría 5, como Andrew en 1992 señala el director del centro, Rick Knabb. No importa qué predicciones haya para la temporada, lo que estén haciendo El Niño o La Niña o cuánto tiempo haya pasado desde el último huracán: este puede ser el año añade. En el Atlántico se producen tres grandes huracanes de media por sesión, pero no hay forma de saber a qué parte de la cuenca van a afectar, si se van a quedar en el mar o si van a azotar el Caribe o Estados Unidos señala el jefe de la unidad de especialistas de huracanes del centro, James Franklin. Contrariamente a lo que se suele pensar, el viento no es el factor más letal, sino el agua, que sube de forma repentina, de forma similar a un tsunami. Por eso hay planes para evacuar a la población de las zonas inundables en caso de huracán. Esta temporada se estrena precisamente un nuevo mapa de zonas inundables en tiempo real para saber dónde ponerse a salvo. No obstante, el Centro Nacional de Huracanes recomienda a los ciudadanos prepararse con antelación con suministros, seguros adecuados y protecciones para la casa. No hay que esperar al último minuto advierte el director.